En la Ciudad de Buenos Aires abunda una especie de árbol de nombre muy curioso: Canelón San Antonio. Conocido también como Kaapororó, sus flores se pueden ver en primavera, mientras que sus frutos son de color rojizo y tienden al negro en la madurez.
La historia del Canelón San Antonio: su origen
Originario de las selvas del norte argentino, su área natural de distribución se extiende hasta el Delta del Paraná y la ribera platense. Esa presencia en ambientes ribereños y húmedos explica parte de su buena adaptación a las condiciones de la capital, donde hoy es uno de los ejemplares que con frecuencia puede verse en veredas, espacios verdes y corredores arbolados de la Ciudad de Buenos Aires.
El Canelón San Antonio se distingue por una silueta elegante y por sus hojas alargadas, terminadas en punta de lanza. Esa forma fina y estilizada le da una presencia particular dentro del arbolado urbano. Durante la floración aparecen pequeñas flores de tonos amarillentos, discretas a simple vista, pero muy importantes para la biodiversidad, ya que atraen a insectos diminutos que encuentran allí alimento y refugio.
Más adelante, el árbol produce un fruto carnoso, esférico y de color morado que resulta clave para la fauna local. Distintas aves silvestres lo consumen, entre ellas el zorzal colorado, uno de los pájaros más característicos de la ciudad. Al alimentarse de esos frutos, las aves dispersan las semillas y contribuyen a la reproducción natural de la especie, un mecanismo que también ayuda a sostener la diversidad vegetal en los ambientes urbanos.
Por qué se lo llama Canelón San Antonio a este árbol
Se lo llama canelón por una antigua asociación popular con la canela. El nombre común habría surgido por el parecido aromático de partes del árbol, sobre todo la corteza, con ese perfume especiado, aunque no se trata del mismo árbol del que se obtiene la canela culinaria.
En el caso del Canelón de San Antonio (Myrsine laetevirens), ese nombre quedó arraigado en el litoral rioplatense y terminó identificando a una especie muy presente en montes ribereños y, hoy, también en el arbolado urbano de la Ciudad de Buenos Aires. Además, también recibe los nombres de “palo San Antonio” y “kaapororó”. Un dato curioso es que es gracias a su presencia que se le dio el nombre de "Canelones" al departamento y ciudad uruguaya.
