Crónica de la destrucción del empleo registrado: qué sectores crecieron en la década del trabajo precarizado

El empleo formal en relación de dependencia creció apenas un 4,7% entre 2016 y 2025, una cifra modesta que contrasta con el fuerte aumento del trabajo informal y el cuentapropismo.

25 de marzo, 2026 | 16.19

Los últimos datos que difundió el Indec marcan el panorama crítico del mercado laboral y la profundización de los problemas que generó el gobierno de Javier Milei. Desde una visión más amplia, la crisis económica que atraviesa el país hace ya 10 años destruyó la matriz productiva del empleo formal y motorizó a sectores precarios en su capacidad para generar puestos de trabajo.

El empleo formal muestra una dinámica desigual: mientras algunos sectores logran expandirse, otros -como la industria- pierden peso de forma sostenida. Un informe de la Fundación Fundar repasó qué actividades impulsan el trabajo registrado, cómo evolucionan los salarios y cuáles son los principales desafíos del mercado laboral.

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Qué sectores impulsan el empleo formal en Argentina

El empleo formal en relación de dependencia creció apenas un 4,7% entre 2016 y 2025, una cifra modesta que contrasta con el fuerte aumento del trabajo informal y el cuentapropismo. Este dato refleja una tendencia preocupante: la precarización del mercado laboral en un contexto de crisis económica que no afloja e impide que la economía no solamente crezca, sino que permita que los distintos sectores productivos se desarrollen.

Según el análisis, el crecimiento del empleo registrado no fue homogéneo. Los rubros que más aportaron a la generación de puestos formales fueron la enseñanza, la administración pública, los servicios empresariales e inmobiliarios, el comercio y la salud.

En particular, la educación se consolidó como uno de los principales motores del empleo formal. El aumento de la matrícula escolar, la expansión de la educación terciaria y la mayor demanda de servicios de cuidado impulsaron la creación de puestos en este sector. Sin embargo, esta tendencia empieza a mostrar señales de agotamiento, en parte por la caída de la tasa de natalidad.

Por su parte, la administración pública también tuvo un rol clave como generadora de empleo, especialmente a nivel provincial y municipal, funcionando en muchos casos como un “refugio laboral” frente a la falta de dinamismo del sector privado.

Industria y construcción: los sectores más golpeados

En contraste, la industria manufacturera aparece como el sector más afectado en términos de empleo formal. Entre 2016 y 2025 perdió 82 mil puestos de trabajo registrados, lo que equivale a una caída del 6,6%.

Este retroceso está directamente vinculado a la caída del consumo interno y la apertura de importaciones, factores que impactan de lleno en un sector orientado principalmente al mercado local. Fenómenos que se fortalecieron tanto en el macrismo como en lo que va de gestión libertaria.

Otros rubros también registraron caídas importantes. La construcción se vio afectada por el freno de la obra pública desde fines de 2023, mientras que el transporte enfrenta transformaciones estructurales, como el avance de plataformas digitales y el declive del transporte tradicional de larga distancia.

El vínculo entre crecimiento económico y empleo

Históricamente, la evolución del empleo formal en Argentina estuvo estrechamente ligada al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, en 2025 se registró una anomalía: la economía creció un 4,4%, pero el empleo formal privado cayó un 0,4%.

Este fenómeno refleja cambios profundos en la estructura productiva. Sectores como el financiero, el petróleo y la minería impulsan el crecimiento económico, pero generan relativamente poco empleo. Incluso, en algunos casos, expulsan trabajadores debido a procesos de automatización o cambios tecnológicos.

La digitalización en el sistema financiero redujo la necesidad de personal en sucursales, mientras que en el sector energético el crecimiento de Vaca Muerta no logra compensar la pérdida de empleo en otras cuencas más maduras.

Salarios en caída: el otro eje de la crisis

El deterioro del empleo formal se complementa con una caída sostenida de los salarios. Entre 2016 y 2025, el salario promedio real en Argentina retrocedió un 21%, según datos oficiales.

El impacto fue desigual según el tipo de trabajador. Los empleados del sector público fueron los más afectados, con una caída del 27%, seguidos por los asalariados privados registrados (-9%) y los trabajadores no registrados (-7%).

La pérdida de poder adquisitivo se profundizó en los picos de la crisis, como en 2018-2019 y durante la pandemia. Más recientemente, la devaluación de fines de 2023 volvió a golpear los ingresos, especialmente en el sector informal.

Las estadísticas evidencian una transformación estructural del mercado laboral. Mientras algunos sectores vinculados a los servicios logran sostener o aumentar el empleo formal, rubros esenciales como la industria pierden protagonismo.

En paralelo, crece el empleo informal y se debilita la calidad del trabajo, en un contexto donde los salarios no logran recuperar su poder adquisitivo. Este escenario plantea desafíos de fondo a los actores que hoy representan a la oposición: cómo generar empleo formal en sectores productivos, mejorar los salarios en un marco de estabilidad inflacionaria y revertir la tendencia a la precarización en medio de una crisis económica que lleva más de una década.