Soledad Pastorutti y su hermana Natalia estuvieron como invitadas en la mesa de Mirtha Legrand y allí revelaron por qué no pudieron subir al escenario de Cosquín la primera vez que lo intentaron. En aquel entonces, las artistas tenían 14 y 12 años, respectivamente.
Las cantantes oriundas de Arequito dieron a conocer que en 1995 estaban prontas a subir al escenario del famoso festival de folklore cuando una autoridad les dijo que había una disposición municipal que decía que los menores no podían presentarse. De ese modo, fue al año cuando ambas pudieron subir y revolucionaron la plaza Próspera Molina: Soledad como artista principal y Natalia como invitada en una canción.
"Nos dijeron 'no pueden subir'. Era domingo después de las 12 y no se podía porque éramos menos de edad, no se podía exponernos. Había una disposición municipal", comentó La Sole ante la mirada atenta de Mirtha Legrand y de los hermanos Pimpinela, Lucía y Joaquín Galán, también invitados a la mesa de la diva de la televisióna argentina. Más tarde, los cuatro consanguíneos interpretaron el clásico de los Pimpinela, Hermanos, una canción que alude al sentimiento de incondicionalidad e historia compartida que se da entre personas que se criaron juntas en la misma familia.
Soledad y La Delio Valdéz, en el Movistar Arena
Soledad Pastorutti fue una de las grandes invitadas al show de La Delio Valdéz en el Movistar Arena, donde apareció sobre el escenario para compartir una versión en vivo que desató euforia en el público. Juntos interpretaron una adaptación en clave cumbia de Que Nadie Sepa Mi Sufrir, el clásico del folklore que la cantante de Arequito popularizó en los años 90.
La intérprete de canciones emblemáticas como Tren del Cielo y Adonde Vayas ya había llevado este tema al terreno tropical en el álbum Raíz (2013), junto a Niña Pastori y Lila Downs. Esa impronta fue la que volvió a escucharse en el cruce con La Delio Valdéz, con un abordaje estilístico muy similar. Tras el recital, la banda compartió en redes un fragmento del encuentro con La Sole, generando una verdadera revolución entre los seguidores del folklore y la cumbia.
