Las cifras oficiales dieron cuenta esta semana de una supuesta mejora en los niveles de actividad que, de todos modos, estuvo impulsada por sectores con baja incidencia en la creación de valor y generación de puestos de trabajo. Rápidamente, empresarios obsecuentes del Poder de turno, prebendarios de todos los gobiernos, sin importar identificación política, pero ahora con renovadas ideas de laissez faire, salieron a chicanear en redes sobre las cenizas de una economía para pocos.
En ese tándem aparecieron posteos de diferentes empresarios, como Marcos Galperin, que expresó en X: “Que rara está la recesión". Es inevitable la necesidad de poner en discusión conceptos, aunque Mark Twain aconseje: "Nunca discutas con un tonto; los que miran pueden no ser capaces de notar la diferencia". En términos técnicos, las mediciones adolecen de problemas de comparación, desde una base de cotejo que tocó el fondo del mar hasta una subestimación de la inflación que impide una medición "a precios constantes" (eliminando el efecto precios) sobre los niveles de producción. Y ni hablar de la corrección que hizo el ex titular del INDEC Marco Lavagna sobre los niveles de actividad (en julio y agosto del año pasado) para evitar mostrar una recesión.
En términos concretos, cuando se alerta sobre una fase económica recesiva (o estancada, si lo prefiere el ex CEO de la empresa que recibe 100 millones de dólares anuales en subsidios y se mofa de jubilados y jubiladas que no llegan a fin de mes), se hace foco en sectores que generan valor agregado y empleo. El caso de la construcción, principal motor de la economía, es un claro ejemplo de la situación crítica de la economía, a partir de la parálisis de la obra pública y la caída de ingresos de la población que impide un repunte de la obra privada. El segundo caso, por importancia en cuanto a eslabonamiento de proveedores y multiplicador del empleo, es la cadena automotriz, que opera en niveles que para compararlos es necesario retrotraerse al menos una década atrás.
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Si esto no es recesión
Desde que asumió el gobierno de Milei, el sector automotor se vio perjudicado por las políticas de ajuste, el menor poder adquisitivo de los ingresos, la apertura comercial indiscriminada y la ausencia de un régimen industrial que le permita desarrollarse. Los casos de cierre y paralización de las plantas son vastos. Algunos ejemplos:
- General Motors — Alvear (Santa Fe). Paralización de planta entre diciembre de 2023 y marzo de 2024 por problemas de abastecimiento y deuda con proveedores externos. Nueva suspensión de producción entre el 25 de marzo y el 14 de abril de 2025. La empresa explicó que buscaba “adecuar la cantidad de productos” exportados a Brasil. Implementación de retiros voluntarios y despidos: 167 retiros y 33 despidos en abril de 2024. 260 retiros voluntarios y 49 despidos en enero-febrero de 2025. Reducción acumulada superior a 500 trabajadores en un año. Suspensiones ligadas a caída de demanda y problemas de competitividad por apreciación cambiaria y baja de exportaciones a Brasil.
- Toyota — Zárate (Buenos Aires). Paralización total de planta en enero de 2024 por falta de piezas e insumos. Implementación de retiros voluntarios para unos 400 trabajadores durante 2024. Despidos “casi diarios” denunciados por SMATA durante 2025. Ajustes de producción asociados a caída del mercado interno y desaceleración industrial.
- Renault — Santa Isabel (Córdoba). Reducción de 270/300 contratos temporarios durante 2024. Apertura de programas de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas. Producción reducida a un solo turno de seis horas por caída de ventas. Suspensiones de personal confirmadas por SMATA Córdoba. Extensión de vacaciones y paradas técnicas por falta de piezas importadas y menor actividad.
- Nissan — Córdoba. Suspensiones anunciadas “a lo largo de todo el año” durante 2024. Producción reducida con dos turnos de seis horas. Ajustes por caída del mercado y retracción de ventas internas. Implementación de planes de achique de personal.
- Volkswagen — Pacheco y Córdoba. Extensión de vacaciones y suspensión de producción a comienzos de 2024. Desvinculación de aproximadamente 300 trabajadores entre despidos y retiros voluntarios. Reestructuración de producción por caída del mercado local y externo. Ajustes vinculados a menor demanda y acumulación de stock.
- Stellantis (Fiat / Peugeot-Citroën). Suspensión de actividad en plantas de Fiat Ferreyra (Córdoba) y Peugeot-Citroën (El Palomar). Las empresas frenaron producción por falta de insumos provenientes de Brasil y caída de ventas. Fiat redujo 13 por ciento la producción del Cronos por caída del consumo interno. Fiat también operó con menor escala y reducción de turnos durante 2024.
- Iveco — Córdoba. Reducción de actividad a un solo turno de producción. Suspensiones y reducción horaria asociadas a caída de ventas y menor actividad industrial.
- Scania — Tucumán. Suspensiones intermitentes durante 40 días en planta de Colombres. Caída de pedidos desde Brasil y menor demanda internacional. La planta fabrica cajas de cambio y componentes de transmisión para exportación.
- Adient — Pueblo Esther (Santa Fe). Cierre definitivo de planta. Despido de 70 trabajadores. Fabricaba asientos para Chevrolet Tracker de GM. La planta ya había reducido personal desde 2019.
- SKF. Otra de las autopartistas, especializada en rulemanes, que redujo operaciones o cerró plantas en Argentina. Impactada por caída de actividad y aumento de importaciones de piezas.
- Dana Incorporated. Cierre parcial de operaciones en el país, afectada por la retracción industrial y apertura importadora.
- Suspenmec. Fabricante de piezas de suspensión. Reportó caída de 30 por ciento en producción por competencia importada y derrumbe de ventas.
Hay más ejemplos de proveedoras de GM, VW y Renault-Nissan que suspendieron producción por deuda acumulada con proveedores externos y falta de piezas importadas, con maquinaria paralizada, reducción de turnos y adelanto de vacaciones en cadenas proveedoras.
De acuerdo con la Asociación de Fábricas Autopartistas (AFAC), la cadena de proveedores registró durante los primeros tres meses del año una caída en su nivel de actividad del 9,7 por ciento respecto al mismo período de 2025. Si se compara marzo respecto a febrero de 2026, se observa un incremento del 42,8 por ciento. "Todos los rubros asociados al sector presentaron una contracción en el nivel de actividad. Las ventas de combustible registraron una caída del 0,3 por ciento, las exportaciones de autopartes lo hicieron en un 7,7 por ciento, como así también lo hizo la producción de vehículos en un mayor porcentaje”, señala el último informe de AFAC.
La producción de vehículos cayó durante los primeros tres meses del 2026 un 19 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, habiéndose fabricado 92.346 unidades en 2026. Según el informe de la Asociación de Fábricas de Automotores, la producción nacional de abril registró una baja del 10,1 por ciento respecto de marzo y un descenso del 17,5 por ciento con relación a igual mes del año pasado. Comparando el cuatrimestre respecto de igual período de 2025, se registró una baja del 18,6 por ciento. Las ventas a concesionarios de abril tuvieron una baja del 13,2 por ciento respecto de marzo y un descenso del 31,6 por ciento con relación a igual mes del año pasado. Comparando el cuatrimestre con respecto a igual lapso de 2025, se registró una baja del 17,9 por ciento.
La Argentina, con una larga historia en materia automotriz, integrando durante décadas el selecto grupo de 20 países productores de vehículos, ahora vive una situación de ajuste inédito y retracción ante el arribo indiscriminado de unidades importadas. Esta semana el Gobierno anunció la eliminación paulatina de derechos de exportación, una medida que es celebrada en el sector, pero que no alcanza para suplir la pérdida de competitividad que está generando una política de dólar atrasado como ancla inflacionaria.
