La antología de terror está de vuelta con su volumen N.o 10, disponible desde hoy viernes en comiquerías. Se trata de un tomo con cuatro nuevos relatos inéditos sobre desastres desafortunados, tan maravillosos como perturbadores, que seguro te dejarán sin aliento.
A lo largo de las páginas viajaremos a Vietnam para vivir alto dramón; recorreremos un edificio en estado de alteración y conoceremos de cerca una historia de dos partes acerca de la compresión, la descompresión y ciertas impresiones que nos dejan esas experiencias.
Todo muy colorido, y repleto de sabor, ¿qué gustos pedirías hoy?
En 2018, la editorial estadounidense Image Comics nos sorprendió con Ice Cream Man, una serie antológica que, en seguida, destacó por su dibujo ‘cute’ y en completo ‘Technicolor’, pero capaz de transmitir un miedo extremo que puede alcanzar hasta los huesos. Definitivamente, el terror está en auge dentro de la historieta y nadie como el increíble guion de William Maxwell Prince para hacernos viajar por los caminos más oscuros con el fabuloso dibujo de Martín Morazzo y el color de Chris O’Halloran. Originalmente producida en inglés, hoy podemos conseguirla en castellano en las comiquerías de nuestro país gracias a Moztros con distribución de Ovni Press.
Pero ¿de qué se trata Ice Cream Man?
Tal como lo dice el título de un heladero, quien, con su furgoneta repleta de sabores, nos llevará desde los suburbios de un pueblito perdido estadunidense hasta los confines de la tierra, para presentarnos a personajes de lo más siniestros y misteriosos para vivir historias imposibles.
Todo comienza en el volumen N.o 1, cuando un niño le compra al heladero un rico cucurucho camino a casa. ¿Dónde está su familia? ¿Acaso está solo? No se preocupen, entenderemos todo cuando llegue a su casa. La tragedia lo será todo para esa infancia, que te hará preguntarte hasta dónde la niñez siempre es tan inocente como pensamos.
De ahí, Ice Cream Man no para. Veremos desde personas en situaciones extremas totalmente reales, a dimensiones paralelas, historias que acontecen en caída libre, enfermedades extrañas, ausencias, infancias perturbadas, entierros, payasos y cuerpos putrefactos que te harán revolver el estómago. Todo siempre conectado por el oscuro heladero, quien se corporizará en alguna que otra viñeta para volverse la representación física de los males de la más oscura humanidad.
Lo que parecen relatos cuyo único hilo conductor resulta en ese peculiar y misterioso heladero, hacia el volumen N.o 3, empiezan a mostrar un nuevo y misterioso personaje que, en seguida, entenderemos que tiene algún tipo de vínculo con nuestro ‘Ice Cream Man’. El ‘Lejano Oeste’ y una conversación algo críptica, nos dejarán totalmente enganchados para no permitirnos dejar de lado la serie nunca más.
A partir de allí, sin dudas, todo se vuelve más interesante, para volverse una colección de relatos que, aunque diversos, sin dudas cuentan con una conexión muy particular que hay que darse tiempo para lucubrar y descubrir. Se trata de historias que se encuentran entre lo verosímil y lo surreal: todo en el marco de una atmosfera desconcertante, retorcida, decadente, angustiante y extremadamente sofocante.
Los dibujos de Martín Morazzo acompañan muy correctamente cada uno de los guiones. Se trata de una propuesta estética muy ajustada, cuyo trazo fino consigue transmitir el horror y las emociones más siniestras a partir de los gestos y las corporalidades de los personajes. Cada rostro, carda personaje consigue inquietar para incomodar al lector en escenarios totalmente típicos de los relatos de terror, aunque también por momentos totalmente fuera de lugar y que no tienen nada que ver en teoría con el género.
Mención aparte merece el color de Chris O’Halloran, cuya paleta probablemente sea lo que más llame en primer momento al abordar la obra, inclusive desde sus portadas, super potentes. Los colores pasteles junto con los tonos ‘felices’ y brillantes de los sabores de los helados, contrastan de manera original con las temáticas que tratan los relatos para promover algo así como una interferencia cognitiva que, a medida que se avanza en la serie, se vuelve totalmente adictiva y deja ganas de más.
Hasta aquí, Ice Cream Man no es más que en una experiencia tan oscura como encantadora que, para los amantes del género, resulta en una serie imperdible, que sorprende con cada historia. Si sos fan del helado y del terror, nunca es tarde para subirse a la furgoneta del al siniestro heladero, y animarse a probar los sabores más turbios…
