En medio de las negociaciones que mantienen en vilo al mundo Boca por la posible llegada de Paulo Dybala, apareció un testimonio que le puso un condimento especial a la novela del mercado de pases. Walter Saracho, el hombre que formó a la Joya en sus primeros años en Instituto de Córdoba, habló públicamente y dejó una revelación que hizo vibrar a los hinchas del Xeneize: Dybala siempre fue fanático de Boca.
La declaración de Saracho no es una especulación ni un rumor de pasillo. Es el relato de alguien que estuvo ahí, que lo vio crecer, que compartió entrenamientos y momentos cotidianos con un Paulo que todavía era un pibe soñador en las canchas de la capital cordobesa. Y lo que contó en diálogo con Super Deportivo Radio tiene la fuerza de lo genuino, de esas historias que se guardan durante años y que cobran un significado enorme cuando el presente las pone sobre la mesa.
La camiseta de Boca en los entrenamientos de Instituto
Saracho recordó que durante los primeros años de formación en Instituto, Dybala llegaba a entrenar con la camiseta de Boca puesta. No era un gesto aislado ni una casualidad: era la expresión natural de un chico que sentía los colores azul y oro en la piel. Recién cuando el club le exigió usar la indumentaria oficial, el pequeño Paulo tuvo que dejar su camiseta xeneize en casa. Pero ese primer año, mientras pudo, la llevó con orgullo a cada práctica.
Son esas imágenes que marcan a fuego la memoria de quienes trabajan en la formación de futbolistas. Para Saracho, ver al chico que hoy es una estrella de la Serie A con la camiseta del club de sus amores es una postal que no se borra con el tiempo. Y para los hinchas de Boca, es la confirmación de algo que muchos intuían pero que nadie había escuchado de boca de alguien tan cercano al jugador.
La pelea con el coordinador riverplatense
Pero la anécdota no termina ahí. Saracho también relató una historia que retrata con precisión el carácter y la pasión que Dybala tenía desde muy chico. El coordinador histórico de las inferiores de Instituto era hincha de River, y entre él y el pequeño Paulo se generaba una rivalidad futbolera constante. Dybala defendía a Boca con la convicción de un verdadero fanático, y el adulto le respondía con la picardía de quien sabe que está frente a un rival apasionado.
Esa dinámica, lejos de ser una simple anécdota graciosa, habla de un sentimiento arraigado. No se trata de una simpatía liviana ni de una preferencia circunstancial. La pasión de Dybala por Boca viene de la infancia, de esas etapas donde los sentimientos se construyen sin cálculos ni conveniencias. Y eso, en el contexto actual, tiene un peso enorme.
El cambio de representante que acerca a Dybala al Xeneize
Más allá de la conexión emocional, hay un movimiento concreto que alimenta la ilusión de los hinchas. En las últimas horas, Dybala anunció a través de sus redes sociales que cambió de representante. Ahora, quien se encarga de su carrera es Kristian Bereit, un agente que tiene una relación muy fluida con la dirigencia de Boca.
Bereit no es un desconocido en el mundo xeneize. Es el mismo representante que llevó a Ander Herrera, Santiago Ascacíbar y Marcos Rojo al club. Conoce los mecanismos internos, tiene diálogo directo con Riquelme y su equipo de trabajo, y entiende las posibilidades económicas de Boca. Esa cercanía representa una ventaja estratégica que no tenía con su anterior representación.
El cambio de agente no garantiza la llegada de Dybala, pero sin dudas facilita el camino. Las conversaciones se pueden dar en un marco de confianza mutua, con interlocutores que hablan el mismo idioma en términos de negocios. Es un paso que, sumado al deseo del jugador de vestir la camiseta de Boca algún día, configura un escenario mucho más favorable que el de semanas atrás.
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La novela que tiene en vilo al mundo Boca
La situación de Dybala es una de las que más expectativa genera en el fútbol argentino. El contrato del delantero con la Roma se acerca a su fin y las negociaciones por una renovación no convencieron al jugador. Según trascendió desde Italia, la oferta del club italiano contempla una rebaja salarial que no cayó bien en el entorno de la Joya. Esa decepción abre una ventana que Boca quiere aprovechar.
Riquelme ya se habría comunicado con el nuevo representante de Dybala y le adelantó que el club le hará una propuesta formal. Los detalles todavía no se conocen, pero la intención es clara: Boca quiere a Dybala y está dispuesto a hacer un esfuerzo económico importante para lograrlo. La competencia con otros clubes interesados existe, pero la ventaja emocional del Xeneize es un factor que ningún otro equipo puede igualar.
El sueño de vestir la camiseta que llevó de chico
Si la operación se concreta, Dybala no estaría cumpliendo solo un capricho. Estaría cerrando un círculo que empezó cuando era un pibe de Laguna Larga que iba a entrenar con la camiseta azul y oro. Sería pasar de la admiración infantil a la realidad profesional, de soñar con Boca a jugar en Boca.
Para un club que necesita figuras que sientan la camiseta y que estén dispuestas a asumir la presión que implica representar al Xeneize, un jugador con la trayectoria de Dybala y con ese vínculo emocional desde la infancia sería un refuerzo que trasciende lo futbolístico. La historia de Saracho no hace más que reforzar esa idea: Dybala no llegaría a Boca por descarte, sino por convicción.
El mercado de pases de junio se acerca y la definición del caso Dybala promete ser una de las novelas más apasionantes del fútbol argentino. Los hinchas de Boca, mientras tanto, se aferran a cada señal, a cada declaración y a cada anécdota que alimente la ilusión. La del formador Saracho, sin dudas, es de las que más fuerza les da.
