Lionel Messi jugará, en el Mundial 2026, su sexta Copa del Mundo con la Selección Argentina. El delantero de Inter Miami cumplirá 39 años durante el torneo y tiene un amplio recorrido con la camiseta nacional en la máxima cita de países. Desde el debut con sabor a poco en Alemania 2006 hasta la consagración absoluta en Qatar 2022, el mejor futbolista de la historia ya está listo para disfrutar de su última presencia en Estados Unidos, México y Canadá.
El repaso de las actuaciones de "Leo" en los certámenes previos tiene de todo: emoción, sonrisas, cuestionamientos, fracasos, pesadillas y la gloria definitiva. Desde la joven promesa de Barcelona hasta el ganador de los ocho Balones de Oro, la impresionante carrera del crack rosarino tuvo capítulos especiales cada cuatro años con la remera celeste y blanca.
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Uno por uno: la historia de Messi en los Mundiales
Alemania 2006, el debut con sabor a poco
Messi asistió apenas como una pieza de recambio en la Selección Argentina en aquel torneo, de la mano de José Pekerman. La "Pulga", entonces suplente también en Barcelona, había sido la figura del Mundial Sub 20 ganado un año antes en Holanda. Con Juan Román Riquelme como la gran estrella y el número 10 del equipo, el técnico apostó por el zurdo rosarino como un revulsivo para el segundo tiempo.
"Leo" debutó contra Serbia y Montenegro en el segundo partido de la fase de grupos, donde aportó un gol y una asistencia. Con un Diego Maradona exultante desde la tribuna por su estreno, el mediapunta empezó a acaparar el centro de la escena en el planeta fútbol. Pocos días más tarde, fue titular por primera vez contra Holanda y luego ingresó en el suplementario frente a México en los octavos de final. De hecho, participó en la jugada del gol histórico de Maximiliano Rodríguez en la prórroga.
No obstante, todo se derrumbó en los cuartos de final frente al local Alemania en Berlín: Pekerman dejó en el banco a Messi. La lesión del arquero Roberto "Pato" Abbondanzieri le quitó un cambio al cuerpo técnico, que decidió que ingresara Leonardo Franco en su lugar. Además, utilizó las otras modificaciones para escoger a Esteban Cambiasso por Riquelme y Julio Cruz por Hernán Crespo. Messi no entró y allí empezó una polémica histórica que perdura hasta hoy, dos décadas después.
La imagen de "Leo" sentado en el banco con cara triste, desganado y mirando los penales que culminaron con la derrota dio vueltas al planeta entero. "Estaba caliente porque no había entrado, pero eso no significaba que no estaba pendiente del partido, que quería ganar y pasar... Cuando quedamos afuera, el vestuario era terrible. Estaba llorando, amargado", reconoció el astro luego.
Por su parte, Pekerman explicó varios años más tarde: "Yo hablé con Leo en este momento. Le dije: ´Este Mundial no va a ser el tuyo. Vas a ser el mejor del mundo, pero te servirá para escuchar y aprender de los grandes´". Acerca de por qué no le dio más minutos en aquella Copa del Mundo, el DT expresó que "él venía de una lesión, se recuperó de a poco".
En ESPN F90, José rememoró: “Yo sufrí un poco el tema de Alemania porque quedó reflejada la tristeza del día que no entró Leo. La tristeza de la repercusión, que tan fácilmente dijeron ‘porque él no entró, no ganamos’. Y qué cosa fea es retirarse con eso. Eso sí me dolió, a lo mejor frustró que yo continuara, porque el presidente no quería que yo me fuera. Julio Grondona me dijo: ‘Tu Mundial es el que viene. Este lo hiciste muy bien, pero el que viene va a ser mejor. Hiciste un recambio, una transición, entraron a jugar muchos de los juveniles que tuviste. Tu Mundial completo es el 2010′. Pero yo sufrí mucho porque no era justo, porque así como me decían ‘¿por que no entró Messi?’, tampoco entró (Pablo) Aimar, no entró (Javier) Saviola, que había hecho un buen campeonato... Tampoco entró Rodrigo Palacio”.
Acerca de los argumentos tácticos y estratégicos para no poner a Messi, Pekerman disparó: “Es difícil explicar que sale un jugador de talento, importante como Riquelme, pero el partido te lo pueden ganar con una pelota aérea, teníamos preparado eso. El técnico (Jürgen) Klinsmann sacó un volante defensivo para poner un extremo y lo llevaron a (Juan Pablo) Sorín a jugar bien de lateral. Y el medio queda un poco partido... Román estaba cansado. Yo buscaba otro tipo de enlace. No quería perder la expectativa de liquidarlo con un contraataque. Los centrales de ellos eran dos grandotes, se empezaron a venir. Entró Cuchu Cambiasso, que es inteligente. En dos minutos le dije: ‘Está pasando esto, nos cortaron a Sorin, hay que sacar la pelota, con vos y Lucho (González), pero miremos para adelante por favor’”.
Luego de la consagración de Lionel en Qatar 2022, Pekerman concluyó: “Cuando Messi salió campeón del mundo, le dije gracias a la vida por permitirme ver eso. Todo este proceso fue fantástico para Argentina y terminó de la mejor manera. Los compañeros decían: ‘Tenemos que hacer todo para que Messi pueda ser campeón’. Yo he vivido el sufrimiento que ha tenido Messi, conociendo la verdadera historia. Esa es la fortuna que he tenido. No del descubrimiento, porque el descubrimiento… Era obvio que Messi iba a ser lo que fue: el mejor del mundo, de la época. En algún momento, cuando no lo conocía el gran público, yo dije: ‘Dios es argentino´. Porque tenemos la bendición de que después de Diego (Maradona), pensábamos que no iba a aparecer otra jugador de esa envergadura y apareció Messi’”.
Sudáfrica 2010, con Maradona pero "seco"
El hecho de ver juntos a los dos mejores futbolistas de la historia de la Selección Argentina fue impresionante, aunque dentro de la cancha las cosas no salieron como ambos esperaban. Increíblemente, en uno de los mejores momentos de su trayectoria, Messi no pudo hacer goles en los cinco partidos disputados. Los palos, la mala fortuna, los arqueros que fueron figuras y la imprecisión marcaron a fuego la Copa del Mundo de "Leo". Así y todo, se las arregló para desequilibrar siempre, aportar cuatro asistencias y generar situaciones claras, aunque en los cuartos de final Alemania le dio otro cachetazo con el lapidario 4-0.
"A Leo en el vestuario lo vi llorar como un bebé, le dolió mucho más que a algunos que se decían líderes...", disparó luego el "Diez", con un palazo tácito incluido a Juan Sebastián Verón. Lo concreto es que fue la segunda frustración del rosarino en la máxima cita, luego de las cuatro victorias previas frente a Nigeria (1-0), Corea del Sur (4-1), Grecia (2-0, allí fue capitán por primera vez) y México (3-1).
Brasil 2014, la espina de la final perdida
El mejor torneo de Messi antes de la consagración en Qatar. Descolló en la fase de grupos con cuatro tantos, desequilibrió aunque sin marcar goles en las tres instancias siguientes y se quedó en la puerta en la final. Fue el primer Mundial del crack como capitán desde el inicio y ya era claramente el líder del equipo bajo el mando de Alejandro Sabella.
"Messi es como tener agua en el desierto", consideró el entrenador en una conferencia de prensa cuando le preguntaron por el rendimiento del 10. No obstante, se quedó con las ganas de coronarse en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Otra vez se hizo presente la sombra de Alemania, que se impuso por 1-0 en la prórroga. Argentina fue claramente perjudicada por el árbitro italiano Nicola Rizzoli.
Sin el VAR en aquel entonces todavía, el juez no cobró el penal de Manuel Neuer a Gonzalo Higuaín y tampoco expulsó a Benedikt Höwedes por una patada descalificadora contra Pablo Zabaleta en el primer tiempo. Con Ángel Di María afuera por la lesión y Sergio "Kun" Agüero claramente disminuido físicamente, Higuaín, Messi y Rodrigo Palacio fallaron tres mano a mano insólitos que pudieron haberle dado "La Tercera" al conjunto nacional. Otra chance que se le escapó a la "Pulga", que estuvo más cerca que nunca hasta ese momento de levantar el trofeo Jules Rimet ante los ojos del planeta fútbol.
Rusia 2018, un fracaso personal y colectivo
La peor Copa del Mundo de Messi, por lejos. El proceso previo fue caótico y todo terminó como indicaba la lógica: una rápida eliminación. Con tres entrenadores a lo largo de las Eliminatorias sudamericanas, la crisis en la AFA y la anarquía a nivel institucional llevaron a un desastre esperable. Con Jorge Sampaoli como DT y un vestuario dinamitado, el rosarino ya empezó mal con el penal que le atajaron ante Islandia en el 1-1 del debut.
Su bajísimo nivel en el 0-3 contra Croacia en la segunda presentación llegó acompañado de un Messi cabizbajo y agarrándose la cabeza durante el himno, como preocupado por alguna situación. Tal vez fue el compromiso más flojo del 10 con la remera del Seleccionado, aunque posteriormente contra Nigeria sacó la cara por el equipo. El golazo propio y el grito agónico de Marcos Rojo desembocaron en los octavos de final versus Francia.
Allí, de nuevo, ni el capitán ni el rendimiento colectivo estuvieron a la altura. Si bien la "Albiceleste" se colocó 2-1 sin mercerlo, apenas sostuvo por ocho minutos esa victoria parcial y el sueño se acabó con el 4-3 de los europeos, que luego se consagraron campeones tras 20 años. La imagen de Kylian Mbappé consolando a Messi recorrió el mundo. Parecía que iba a ser la última Copa del Mundo del argentino en plenitud, aunque otra vez el genio se las arregló para dar vuelta la historia.
Qatar 2022, la consagración absoluta
Fue el mejor Mundial de Messi y tal vez el mejor de un jugador en la historia, a la altura de Maradona en México 1986 y Pelé en México 1970. Absolutamente desequilibrante en todo el torneo, líder como nunca y acompañado por un equipo que fue de menor a mayor con Lionel Scaloni como técnico, "Leo" explotó sus cualidades a pleno con 35 años y medio.
Goles, asistencias, desequilibrio permanente, pases que sólo ve él, juego, liderazgo, magia, cabeza fría en los momentos de presión. Este campeonato del rosarino tuvo de todo y más. Por supuesto que la gran postal del campeonato será con el capitán levantando la Copa del Mundo, pero antes de ello hubo muchos instantes que quedarán en el recuerdo eternamente.
El inicio del sendero fue con un gol de penal frente a Arabia Saudita, aunque después la sorpresiva derrota por 2-1 dejó al elenco nacional contra las cuerdas. Tenía que sacar al menos cuatro puntos de los seis siguientes para pasar a octavos y el primer tiempo ante México fue muy malo, con un 0-0 que dejaba más dudas que certezas. Sin embargo, apareció Messi con un golazo de afuera del área que desbloqueó a la Selección Argentina.
A partir de ese entonces, fue todo sonrisas para el número 10, al margen del penal fallado frente a Polonia. Los dos triunfos en hilera acumulados depositaron a la Selección de Scaloni en los octavos de final, donde en los primeros 20 minutos no encontraba el juego ante Australia. Otra vez Messi destrabó el cotejo con un golazo para el 1-0 temporal. En su partido número mil como profesional, el zurdo jugó un segundo tiempo de novela y se llevó la ovación de todo el estadio para avanzar a los cuartos de final.
"La Batalla del Lusail" frente a Países Bajos dejó a un Messi inédito: peleador, enojado, provocador, furioso. La brillante asistencia a Nahuel Molina para el 1-0 y el gol de penal propio para el 2-0 a los 70 minutos hizo pensar que Argentina resolvía el encuentro cómodamente. El "Topo Gigio" al entrenador adversario, Louis van Gaal, llamó la atención de la mayoría, aunque luego el propio ex Barcelona reconoció que estuvo mal.
"Cuando lo veo no me gusta porque no soy así, pero en ese momento estaba enojado por lo que había dicho en la previa", respondió acerca del DT neerlandés. Antes del encuentro, el polémico estratega había dicho: "Messi no tocó la pelota en la semifinal del 2014, cuando Argentina no tiene la pelota es un jugador menos. Si hay penales, esta vez vamos a pasar nosotros". Apenas culminado el triunfo albiceleste desde los doce pasos, Messi disparó que "Van Gaal vende que juega bien al fútbol y hoy metió pelotazos...".
Por si fuese poco, llegó el famoso "¿qué mirás, bobo? Andá pa allá, bobo" a Wout Weghorst en la zona mixta. El atacante europeo le estaba diciendo algo al astro detrás de cámara, mientras declaraba para TyC Sports con Gastón Edul. Muy caliente con el DT rival, con el centrodelantero y hasta con el árbitro español Mateu Lahoz, el rosarino desplegó una faceta inesperada y llamativa tanto dentro como fuera de la cancha. El alivio por haberse depositado en las semifinales fue gigante.
Llegó entonces la semi ante Croacia, un verdadero recital de fútbol de Messi y compañía. El entonces jugador de PSG abrió la cuenta de penal con un remate seco y fuerte al ángulo, luego participó del 2-0 de Julián Álvarez y, para cerrar una noche a toda orquesta, hizo una jugada sensacional para asistir a la "Araña" en el 3-0 definitivo. Llegaba otra final para el mejor futbolista de todos los tiempos.
El choque por el título fue una verdadera locura de principio a fin y la mejor final de la historia de las Copas del Mundo. Messi fue determinante, una vez más: gol de penal para el 1-0, presencia en la acción del 2-0 de Di María, la anotación del 3-2 en la prórroga y luego anotó el primer penal bajo presión en la tanda. Fue una competición brillante y una final para el recuerdo de "La Pulga" con la camiseta nacional. Al fin, se consagró ante los ojos del planeta y pudo levantar la Copa.
"Yo no se puede pedir más nada, es el mejor trofeo que cualquier jugador sueña con tener y ya lo tengo acá conmigo. Mirá lo que es, es hermosa... Era lo único que me faltaba, yo sabía que Dios me iba a dar un Mundial. Ya no se puede pedir más nada, siento la misma felicidad que cuando nacieron mis hijos. Esto me cambió la vida, la realidad superó todo lo que me imaginaba...", fueron algunas de las palabras del número 10 en la jornada más gloriosa de su trayectoria.
