Lina Paola Valderrama, experta en uñas: “La pedicura es uno de los rituales de belleza que mayor impacto tiene en la confianza de las mujeres a partir de los 50"

Este es el ritual más simple que aumenta la confianza y el autoestima de las mujeres a partir de los 50 años, según una experta en uñas.

31 de julio, 2026 | 15.00

Pintarse las uñas no es simplemente una cuestión estética y superficial. Para muchas mujeres a partir de los 50 años, puede ser un ritual que las ayude a conectar consigo mismas, sentirse más seguras y recuperar su autoestima, según Lina Paola Valderrama, experta en uñas.

Esto aplica tanto para las uñas de las manos como de los pies, pero en esta ocasión, Lina se refiere puntualmente a la pedicuría. No importa si es invierno: el simple hecho de verte los pies prolijos cuando te sacás las medias o te vas a bañar, puede cambiar mucho tu humor. 

"La pedicura es uno de los rituales de belleza que mayor impacto tiene en la confianza de las mujeres a partir de los 50. En Masglo creemos que el color correcto no solo embellece: afina, ilumina y transforma la percepción del pie. Pensamos nuestra paleta específicamente para que cada mujer encuentre su tono, no el que está de moda”, explica Lina, Coordinadora de Tendencias de Masglo, en diálogo con Semana.

Con el paso de los años, la piel de los pies también atraviesa cambios: pueden aparecer pequeñas manchas, perder uniformidad en el tono, hacerse más visibles algunas venas o surgir alteraciones en el color y textura de las uñas. Por eso, la pedicuría no se trata únicamente de decorar las uñas, sino también de elegir colores que ayuden a iluminar y armonizar la apariencia general del pie.

Los colores que más favorecen una pedicuría después de los 50

No todos los colores favorecen de la misma manera a todas, tal como pasa con el maquillaje o la ropa. Cada color tiene la capacidad de modificar visualmente la percepción de la piel. Algunos aportan luminosidad y suavizan pequeñas imperfecciones, mientras que otros pueden generar demasiado contraste y endurecer el aspecto del pie.

Los expertos en colorimetría recomiendan evitar los blancos demasiado intensos, los tonos extremadamente fríos y algunos colores neón, ya que pueden resaltar la falta de uniformidad de la piel madura. En cambio, las tonalidades cálidas, cremosas y ligeramente empolvadas suelen crear un efecto más elegante y rejuvenecedor.

El rosa empolvado, beige clásico, marfil o coral suave son tonos bastante neutros y claros que pueden ser muy favorecedores para las pieles maduras. Si en cambio querés apostar por un color más oscuro, para el invierno son perfectos el rojo clásico o el bordó, una versión mucho más invernal, elegante y sofisticada.