Los bombardeos del miércoles y jueves pasado a las instalaciones del mayor yacimiento de gas del mundo, que al norte lo controla Irán y al sur Qatar, convulsionó el mercado global de Gas Natural Licuado (GNL). Sólo por el efecto de estos bombardeos, el precio internacional del gas se disparó casi un 20% (desde el inicio del conflicto se duplicó) y el del petróleo subió un 5% (antes de la guerra valía 70 a ahora 112 dólares).
La importación de gas licuado para la Argentina es clave porque le permite cubrir el pico de consumo de invierno, sobre todo para abastecer a las generadoras de energía eléctrica (centrales termoeléctricas), aunque también para la demanda residencial e industrial. La disparada del precio del GNL impactará en los cuadros tarifarios que pagará toda la demanda en los meses más fríos de la Argentina.
El “momento indicado” para privatizar
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Justo para este invierno el gobierno implementó una novedad: privatizó la importación de GNL, que antes estaba en manos de Enarsa que destinaba fondos del Tesoro (implicaba más subsidios). Pero la novedad libertaria no llegó sola, ya que la licitación para la importación de GNL por parte de un privado se concretará en abril y coincide justo con la escalada de los precios de la energía por la guerra que está a 13.000 kilómetros de distancia de la Argentina.
Antes de la guerra el precio del GNL era de alrededor de 10 dólares por millón de BTU (US$/MMBTU), ahora cuesta el doble. El costo adicional es de US$ 500 millones, según calculan en el sector.
Para este invierno, el gobierno planea importar entre 20 y 25 buques con GNL. El interrogante es cómo va a ser el pass through o quién pagará en definitiva el gas licuado importado en medio de la guerra en Medio Oriente. El diseño del gobierno es que lo pague la demanda, es decir, descarta por completo la participación del Tesoro. Habrá que ver si el traslado del precio del gas que llegue por barco pesa más sobre las industrias, los hogares o las generadoras de energía eléctrica.
Guerra y GNL
La decisión del gobierno de Netanyahu de bombardear el mayor yacimiento de gas del mundo y la inmediata respuesta iraní, escaló el conflicto en Medio Oriente a un nivel superior. Pero, sobre todo, provocó daños a largo plazo en el sector energético de países del Golfo Pérsico, un aspecto seguido de cerca por los mercados internacionales.
La parte del yacimiento offshore que pertenece a Irán es South Pars y la controlada por Qatar se llama North Dome. Está ubicado en alta mar en el medio del Golfo Pérsico. El yacimiento completo contiene 1.800 billones de pies cúbicos de gas, suficiente para abastecer las necesidades mundiales durante 13 años.
En Qatar los efectos del bombardeo a Ras Laffan, la ciudad industrial que vive alrededor de la producción de GNL, son enormes. Los misiles iraníes redujeron la capacidad de exportación de GNL qatarí en un 17%. Significa una pérdida estimada de US$ 20.000 millones en ingresos anuales para el tercer exportador de GNL del mundo, detrás de Estados Unidos y Australia.
Los daños tardarán entre tres y cinco años en repararse por completo, según estimó la compañía estatal Qatar Energy, dueña de las instalaciones. Afectarán el suministro a los mercados de Europa y Asia (principalmente a China, Corea del Sur, Italia y Bélgica).
Los ataques de Irán dañaron las plantas de producción de GNL número 4 y 6, con una capacidad total de 12,8 millones de toneladas anuales (MTPA).
Las plantas eran operadas por una empresa conjunta conformada entre Qatar Energy (participación accionaria de un 70%) y la estadounidense ExxonMobil (30%). Los ataques también tuvieron como objetivo la planta Pearl GTL (Gas-to-Liquids), un acuerdo de producción compartida, pero que está operada por la angloholandesa Shell, que estará un año fuera de servicio, según informó el país árabe.
Además, el bombardeo a Ras Laffen en Qatar provocó una pérdida de un 14% en las exportaciones de helio, un gas clave e insustituible para la producción de microchips en Asia. Antes de la guerra Qatar era el responsable del 25% de la producción mundial de helio.
Mercado de GNL
El GNL es gas natural enfriado a -160°C. A esa temperatura se reduce 600 el volumen y esto permite el almacenamiento y transporte por buques metaneros. Para ingresar a los sistemas de gasoductos troncales de un país se tiene que regasificar en terminales portuarias.
En el mundo hay más de 50 países que importan GNL: el principal es China 77,6 MTPA (19% del mercado mundial), segundo Japón con 66,6 MTPA (16,3%) y Corea del Sur con 46,5 MTPA (11,4%), mientras India ya representa 27,3 MTPA (6,7%).
El mercado mundial de GNL comenzó en la década de 1960 y permitió comercializar gas entre países sin conexión a través de gasoductos. La Argentina comenzó a importar barcos en 2008. En 2014 necesitó importar alrededor de 100 barcos. Por Vaca Muerta y gasoductos troncales como el Perito Moreno (ex Néstor Kirchner), este año se prevé traer al país sólo entre 20 y 25 buques para abastecer el pico de consumo invernal.
Con los proyectos Argentina LNG, liderado por YPF, y Southern Energy, impulsado por PAE (con socios como YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG), a partir de 2027 el país se sumará al exclusivo club de países exportadores de GNL y, con producción de Vaca Muerta, podrá vender al exterior hasta los 20 MTPA.
En comparación con los 88 MTPA que exporta EE.UU. o los 81 MTPA de Australia, pareciera ser poco, pero en realidad implicaría abarcar un 5% del mercado mundial y ocupar así un lugar relevante en el sector energético global a partir de 2030.
