El analista financiero Salvador Di Stefano sostuvo que la inflación podría desacelerarse más rápido de lo que proyecta actualmente el mercado, aunque advirtió que el dólar tendría margen para avanzar por encima de los precios en el próximo año. En un análisis sobre las expectativas económicas y financieras, Di Stefano señaló que existe una divergencia entre las proyecciones de inflación y tipo de cambio reflejadas tanto en las consultoras privadas como en el mercado de bonos.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación anual esperada se ubica actualmente cerca del 32%, aunque las consultoras proyectan una desaceleración hacia niveles de entre 24,1% y 26,5% anual para los próximos doce meses.
Sin embargo, el economista destacó que las previsiones sobre el dólar muestran diferencias importantes. Mientras el promedio de las consultoras estima un tipo de cambio de $1.786 dentro de un año —lo que implicaría una devaluación del 28,4% anual—, las diez firmas con mejores antecedentes proyectan un dólar de $1.697, equivalente a una suba del 22%.
De esta manera, se abren dos escenarios distintos: uno en el que el dólar avance más que la inflación y otro donde los precios continúen creciendo por encima del tipo de cambio.
Qué anticipa el mercado
Di Stefano también analizó las señales que surgen del mercado de bonos. Al comparar el rendimiento del bono T30A7 con el del título ajustado por inflación, indicó que el mercado estaría descontando una inflación cercana al 28,3% anual hacia abril de 2027, un nivel superior al que proyectan muchas consultoras.
A más largo plazo, observó que los bonos ajustados por dólar oficial y los indexados por inflación muestran expectativas más equilibradas. Según explicó, el mercado prevé que la inflación siga levemente por encima de la devaluación hasta 2028, aunque con diferencias mínimas.
El economista también vinculó la evolución del dólar con el escenario político de cara a las elecciones provinciales previstas para 2027. En ese sentido, consideró que un resultado favorable para el oficialismo podría sostener la calma cambiaria, mientras que un contexto político adverso incrementaría la demanda de divisas.
Inflación, dólar y bonos
Desde su perspectiva, la inflación podría desacelerarse en los próximos meses por distintos factores: una baja en el precio de la carne, una eventual normalización del mercado petrolero tras el conflicto en Medio Oriente, el mantenimiento del superávit fiscal y un crecimiento moderado de la cantidad de dinero en circulación.
En cuanto al dólar, afirmó que existe margen para una suba sin que eso implique necesariamente un traslado fuerte a precios. Según planteó, un tipo de cambio en la zona de $1.450 a $1.500 podría incluso favorecer la liquidación de exportaciones y mejorar la recaudación vinculada al comercio exterior.
No obstante, aclaró que mientras continúe el ingreso de dólares por inversiones del RIGI, emisiones de deuda y exportaciones, será difícil observar una escalada significativa del tipo de cambio al menos hasta la segunda mitad del año.
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Argentina, un país difícil para hacer negocios
Argentina volvió a ubicarse entre los diez países más complejos del mundo para hacer negocios, de acuerdo con el último informe Global Business Complexity Index (GBCI) elaborado por TMF Group. El país quedó en el noveno puesto del ranking global, en un contexto marcado por la inestabilidad regulatoria y las restricciones cambiarias, pese a las expectativas de reformas tras las elecciones.
El estudio analiza 81 jurisdicciones que concentran más del 90% de la economía mundial y evalúa las condiciones operativas para compañías e inversores internacionales. Según el relevamiento, Argentina continúa siendo uno de los destinos más complejos para la inversión extranjera directa debido a los constantes cambios normativos, la elevada carga administrativa y las crecientes exigencias fiscales.
El índice se construye a partir de 292 indicadores que contemplan aspectos vinculados a impuestos, contabilidad, regulación laboral y administración legal de empresas. El objetivo es medir el nivel de dificultad que enfrentan las compañías para cumplir con los marcos regulatorios en cada país.
De los 18 países latinoamericanos analizados, seis quedaron dentro del “top 10” global de complejidad: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
Además, el reporte advirtió sobre el impacto de la creciente volatilidad geopolítica y económica a nivel mundial. Según TMF Group, el avance del proteccionismo, los cambios regulatorios y las tensiones comerciales están dificultando las operaciones internacionales y aumentando la incertidumbre para las empresas.
El CEO de la firma, Mark Weil, señaló que la fragmentación política y económica obliga a las compañías a operar en más jurisdicciones, lo que incrementa la complejidad de sus estructuras y de su gobernanza.
En ese sentido, sostuvo que los inversores priorizan no solo reglas simples, sino también previsibilidad normativa, y recomendó tanto a gobiernos como a empresas avanzar hacia esquemas más ágiles y eficientes frente a contextos regulatorios cada vez más inciertos.
