Después de un 2025 paupérrimo para River Plate, el conjunto que dirige Marcelo Gallardo quedó expuesto con varios números que preocupan y que, en la entrada del año 2026, empiezan a ser un problema. Con la conducción de Marcelo Gallardo, el Millonario quedó expuesto ya que desde la eliminación ante Palmeiras por la Copa Libertadores tuvo muy pocas victorias y ya no tiene el arco protector que tuvo a lo largo de su trayectoria.
De los últimos 18 partidos, River lleva 11 derrotas de las cuales hubo dos consecutivas en el Torneo Apertura 2026. A estos números hay que sumarle otra situación, más allá de los fríos resultados, River juega mal y no patea al arco. Esta falta de gol y de poderío en ataque, además del gran cachetazo que recibió en la cancha de River ante Tigre, hacen que River se mantenga en una duda constante.
La historia de Marcelo Gallardo en River es enorme y, desde ya, se conoce que es uno de los mejores entrenadores de la historia del club. No obstante, en 2025 los hinchas de River parecieron darle el último abrazo a lo que significó esa historia y, desde el inicio del Torneo Apertura 2026, se empezó a medirlo con una vara de entrenador nuevo. La buena noticia, en este caso, para los hinchas del conjunto Millonario es que los primeros dos encuentros ganó: ante Barracas Central y Gimnasia, pero también obtuvo un empate ante Rosario Central. De esta manera, todavía se pueden ver cosas nuevas y buenas, por lo cual esto puede quedar en una mala racha de partidos.
No obstante, lo que significa River el golpe más grande de Rive rno lo sufrió en esta oportunidad sino en 2025 cuando la caída frente al Palmeiras por Copa Libertadores o marcó un punto de inflexión. River quedó eliminado del torneo más importante del continente y, lejos de reaccionar, profundizó una racha negativa que incluyó tropiezos en el ámbito local y actuaciones por debajo de las expectativas.
Los problemas defensivos, la falta de contundencia ofensiva y la irregularidad colectiva se convirtieron en rasgos repetidos. A esa situación se le sumó, quizás, una errática política en el mercado de pases que, si bien sorprendió con Kendry Páez, no terminó de explotar con jugadores de mitad de cancha para adelante y con la falta de un jugador bomba en el equipo.
En este escenario, River busca reencontrarse con su identidad y recuperar la solidez que lo llevó a dominar el fútbol argentino y a ser protagonista internacional durante años. Sin embargo, los números posteriores a la serie con Palmeiras reflejan que la reconstrucción todavía está en marcha y que el equipo atraviesa uno de los períodos más complejos de la era Gallardo.
