El Banco Central atraviesa un período de acumulación de reservas luego del capricho de no querer comprar dólares hasta que no tocara el piso de la banda cambiaria, algo que nunca sucedió. Con más de 10.000 millones de dólares comprados desde el inicio de 2026 y una racha de 100 ruedas consecutivas de adquisiciones en el mercado cambiario, la autoridad monetaria logró exhibir uno de los principales activos políticos y financieros del programa económico libertario: la reconstrucción de las reservas internacionales. Pero, mientras las reservas crecen, la demanda de pesos sigue sin consolidarse, la economía continúa mostrando una fuerte preferencia por el dólar como reserva de valor y el proceso de 'remonetización' (revalorización del peso real) que el Gobierno esperaba para esta etapa todavía no se materializa. En criollo, el Banco Central acumula divisas, pero los argentinos todavía no vuelven al peso. De hecho, en el mismo lapso que el Central compró 10.000 millones de dólares, las personas humanas adquirieron 11.366 millones, según datos de la entidad que conduce Santiago Bausili.
Entre mayo y los primeros días de junio, el Banco Central adquirió más de 2.870 millones de dólares y absorbió aproximadamente el 21 por ciento de todo el volumen operado en el mercado libre de cambios. Se trata de una participación cuatro veces superior a la originalmente proyectada por el equipo económico.La magnitud del proceso permitió cumplir el primer objetivo de acumulación de reservas previsto por el Gobierno y encaminarse hacia una nueva meta de 17.000 millones de dólares. A su vez, la entidad monetaria alcanzó las 100 ruedas consecutivas de compras, una marca que constituye la tercera racha más extensa de los últimos años, según un informe realizado por Maximiliano Gutiérrez, responsable del área monetaria y cambiaria de la Fundación Mediterránea.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
Las reservas brutas alcanzaron los 48.400 millones de dólares, el nivel más elevado desde octubre de 2019. Desde la óptica oficial, este desempeño fortalece la credibilidad del régimen cambiario y mejora la capacidad de respuesta frente a eventuales episodios de volatilidad financiera. La explicación de esta acumulación no se encuentra únicamente en la mejora del frente externo. Una parte importante de los dólares que ingresan proviene de colocaciones de deuda del sector privado, emisiones de obligaciones negociables y endeudamiento provincial, tal como explicó este medio. Desde las elecciones hasta la actualidad, las emisiones privadas y subnacionales acumularon cerca de 15.500 millones de dólares.
MÁS INFO
También contribuyeron los desembolsos de organismos internacionales y distintas operaciones financieras realizadas por el Tesoro. Entre ellas sobresale la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que habilitó un desembolso de 1.000 millones de dólares. El Gobierno utilizó parte de esos recursos para recomprar Letras Intransferibles, una operación que mejora la composición de los activos del Banco Central al reemplazar instrumentos de baja liquidez por dólares disponibles de manera inmediata. Desde el punto de vista contable, esto fortalece la calidad de las reservas y mejora algunos indicadores patrimoniales de la entidad.
No obstante, la mejora de las reservas no logra ocultar una debilidad estructural que el propio Banco Central reconoció en su último Informe de Política Monetaria. La demanda de dinero sigue sin reaccionar de la forma esperada. La estabilización cambiaria y la desaceleración inflacionaria eran apenas una parte del objetivo oficial. El otro componente consistía en recuperar la confianza en el peso para que familias y empresas incrementaran sus tenencias monetarias y utilizaran la moneda local como instrumento de ahorro y transacción. Aunque las medidas tendientes a facilitar el uso del dólar parece ir en contra de esa supuesta premisa.
Como señaló el informe, "la remonetización de la economía sigue siendo la principal asignatura pendiente". El documento de la Fundación agregó que "la demanda de dinero no termina de aparecer, al menos por ahora", un diagnóstico que posteriormente fue convalidado por el propio Banco Central en su Informe de Política Monetaria de mayo. La consecuencia inmediata es que cada peso emitido para comprar dólares debe ser posteriormente absorbido para evitar presiones inflacionarias.
Todo termina en precios
La expansión monetaria derivada de las compras de divisas está siendo esterilizada mediante colocaciones de deuda pública en pesos. El Tesoro se convirtió así en el principal actor encargado de absorber liquidez, complementado por operaciones de mercado abierto realizadas por el Banco Central. Tal como advierte Gutiérrez, "la compra de divisas se da contra deuda pública en pesos". La contracara de la acumulación de reservas es, entonces, un incremento de los compromisos financieros en moneda local. El esquema permite sostener la estabilidad en el corto plazo, pero también implica que la construcción de reservas descansa parcialmente sobre una creciente emisión de deuda.
El Gobierno celebra la acumulación de dólares y la recomposición de reservas, pero para sostener ese proceso necesita colocar cada vez más instrumentos financieros para absorber los pesos que el mercado no está dispuesto a demandar voluntariamente. Aunque el mercado cambiario atraviesa una etapa de relativa calma y el tipo de cambio oficial permanece lejos del techo de la banda cambiaria, los agentes económicos siguen mostrando una marcada inclinación hacia los activos dolarizados. Esa conducta se refleja tanto en la demanda de instrumentos financieros vinculados al dólar como en la dificultad para expandir significativamente los agregados monetarios.
La fortaleza de las compras oficiales sostiene que el ritmo de adquisición de divisas "robustece la sostenibilidad del esquema cambiario", "se refuerza la credibilidad de la banda" y además "empuja" a la economía hacia el equilibrio "bueno". Sin embargo, la persistencia de una demanda de pesos débil muestra que esa confianza todavía no se trasladó plenamente a las decisiones de ahorro e inversión de los agentes económicos. La supuesta estabilidad cambiaria tampoco elimina algunos riesgos de mediano plazo que siguen presentes en el horizonte financiero. Uno de ellos es el cronograma de vencimientos de deuda en moneda extranjera. El Tesoro continúa enfrentando compromisos importantes y todavía no logró acceder plenamente al financiamiento voluntario internacional en condiciones favorables.
A pesar de la caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, los mercados siguen exigiendo rendimientos cercanos al 9,5 por ciento anual para prestar dólares a la Argentina. Ese costo continúa siendo elevado para una economía que necesita refinanciar vencimientos y recuperar acceso normal al crédito externo. Los dólares adquiridos por el Banco Central funcionan como un seguro frente a futuros pagos de deuda y eventuales episodios de tensión financiera. El propio informe destacó que el fortalecimiento de las reservas cobra especial importancia frente a dos factores de riesgo: la volatilidad que podría surgir en el camino hacia las elecciones presidenciales de 2027 y las dificultades para afrontar el exigente cronograma de vencimientos en moneda dura.
Si bien las reservas brutas alcanzan los 48.400 millones de dólares, las estimaciones privadas ubican las reservas internacionales netas en torno a los 3.950 millones de dólares. Si se incorporan ciertos compromisos futuros, como las obligaciones derivadas del BOPREAL, ese monto se reduce hasta aproximadamente 2.520 millones de dólares. Las reservas brutas incluyen activos respaldados por distintos pasivos, mientras que las reservas netas buscan reflejar la disponibilidad efectiva de divisas para enfrentar contingencias. En ese contexto, el Banco Central logró capitalizar apenas uno de cada cuatro dólares adquiridos durante el año en términos de reservas netas. El resto fue absorbido por pagos de deuda, obligaciones financieras y distintos compromisos acumulados.
