El anuncio del cierre definitivo de Fate no solo sacudió a la industria nacional, sino que también reabrió un capítulo inolvidable del fútbol argentino. En los años 80, la empresa de neumáticos protagonizó un acuerdo inédito al convertirse en sponsor simultáneo de Boca Juniors y River Plate. En una época sin contratos millonarios ni marketing global, aquella apuesta marcó un antes y un después en la historia de las camisetas y la publicidad deportiva en el país.
La decisión de Fate de bajar sus persianas y despedir a más de 900 trabajadores puso fin a una trayectoria emblemática de la industria argentina. En medio del debate por la reforma laboral, la noticia resonó con fuerza por su impacto social y económico. Sin embargo, el nombre de la compañía también quedó grabado en la memoria colectiva por un vínculo inesperado: su asociación con los dos clubes más populares del fútbol argentino.
En tiempos donde los sponsors pagan cifras astronómicas, resulta difícil dimensionar lo que significó aquella alianza. Fate desembolsaba alrededor de 8.500 dólares mensuales para aparecer en la camiseta de Boca y una suma apenas menor para River, montos modestos para los estándares actuales pero revolucionarios para la época.
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Un acuerdo inédito entre River y Boca
Entre 1985 y 1989, River y Boca compartieron por primera vez un mismo sponsor en el pecho de sus camisetas. La iniciativa fue pionera: hasta entonces, la publicidad en la indumentaria era casi inexistente y estaba lejos de ser una fuente central de ingresos.
Para River, el impacto fue aún mayor. El club de Núñez jamás había utilizado su camiseta con fines comerciales. Boca, en cambio, contaba con antecedentes aislados, como la presencia de una gaseosa en un buzo en 1967 o la breve aparición de “Vinos Maravilla” a comienzos de los 80. Fate logró unir esos caminos y sentar un precedente que cambiaría la lógica del negocio.
Las camisetas históricas que dejó Fate
La marca de neumáticos no solo ocupó un espacio publicitario: dejó diseños que hoy son piezas de colección.
River y la adaptación de su camiseta clásica
El desembarco de Fate obligó a modificar detalles históricos. El club solicitó a su proveedor una adaptación para integrar el logo sin alterar la identidad. El tradicional león de Caloi fue desplazado hacia el hombro, mientras que el nombre Fate y la imagen de una llanta se incorporaron sin invadir la emblemática banda roja. Recién en 1992 River tendría un sponsor central pleno.
Boca y una etapa de transición
En Boca, la presencia de Fate coincidió con años económicos irregulares. El club alternó marcas y atravesó momentos críticos, al punto de recurrir a juveniles por falta de pago a los profesionales. Aun así, aquella camiseta azul y oro con el logo de Fate se transformó en un símbolo de reconstrucción y de una nueva era comercial.
Del patrocinio modesto al marketing global
La inversión anual de Fate rondaba los 200.000 dólares, una cifra acorde a un mercado todavía incipiente. Con el correr de los años, el modelo se consolidó y abrió la puerta a contratos cada vez más lucrativos. Automotrices como Fiat y Peugeot, bajo la órbita del Grupo Sevel, tomaron la posta tras la salida de Fate y elevaron el estándar del sponsoreo.
El cambio fue irreversible: los clubes comenzaron a competir no solo en la cancha, sino también en el terreno comercial. El marketing pasó a ser una herramienta clave para el armado de planteles y el crecimiento institucional.
