La Asociación de Fabricantes Automotores de la Argentina (Adefa) expresó preocupación ante la reciente reglamentación que permite a particulares importar vehículos 0km directamente, advirtiendo que estos autos no contarán con las mismas garantías que los importados por las terminales automotrices tradicionales.
Según Adefa, los vehículos que ingresen por esta vía están sujetos a requisitos de seguridad y emisiones menos exigentes que los que deben cumplir las terminales e importadores oficiales, quienes necesitan obtener la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA), procesos que implican una inversión considerable y pueden extenderse por más de un año.
El Gobierno, a través de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), reemplazó esas licencias para las importaciones particulares por un Certificado de Seguridad Vehicular (CSV), que exige un informe técnico con un costo aproximado de $100.000. Desde Adefa señalaron que este monto resulta bajo en comparación con lo que invierte la industria automotriz en ensayos y certificaciones, ya que las terminales distribuyen esos costos en toda su gama de modelos, mientras que los particulares deben afrontar ese gasto por cada unidad importada.
Los riesgos de importar un auto de manera particular
Además, la asociación alertó sobre los riesgos para los consumidores que adquieran vehículos no comercializados oficialmente en Argentina. Al no estar homologados por una terminal o importador, estos autos carecen de garantía y soporte postventa, cómo repuestos y servicio técnico para ese modelo o versión.
Esta falta de respaldo podría generar problemas a futuro para los propietarios, quienes quedarían sin asistencia formal ante eventuales fallas técnicas o necesidades específicas de mantenimiento. Por otra parte, aún no está claro si esta modalidad podría causar conflictos entre las automotrices y sus casas matrices cuando el comprador haya adquirido el vehículo en centros oficiales del exterior.
El CSV será obligatorio para vehículos de categorías M1 (automóviles de pasajeros) y N1 (vehículos comerciales livianos con un peso bruto total hasta 3500 kg). Para obtener el informe técnico previo, la ANSV dispuso que podrá ser elaborado por talleres de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) con equipamiento adecuado y registrados en la Secretaría de Transporte.
De manera transitoria, se aceptarán informes de talleres de cualquier jurisdicción hasta que funcione un registro nacional. También podrán firmar estos informes ingenieros matriculados bajo declaración jurada, lo que otorga cierta flexibilidad inicial al sistema.
La Disposición 11/2026 estableció los aranceles para el trámite del CSV. El primer certificado que obtenga un titular en un período de doce meses tendrá un valor de 20.000 módulos, equivalentes a unos $100.000. Para cada certificado adicional durante ese mismo lapso, el costo sube a 100.000 módulos, es decir, alrededor de $500.000, con el fin de limitar importaciones frecuentes y desincentivar el uso comercial de esta modalidad.
