En CABA una familia necesitó más de $1,5 millones para no ser pobre y $821 mil para comer

El último informe del instituto estadístico porteño mostró que la Canasta Básica Total para un hogar tipo aumentó $345 mil en un año. Los alimentos subieron por encima del promedio general y la línea de indigencia ya supera los $821 mil mensuales.

11 de mayo, 2026 | 14.24

El costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires volvió a registrar en abril un incremento que profundiza la presión sobre los ingresos familiares y deja en evidencia las dificultades para recomponer el poder adquisitivo en el segundo año de gestión de Javier Milei. De acuerdo con el último relevamiento del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), una familia tipo propietaria de su vivienda necesitó ingresos por al menos 1.513.033 pesos para no quedar por debajo de la línea de pobreza y más de 821 mil pesos para no caer en la indigencia.

El informe del ente estadístico informó para un hogar integrado por una pareja de 35 años con dos hijos menores un alza de la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos, transporte, salud, vestimenta y otros servicios esenciales, de 345.762 pesos respecto de abril de 2025. En porcentaje, la suba fue de 29,62%, una variación que se ubicó apenas por debajo del aumento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define el umbral de indigencia.

En el caso de la canasta alimentaria, el costo pasó de $630.787 a $821.208 en un año. Eso implicó un incremento nominal de $190.421 y una suba porcentual de 30,19%. Los datos reflejan que el encarecimiento de los alimentos continuó corriendo levemente por encima del promedio general de bienes y servicios, un fenómeno que golpea con mayor fuerza en los hogares de menores ingresos, donde la comida representa una proporción más elevada del gasto mensual.

El reporte del organismo porteño también mostró que, aun cuando el ritmo mensual de aumento parece desacelerarse respecto de los picos registrados durante 2024, el acumulado continúa consolidando un escenario de fuerte deterioro social. Entre marzo y abril de este año, la línea de indigencia aumentó 0,80%, mientras que la línea de pobreza avanzó 1,56%. Esa diferencia indica que, durante el último mes, los bienes y servicios no alimentarios tuvieron una presión inflacionaria superior a la de los productos básicos de consumo masivo.

La dinámica impacta especialmente sobre los sectores medios urbanos, que en los últimos meses quedaron expuestos a un aumento sostenido de tarifas, transporte, servicios privados de salud y costos educativos.

Deterioro de la clase media 

El documento informa que para que una familia tipo pudiera ser considerada de clase media en la ciudad necesitó ingresos superiores a los 2.384.515 pesos mensuales. Ese umbral marca el piso de un sector que históricamente funcionó como referencia de estabilidad económica, pero que ahora aparece cada vez más tensionado por la pérdida de capacidad de consumo.

El IDECBA clasificó además a los hogares con ingresos de entre 1.907.612 y 2.384.515 pesos dentro del denominado “sector medio frágil”. Se trata de familias que, pese a ubicarse por encima de la línea de pobreza, presentan una situación vulnerable ante cualquier deterioro adicional del salario o aumento de gastos fijos. Por debajo de ese escalón quedaron los “no pobres vulnerables”, con ingresos de entre 1.513.033 y 1.907.612 pesos, es decir, hogares que logran cubrir la canasta básica, pero sin margen suficiente para consolidarse dentro de la clase media.

La información estadística vuelve a mostrar el peso que tiene la inflación acumulada sobre los ingresos, aun en un contexto de desaceleración relativa de los índices mensuales. El Gobierno nacional sostiene como principal objetivo económico la reducción inflacionaria y suele destacar la baja respecto de los niveles heredados a comienzos de la gestión. Sin embargo, los datos de ingresos mínimos necesarios para sostener condiciones básicas de vida muestran que la recomposición salarial todavía aparece rezagada frente al aumento acumulado de los precios.

En la Ciudad de Buenos Aires, además, el impacto sobre el presupuesto familiar tiene una particularidad: las cifras oficiales se calculan sobre hogares propietarios de su vivienda. El propio informe aclara que, en caso de familias inquilinas, los montos necesarios para evitar la pobreza o conservar una posición de clase media deberían incrementarse de manera significativa. El peso de los alquileres, junto con las expensas y los servicios públicos se convirtió en uno de los factores centrales de presión sobre el gasto mensual urbano.