La llegada de la marca uruguaya Indian a Rosario generó grandes expectativas desde su anuncio. Apodada como el “H&M uruguayo” por su impronta de cadena, la firma proyectaba desembarcar con un local de gran escala en una de las zonas comerciales más transitadas de la ciudad. Sin embargo, a pesar del interés que despertó entre los rosarinos, la apertura todavía no se concretó.
Aunque en un principio se manejaban fechas cercanas para su inauguración, el proyecto quedó en pausa y sin un cronograma definido. La decisión no responde a una cancelación, sino a una reconfiguración estratégica por parte de la empresa, que decidió avanzar con otros planes antes de concretar su llegada a Rosario.
Por qué se demoró la apertura de Indian en Rosario
El desembarco de Indian implicaba una inversión importante, especialmente por las características del local elegido en la peatonal Córdoba. La obra necesaria para adaptar el espacio comercial resultó más compleja de lo previsto, lo que obligó a recalcular los tiempos.
En este sentido, Cecilia Paolino, gerente de marketing de Indian, explicó que el proyecto continúa en pie, aunque sin una fecha concreta. “Sigue en pie la apertura de nuestra sucursal en Rosario, pero no tenemos una fecha confirmada”, señaló. Además, remarcó que la empresa optó por avanzar primero con otras inauguraciones: "Antes tenemos en carpeta otras inauguraciones en locales de shoppings de otras plazas del interior. En el caso de Rosario, se trata de una obra grande para poner en línea al espacio, por eso decidimos dejarla para más adelante".
Qué pasará con el local y el futuro de la marca en Argentina
Tarde o temprano, Indian abrirá su local en Rosario, dado que no se trata de una cancelación del proyecto, sino de una reorganización de los tiempos de inauguración. Más allá de cuánto más se retrase el desembarco de la cadena en la ciudad santafesina, la firma apuesta con fuerza a ir sumando sucursales a lo largo del país.
En este sentido, en el último tiempo fueron inauguradas varios puntos Indian en el interior del país, luego del éxito que fue en Buenos Aires. La clave está en sus precios competitivos, en tiempos en los que la crisis inflacionaria se agudiza y los salarios ya no son competitivos, por lo que comprar ropa implica todo un gasto del bolsillo de los trabajadores, que a duras penas llegan a fin de mes.
