Diego Leuco quedó en el centro de una polémica judicial luego de realizar un documental en homenaje a Jorge Lanata, a un año de su muerte. El proyecto, producido por Resumido, derivó en el envío de una carta documento por parte de Elba Marcovecchio, viuda del periodista, lo que abrió un nuevo capítulo en un conflicto que ya venía generando fuertes tensiones públicas.
En diálogo con Intrusos (América TV), el conductor de Luzu TV habló por primera vez sobre la situación y explicó cómo se enteró del reclamo legal. “Yo no recibí la carta documento de Elba Marcovecchio porque estaba en Córdoba, pero efectivamente estuvo, tanto a mi nombre como al de Resumido”, comenzó relatando. Según explicó, apenas tomó conocimiento del tema se contactó con su abogado de confianza para responder formalmente. “Hablé con mi abogado de toda la vida y él ya hizo la respuesta formal”, aclaró.
¿Qué dijo Diego Leuco sobre su problema judicial?
Leuco se mostró prudente al referirse al reclamo y dejó en claro que no busca confrontar. “Por supuesto, a partir de ahora no se publicará nada que esa cautelar prohíba y lo que ya publicamos era sin conocimiento de eso. Entiendo el reclamo y nuestros abogados lo están respondiendo”, sostuvo, marcando una postura de respeto hacia el proceso legal.
En relación a la ausencia de Elba Marcovecchio en el documental, el periodista explicó que no se trató de una exclusión deliberada. “No participó Elba así como tampoco lo hicieron otras mujeres que participaron de la vida de Lanata”, señaló, intentando descomprimir una de las críticas centrales hacia el proyecto.
Consultado sobre si considera que la abogada queda expuesta como la “mala” de la historia, Leuco evitó tomar partido. “Yo no opino desde un lugar neutral”, dijo primero, para luego aclarar: “No definiría a las personas por buenas o malas, no soy quién para juzgar a alguien desde lo moral”.
El fuerte testimonio de las hijas de Lanata
El documental también incluyó declaraciones contundentes de Bárbara y Lola Lanata, quienes relataron situaciones que vivieron durante los últimos días de internación de su padre y que profundizaron el conflicto con Marcovecchio.
“Había un detector de metales antes de entrar al cuarto. Fue impresionante, no lo podíamos creer. Pasamos un cumpleaños con mi papá y no podíamos sacarnos una foto”, contó Lola, visiblemente indignada. Su hermana agregó que las restricciones eran extremas: “No podíamos entrar con carteras ni celular, ni estar más de 45 minutos”.
Bárbara también explicó que, aunque inicialmente les dijeron que las medidas eran por seguridad, con el tiempo se volvieron generales. “Decían que era por el bien de él, pero eso pasaba solo en el cuarto de él. Después, la regla se impuso para todos”, recordó.
El punto de quiebre, según explicaron, fue el temor a que una sola persona tomara decisiones clave. “Siempre tuvimos miedo de que, si se llegaba a una situación límite sobre su vida, decidiera una sola persona. Ese fue el punto que nos hizo decidir sobre la denuncia”, concluyó Bárbara.
