El presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia se presenta desde el mediodía para declarar en los tribunales del Fuero Penal Económico en el marco en el que es investigado bajo la supuesta intención de retener impuestos y aportes previsionales. El momento de la declaración llega un día después de que lo haya hecho Pablo Toviggino y de que, la Secretaria General de la Nación, Karina Milei, haya cruzado vía redes sociales a la Asociación del Fútbol Argentino.
La declaración será ante el juez en lo penal y económico Diego Amarante y está prevista para el mediodía. El día miércoles, Pablo Toviggino, presentó un escrito como parte de la misma investigación. La declaración de Tapia llega luego de que, el último fin de semana, haya realizado un acto junto a los dirigentes del fútbol del interior del país, territorio en el cual el tesorero de AFA es más fuerte. Allí Toviggino se largó a llorar y se vio conmovido por la situación, en una imagen que llamó la atención porque no suele ser habitual dentro de la política de la AFA.
La investigación busca determinar si existieron irregularidades en la retención y pago de tributos vinculados al fútbol argentino, en un expediente que también alcanza a otros dirigentes de la AFA y que generó una fuerte repercusión en el ámbito deportivo y político. La defensa de Tapia había solicitado sin éxito que se declarara la nulidad de su citación a declaración indagatoria.
El juez también prohibió a ambos salir del país, a cuatro meses para el Mundial de Estados Unidos, aunque luego le otorgó a Tapia el permiso correspondiente. La causa investiga la supuesta apropiación indebida de más de $19.353 millones correspondientes a retenciones impositivas y aportes de seguridad social entre marzo de 2024 y septiembre de 2025.
Ya el lunes el presidente de la AFA dejó un mensaje breve en el cual cruzó a la Justicia. “Muchos van a transpirar como transpiraba yo cuando hacía calor, pero de vergüenza, porque la verdad va a salir a la luz”, dijo.
La frase, pronunciada en el cierre del acto, sonó como una advertencia política y judicial, pero también como una defensa cerrada del rumbo que tomó la AFA en materia de televisación y explotación de contenidos.
