El Gobierno avanza en la negociación de un préstamo por hasta 2.000 millones de dólares con bancos privados internacionales, en una operación que contaría con el respaldo de garantías otorgadas por instituciones del Banco Mundial. El organismo multilateral confirmó que las gestiones están avanzadas y las negociaciones están encabezadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, en el marco de su participación en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, donde también mantiene contactos con otros organismos multilaterales para reforzar el financiamiento externo.
Según trascendió de fuentes vinculadas con la operación y consignadas por Bloomberg, el crédito tendría un plazo de seis años, con tres de gracia, y una tasa cercana al 5%. La estructura incluiría garantías del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, replicando un esquema reciente utilizado por Panamá para acceder a financiamiento en condiciones más favorables que las del mercado.
El objetivo inmediato es refinanciar vencimientos de deuda en dólares en un contexto en el que Argentina continúa fuera de los mercados voluntarios de crédito o enfrenta tasas superiores al 9% para emisiones soberanas. En ese escenario, el uso de garantías multilaterales aparece como una alternativa para abaratar costos financieros sin recurrir directamente a una colocación de bonos.
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En un comunicado, el organismo señaló que “el Grupo Banco Mundial está trabajando en una garantía de hasta US$2.000 millones para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”. No obstante, aclararon que “la operación propuesta está sujeta a la aprobación del Directorio Ejecutivo del Banco Mundial”.
El respaldo del organismo se inscribe en un contexto de apoyo explícito a la política económica del gobierno de Javier Milei. En el mismo comunicado, el Banco Mundial afirmó que “reafirmó su sólido apoyo a los esfuerzos de reforma de Argentina para fortalecer las condiciones para el crecimiento, la inversión y la creación de empleo”.
La negociación del préstamo se suma al programa vigente con el FMI por 20.000 millones de dólares y a otros instrumentos de financiamiento que el equipo económico busca activar para cubrir los compromisos de corto plazo. Solo a mitad de año, el Tesoro enfrenta vencimientos por unos 4.500 millones de dólares, lo que explica la intensificación de las gestiones en Washington.
Caputo mantuvo reuniones con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, con el titular del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Sergio Díaz Granado, y con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn. El objetivo es explorar mecanismos similares de respaldo financiero que permitan cubrir obligaciones próximas sin necesidad de emitir deuda en condiciones de mercado. El movimiento del Ministerio de Economía refleja una estrategia que combina financiamiento multilateral, uso de garantías y postergación del retorno a los mercados internacionales. Sin embargo, también expone la dependencia de avales externos para reducir el costo del crédito en un contexto de elevada percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
Opciones “más baratas”
En una exposición ante inversores organizada por JP Morgan, Caputo defendió esta estrategia y aseguró que el Gobierno cuenta con alternativas más convenientes que la emisión de deuda en los mercados internacionales. “Esa es la razón por la que no hemos acudido a los mercados internacionales”, sostuvo el ministro. Según explicó, “sería irresponsable” hacerlo en un contexto de tasas “significativamente más altas” que las que puede obtener el país mediante otras vías. En esa línea, afirmó que “no necesitamos acudir a los mercados internacionales por otro año y medio”.
El ministro insistió en que la prioridad del equipo económico es reducir el costo del financiamiento y mejorar las condiciones de acceso al crédito. “Creemos que el riesgo país de Argentina debería ser significativamente menor. Nuestra responsabilidad es ir por las opciones más baratas”, planteó. Entre esas alternativas, además del préstamo con garantías del Banco Mundial, mencionó la emisión de deuda en dólares en el mercado local y la posibilidad de vender activos. Aunque no detalló cuáles serían esos activos, el señalamiento refuerza la idea de que el Gobierno evalúa distintas herramientas para obtener divisas sin recurrir a colocaciones tradicionales en el exterior.
La definición de “opciones más baratas” aparece como eje del discurso oficial, pero también delimita el margen de acción. La necesidad de recurrir a estructuras con respaldo de organismos multilaterales indica que, aun con el ajuste fiscal y el respaldo del FMI, el acceso directo al crédito sigue condicionado por el nivel de riesgo país. En ese sentido, la estrategia oficial combina señales hacia los mercados —como el compromiso de no emitir deuda a tasas elevadas— con la búsqueda de financiamiento indirecto. El resultado es un esquema en el que el costo del crédito depende en buena medida del apoyo de instituciones internacionales.
Caputo también descartó la necesidad de solicitar un “waiver” al FMI y calificó el acuerdo vigente como “buenísimo”. Tras la aprobación de la segunda revisión, que habilitó un desembolso de US$1.000 millones, el ministro agradeció públicamente a las autoridades del organismo y destacó el rol de su directora gerente, Kristalina Georgieva. Desde el FMI, en tanto, señalaron que el Gobierno logró fortalecer el “impulso político” a partir de la aprobación del Presupuesto 2026 y de reformas consideradas clave, además de destacar una “acumulación incipiente de reservas”.
