La derrota de Boca por 3 a 2 frente a Huracán en La Bombonera sigue dejando esquirlas. Pero la frase más contundente sobre lo que pasó el viernes por la noche no salió de una conferencia de prensa ni de un programa de televisión. Salió de adentro del vestuario. De los propios protagonistas. Y es demoledora.
Según reveló el periodista Diego Monroig, declaraciones que replica el sitio Planeta Boca Juniors la sensación que quedó puertas adentro del plantel xeneize se resume en cinco palabras que no dejan lugar a interpretaciones: "Nos hicimos tres goles". Así de simple. Así de brutal. El rival no los eliminó. Boca se eliminó solo.
Tres errores que Huracán no necesitó fabricar
Lo que hace que esa frase sea tan dolorosa es que no es una exageración. Es un diagnóstico preciso. Los tres goles que convirtió Huracán nacieron de equivocaciones groseras de jugadores de Boca, sin que el rival necesitara hacer mérito alguno para generarlos.
El primero llegó a los pocos minutos por una descoordinación inexplicable entre Leandro Brey y Milton Delgado. Un error sin presión, sin marca encima, que le regaló la apertura del marcador al Globo de la manera más insólita posible. Fue un gol que Boca se hizo a sí mismo en el sentido más literal del término.
Los otros dos fueron los penales que cometió Lautaro Di Lollo en el tiempo suplementario, cuando el equipo tenía dos hombres de más y la eliminatoria estaba al alcance de la mano. Dos infracciones en cinco minutos que destruyeron todo el esfuerzo previo del equipo para empatar el partido. Dos regalos que el rival simplemente se limitó a ejecutar.
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La bronca de Úbeda y el pedido de reacción inmediata
El entrenador Claudio Úbeda coincidió con el diagnóstico interno. En conferencia de prensa, el Sifón no se anduvo con rodeos: "No se pueden cometer más ese tipo de errores no forzados", sentenció, dejando en claro que esas fallas no tienen explicación táctica ni se corrigen desde la pizarra. Son decisiones individuales que le costaron la eliminación al equipo.
Pero Úbeda no se quedó en el lamento. Lo primero que hizo al entrar al vestuario fue hablar con el plantel y exigir un cambio de chip inmediato. "Hay que levantar cabeza lo antes posible, fue lo primero que dijimos en el vestuario. Sabemos que tenemos que levantar la cabeza ya mismo", reconoció el DT, que sabe que el tiempo para procesar el golpe es mínimo.
Boca se quedó sin torneo local y sin excusas
La eliminación en octavos de final del Torneo Apertura tiene un peso enorme porque no fue producto de un rival superior. Huracán no dominó el partido, no generó situaciones de peligro de juego abierto y se sostuvo fundamentalmente gracias a la actuación del arquero Hernán Galíndez. Todo lo que el Globo necesitó se lo dio Boca en bandeja.
Esa es la parte más difícil de digerir para un plantel que sabe que tuvo el control del juego durante gran parte del encuentro. La posesión, las llegadas, las oportunidades. Todo estuvo del lado de Boca. Pero nada de eso sirve cuando te hacés tres goles a vos mismo.
Nueve días para salvar el semestre
Con el torneo local fuera de la ecuación, a Boca le quedan solo dos partidos oficiales en el semestre. El martes 19 de mayo recibe a Cruzeiro y el jueves 28 a Universidad Católica, ambos en La Bombonera por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Son, en palabras del propio Úbeda, dos finales.
La frase que retumba en el vestuario no es solo un diagnóstico del pasado. Es una advertencia para lo que viene. Si esos errores se repiten contra Cruzeiro o Universidad Católica, las consecuencias serán mucho más graves que una eliminación doméstica. Boca lo sabe. La pregunta es si puede cambiar a tiempo.
