El fútbol argentino atraviesa momentos de luto. Este miércoles se confirmó el fallecimiento de Claudio González, recordado como el “Yerbatero”, exdelantero que dejó su huella en Talleres de Córdoba, Rosario Central e Independiente, entre otros equipos. Tenía 49 años y su partida generó una fuerte conmoción en el ambiente.
La noticia fue dada a conocer oficialmente por Talleres, club donde González tuvo un paso destacado a comienzos de los 2000. “Talleres lamenta el fallecimiento de Claudio Yerbatero González. El Club acompaña a sus familiares, amigos y seres queridos en este difícil momento”, expresó la institución en sus plataformas digitales.
En su sitio oficial, el club cordobés recordó que el delantero disputó 31 encuentros y convirtió 9 goles con la camiseta albiazul, formando parte de un plantel que atravesó una etapa exigente del fútbol argentino. El mensaje rápidamente fue replicado por otros clubes y entidades vinculadas al deporte.
Su paso por Rosario Central e Independiente
Entre 2003 y 2005, González defendió los colores de Rosario Central. El club rosarino también manifestó su pesar: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Claudio Yerbatero González, ex jugador de Rosario Central. Acompañamos a sus familiares y seres queridos en este difícil momento”.
Durante su etapa profesional, el delantero también vistió la camiseta de Independiente, con la que disputó la Copa Mercosur, uno de los torneos internacionales más relevantes de aquella época. Su carrera lo llevó a defender los colores de siete instituciones, dejando recuerdos imborrables en cada una.
El origen del apodo y su vínculo con Misiones
Nacido en Posadas, provincia de Misiones, González adquirió el apodo de “Yerbatero” por su tierra natal, una región emblemática por la producción de yerba mate.
En sus inicios se destacó en clubes locales como Bartolomé Mitre y Rosamonte de Apóstoles, donde comenzó a forjar su identidad futbolística y el sobrenombre que lo acompañaría durante toda su carrera. Ese vínculo con sus raíces siempre estuvo presente, incluso en los momentos más importantes de su trayectoria.
Una carrera marcada por la superación
La vida deportiva de González también tuvo capítulos difíciles. Durante su paso por Cobreloa de Chile sufrió una grave fractura de tibia y peroné que interrumpió su carrera y lo obligó a atravesar un largo proceso de rehabilitación.
Sin embargo, logró recuperarse y regresar al fútbol profesional. Volvió a jugar en Talleres y luego en General Paz Juniors, donde se retiró en 2007. Su perseverancia fue una de las cualidades más destacadas por quienes compartieron vestuario con él.
Goles que quedaron en la memoria
En Talleres dejó momentos que todavía son recordados por los hinchas. Uno de los más emblemáticos fue el gol ante Boca Juniors en el Clausura 2003, en la victoria 3-1 en el viejo estadio albiazul.
También fue clave su tanto en el partido de ida de la Promoción 2003 frente a San Martín de Mendoza, un encuentro determinante para evitar el descenso del equipo cordobés.
En Rosario Central participó tanto en torneos locales como en la Copa Libertadores, consolidando su perfil como delantero de área con presencia y oportunismo.
Sus últimos años y legado formativo
Tras su retiro, González decidió radicarse en Córdoba y continuar ligado al fútbol desde la formación de jóvenes. En Villa María fundó el club de baby fútbol El Tallerito, donde se dedicó a la enseñanza y al desarrollo de juveniles.
La Liga Villamariense de Fútbol también expresó su pesar, destacando su aporte a la comunidad y su compromiso con las divisiones inferiores.
Según trascendió, el ex futbolista falleció a raíz de complicaciones derivadas de una afección pulmonar. Sus restos son velados en la Sala Dalí de la casa central de Paviotti y serán inhumados este jueves a las 10:30 en el cementerio La Naturaleza de Villa Nueva.
Una huella que trasciende camisetas
Más allá de los números y los clubes, “Yerbatero” González dejó una marca en el fútbol argentino por su entrega, su capacidad de resiliencia y su compromiso con el deporte incluso después de colgar los botines.
Su partida genera tristeza en Talleres, Rosario Central e Independiente, pero también en cada rincón donde dejó un recuerdo. El fútbol argentino despide a un delantero que supo reinventarse y que encontró en el deporte no solo una profesión, sino una forma de vida.
