El truco para tener pestañas XL sin recurrir al lifting o a las postizas

Es posible lograr pestañas XL y una mirada impactante sin lifting ni postizas.

02 de enero, 2026 | 10.20

Lograr unas pestañas XL sin lifting ni postizas es posible, y no tiene que ver con gastar más dinero ni sumar capas infinitas de máscara de pestañas. Según maquilladoras profesionales, el verdadero secreto está en la técnica y en cómo se trabaja el pelo desde la raíz, no en la cantidad de producto que se aplica.

Durante años se instaló la idea de que “más es mejor”, más máscara, más capas, más tratamientos. Sin embargo, el exceso de producto suele generar el efecto contrario al buscado con pestañas apelmazadas, pesadas y visualmente caídas. A eso se suma que el uso frecuente de extensiones o pegamentos de baja calidad puede debilitar la raíz del pelo e incluso provocar irritaciones o reacciones alérgicas en una zona tan sensible como los ojos. La clave, aseguran los especialistas, no está en cargar las pestañas, sino en darles estructura.

Cuál es el truco para lograr unas pestañas XL

El truco que marca la diferencia empieza en la base. Uno de los errores más comunes es aplicar la máscara desde la mitad del pelo hacia las puntas, lo que concentra el peso en el extremo y hace que la pestaña pierda curvatura. Para un efecto XL real, el movimiento debe arrancar bien desde la raíz. Colocar el cepillo pegado a la línea de las pestañas y hacer un zigzag profundo, de lado a lado, durante unos segundos antes de deslizar hacia arriba, crea una especie de “cimiento” que sostiene el pelo y lo mantiene elevado por más tiempo.

Este gesto no solo aporta volumen visual, sino que también da una sensación de mayor densidad. Además, direccionar las pestañas del extremo externo hacia la sien ayuda a generar un efecto abanico que agranda la mirada sin necesidad de recurrir a postizos.

Uno de los errores más comunes es aplicar la máscara desde la mitad del pelo hacia las puntas.

Para un resultado prolijo y duradero, no hace falta cambiar de rímel, sino mejorar el modo de aplicación. Limpiar el excedente de producto del cepillo antes de empezar, trabajar la raíz con paciencia, usar la punta del aplicador para las pestañas más cortas del lagrimal y aplicar una segunda capa solo cuando la primera aún está ligeramente húmeda son pasos simples que evitan grumos y potencian el efecto.

El resultado es una mirada más abierta y despierta, con pestañas protagonistas y naturales. Y hay un plus nada menor, al final del día, el maquillaje se retira fácilmente con un desmaquillante adecuado, sin maltratar el pelo ni debilitarlo.