Tras el corte masivo registrado durante la madrugada del 31 de diciembre, que dejó sin luz a cerca de un millón de personas en el AMBA, los problemas en el servicio se extendieron al primer día de 2026. Según el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), más de 16.000 usuarios de ambas distribuidoras arrancaron el año sin energía.
De acuerdo con los datos oficiales, a las 11 del jueves 1° de enero permanecían sin suministro casi 5.000 clientes de Edenor y casi 13.000 de Edesur. En el norte y oeste del conurbano bonaerense, los distritos más afectados fueron Malvinas Argentinas, Escobar, Ituzaingó y La Matanza. También se reportaron cortes en José C. Paz, Merlo, Morón, Pilar y San Miguel, según el relevamiento del ENRE.
En el sur del Gran Buenos Aires, los mayores inconvenientes se concentraron en Lanús y Lomas de Zamora, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se registraron interrupciones en el barrio de Almagro.
El apagón del 31 de diciembre: casi un millón de afectados
El corte generalizado ocurrido en la madrugada del miércoles 31 impactó a unos 990.000 usuarios de Edenor y Edesur, afectando amplias zonas residenciales, especialmente en el sur porteño y en distintos puntos del conurbano.
Durante el momento más crítico del apagón, Recoleta fue el barrio más perjudicado en la Ciudad, con 5.969 usuarios sin servicio. También hubo interrupciones en Flores, Caballito, Almagro, Constitución, Monserrat, Parque Avellaneda, Parque Patricios, San Cristóbal, San Nicolás, Vélez Sarsfield, Villa del Parque, Villa Devoto y Villa Soldati.
En el norte y oeste del conurbano, los partidos con mayor cantidad de cortes fueron San Fernando, San Isidro, San Martín, Tigre, Morón, Moreno y La Matanza, aunque las interrupciones se extendieron a toda la región.
En el sur del conurbano, las zonas más comprometidas incluyeron Lomas de Zamora, Luis Guillón, Monte Grande, Gerli, Canning, Lanús Este, Banfield, Ingeniero Budge, Temperley, Bernal y áreas rurales de Lomas de Zamora.
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Desde Edenor y Edesur señalaron que la demanda de energía alcanzó niveles cercanos a máximos históricos debido a las altas temperaturas, lo que exigió al límite a las redes de distribución. Las fallas se concentraron principalmente en subestaciones y tendidos domiciliarios con escaso mantenimiento preventivo reciente. En algunos casos, los cortes afectaron edificios completos y sectores comerciales.
