Las necesidades financieras de la administración Milei durante el año pasado “coincidieron” con las apetencias de los grandes grupos sojeros beneficiados con una transferencia de rentabilidad a partir de la baja de las retenciones. El Gobierno modificó los derechos de exportación en cuatro oportunidades, con un pico durante septiembre a partir de la aplicación temporal de retenciones cero. Tal decisión, sumado al conflicto entre Estados Unidos y China, impulsó la primarización del sector con un alza del 140% en las exportaciones del poroto de soja.
El nuevo año también arrancó con dificultades financieras para el equipo económico a cargo del ministro Luis Caputo. Por su parte, los sojeros iniciaron esta temporada con 47 millones de toneladas de granos sin vender. ¿Qué harán los principales jugadores del sector al momento de tener que tomar una decisión comercial? ¿Volverán a presionar por un nuevo dólar soja a pesar de la advertencia arrojada por Scott Bessent? ¿O directamente presionarán por una nueva devaluación? Más importante: ¿qué hará el Poder Ejecutivo ante sus necesidades financieras?
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Porotos de soja que viajaron a China
Durante 2025, las exportaciones del poroto de soja alcanzaron los 11,4 millones de toneladas mientras que el año anterior habían sido 4,5 millones, un salto de casi 7 millones (140%). Este incremento estuvo impulsado tanto por la decisión de China de frenar sus compras a los farmers de Estados Unidos –en medio de la pelea comercial por los aranceles- como por las cuatro rebajas de retenciones aplicadas por la administración Milei.
Los instrumentos aplicados por La Libertad Avanza fueron el Decreto 38/25 de fines de enero de 2025 que redujo de manera transitoria los derechos de exportación hasta el 30 de junio; el Decreto 526/25 que comenzó a regir el pasado 1 de agosto que volvía a instrumentar la baja de aranceles aplicada en enero; el 682/25 que eliminó por 3 días (del 23 al 25 de septiembre) los derechos de exportación; y por último, el Decreto 877/25 que volvió a reducir los derechos de exportación vigentes desde el pasado 12 de diciembre.
¿Cómo se conjugaron las bajas temporales de las retenciones con los stocks que los grandes jugadores mantenían guardados en silobolsas al comienzo del año pasado? Ante las necesidades financiera de la administración Milei, los sojeros pudieron presionar una primera baja temporal de retenciones porque al inicio del año acarreaban casi un 30% de la cosecha de soja de 2024 sin vender. Eso les dio “fortaleza” para presionar por un diferencial de rentabilidad, tal como vienen haciendo desde el primer dólar soja aplicado en la era de Sergio Massa como ministro plenipotenciado del fallido Frente de Todos.
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En base a datos de la Secretaría de Agricultura, a diciembre de 2024 quedaban sin precio de venta el 29% de la producción de la campaña 2023 - 2024 y el 90% de la producción estimada para la campaña venidera 2024-2025. Esto sumaba un total de 59,6 millones de toneladas.
Ahora, al finalizar diciembre de 2025 resta sin precio de venta el 13% de la producción disponible (campaña 24/25) y el 84% de la producción de la cosecha 2025-2026, por un total de 46,9 millones de toneladas, es decir, 12,7 millones de toneladas menos que el año pasado.
“Esto nuevamente refleja el incentivo a la venta que generó los diferentes esquemas de reducción/eliminación de derechos de exportación que afectaron al complejo soja durante el 2025”, indicaron desde la CIARA CEC, la cámara que nuclea a los grandes exportadores de cereales y oleaginosas.
¿Qué pasará en 2026?
Milei arrancó el año con severos problemas financieros ante vencimientos de deuda y las presiones del FMI para que el Banco Central empiece a sumar reservas. Es de esperar que durante el verano haya una buena liquidación de trigo, cuyos derechos de exportación quedaron en 7,5% (el año pasado tuvieron una reducción total del 38%) pero todas las miradas apuntan a marzo con el inicio de la temporada fuerte para la soja.
¿Por qué los grandes jugadores del mercado moverán sus silobolsas sin conseguir un nuevo diferencial de rentabilidad? Esto es más un problema para el Gobierno que para las cerealeras. Caputo se enfrenta al tope que ya le había impuesto su jefe, Scott Bessent, titular del Tesoro norteamericano, al sostener que se debía ponerle fin a los “tax holiday” (baja temporal de retenciones). A las cerealeras les queda presionar por una mayor devaluación. La película continua de los últimos años.
“¿Volveremos en 2026 a una exportación promedio de poroto de soja luego de los 12 millones de toneladas exportadas esta campaña? Con la decisión de Estados Unidos de poner punto final a los Dólar Soja entiendo que sí”, reflexionó Javier Preciado Patiño, titular de Ría Consultores.
“La exportación como poroto tiende a registrarse en el pico de la cosecha; frente a una gran oferta del productor, la industria aceitera no puede absorberla completamente. El 2024 fue un año promedio, con un tercio del poroto registrado en mayo. En 2025 cambió todo. Las bajas temporarias de retenciones alteraron este patrón. No solo se registraron 12 millones para exportar, sino que se hizo en junio y setiembre, en coincidencia con los Dólar Soja”, agregó Patiño.
El gran beneficiario de los cambios normativos fue el mercado de China en pugna con los Estados Unidos por la imposición de los aranceles de importación. Este año, el gran país de oriente restableció su compromiso de comprarle a los farmers estadounidenses 25 millones de toneladas de soja, al mismo tiempo en que Bessent le puso a Caputo un tapón a la posibilidad de aplicar un nuevo dólar soja.
Para Patiño, sin incentivos extra para la soja, este 2026 las exportaciones de porotos volverán a ubicarse en torno a los 6 millones de toneladas lo que podría impulsar la industrialización el grano (el fuerte del negocio). ¿Qué carta jugarán las cerealeras para volver a conseguir un diferencial de rentabilidad?
