La mentira de Milei sobre el falso aumento de salarios de los trabajadores no registrados

El Indec agregó ingresos antes no computados en la medición de los informales y nunca discontinuó el sistema estadístico previo. Así, muestran un falso aumento de los ingresos para el sector no registrado.

26 de marzo, 2026 | 11.27

Una vez más, el presidente Javier Milei se jactó de manipular los datos del Indec para celebrar una supuesta fiesta de salarios entre los trabajadores no registrados, que le habrían ganado por goleada a la inflación en lo que va de su gobierno. Lo que omite contar el mandatario es que la evolución salarial de los empleados informales fueron adulteradas con cambios en la modalidad de extracción de datos de la Encuesta Permanente de Hogares, la base de datos que se utiliza para definir el seguimiento de la economía paralela.

De acuerdo al último informe del Indec, los salarios registrados volvieron a caer en términos reales y encadenaron una recha negativa de cinco meses consecutivos. Haciendo zoom en los números, el panorama es desolador: en enero, los salarios registrados del sector privado cayeron 0,7% si se compara con la inflación del mismo periodo (2,9%), quedando 2,3% por debajo del nivel observado en noviembre 2023. 

Al analizar el sector público se observa que, en enero, los salarios nacionales cayeron 0,8% intermensualmente y acumulan una pérdida del 35,8% frente a noviembre de 2023. Los del sector público provincial también se retrajeron 1,1% real en el mes y se ubican 10,3% por debajo del nivel previo al arribo libertario al poder.

De esta manera, los salarios registrados (públicos y privados) se ubican 7,9% por debajo de noviembre de 2023. Sin embargo, según estimaciones del CEPA, de ajustarse el índice de salarios registrados por inflación utilizando la canasta de consumo actualizada a los parámetros 2017/18 que el Indec no aplicó por intervención del Ministerio de Economía, la pérdida del poder adquisitivo entre noviembre 2023 y enero 2026 se dispara al 17,1%. Cifras oscuras para el relato oficial, que intentó "maquillar" con la opacidad del universo laboral más desprotegido: los informales.

¿Qué festeja Milei?

A través de su cuenta en la red social X, el Presidente se hizo eco del informe del Indec y celebró a su estilo: "La casta tiene miedo...!!! Mirá cual es el sector que ha tenido el peor desempeño. Por otra parte, la mejora relativa de los informales nos deja en evidencia los problemas del mercado laboral pre-reforma y que el argumento sobre la calidad de los mismos es debatible. Fin". El posteo es acompañado por un gráfico que muestra una contracción de los salarios registrados y una fenomenal recuperación de los no registrados. Al menos reconoció pérdida salarial en dos de los tres sectores relevados, pero este no es el punto principal.

Al analizar la evolución del salario del empleo no registrado publicada mensualmente por el Indec, entre la asunción de Milei y enero de 2025, este segmento salarial creció alrededor de 25% en términos reales, desvinculándose de manera significativa del resto de los grupos de trabajadores. Sucede incluso en la comparación del salario registrado del organismo estadístico oficial en relación al salario de registrado publicado por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Este indicador surge de las respuestas de los hogares relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). A partir del cuarto trimestre de 2023, el Indec introdujo cambios metodológicos ,que comenzaron a aplicarse a partir del cuarto trimestre de 2024, orientados a medir mejor la calidad del empleo y los ingresos.

En particular, con las preguntas introducidas en la EPH, ahora se captan con mayor precisión los ingresos no laborales con fuentes de ingreso que antes podían subestimarse o directamente no registrarse como:

  • La Tarjeta Alimentar
  • Las pensiones no contributivas
  • El programa Progresar y otros programas de empleo

Pero el organismo no informó en qué medida estas modificaciones afectan la comparabilidad con las series históricas. El dato, que presenta un rezago de cinco meses, mostraba una correlación estrecha con el salario mínimo. Ese enlace se rompió a partir de principios de 2024. En síntesis, no es lo mismo percibir un salario que un ingreso.

Esta mejora en la medición de los ingresos no laborales y consecuentemente de los salarios no registrados impacta no sólo en la medición del salario del empleo no registrado, sino también en la medición de la incidencia de la pobreza, ya que es el insumo principal de estimación de ingresos de los deciles utilizados a tal fin. Por ende, gran parte de la disminución se debe a los cambios metodológicos introducidos en la EPH y no una mejora real en el bienestar de los hogares.

Solo para ejemplificar el escenario imaginario que vende como real el Gobierno, un trabajador informal textil -un sector predominante en este segmento- en noviembre de 2023 podía tener un ingreso cercano a los $ 300.000 por jornadas incluso superiores a las ocho horas diarias. Si ese monto hubiera sido ajustado por el nivel promedio informado por el Indec, hoy tendría un sueldo cercano a los 2 millones de pesos.

Según recopiló el economista Mariano Kestelboim en un artículo publicado en La Política Online, entre aquel momento y fines de 2025, los asalariados registrados del sector privado tuvieron una suba salarial promedio del 272%, los del sector estatal del 215% y los trabajadores informales del 538%, según datos oficiales. Es decir, habrían duplicado la suba de los salarios de los trabajadores formales y habrían vencido por 253 puntos a la inflación acumulada en el mismo período (285%).

Si fuera cierto, con la informalidad creciendo a un ritmo frenético, la calle debería vivir una fiesta de consumo masivo como nunca en la historia, ya que nunca un sector social tan masivo tuvo una mejora salarial de esta magnitud. Ningún dato respalda esta teoría mágica.