El costo de vivir: la canasta básica volvió a subir por encima de la inflación 

Una familia tipo de cuatro integrantes, dos mayores y dos menores, necesitó de $ 1.308.713 para no ser pobre y $ 589.510 para alimentarse.

13 de enero, 2026 | 16.28

En 2025, los precios de los bienes y servicios mínimos para sostener un hogar cerraron con una tendencia ascendente que excedió a la inflación general del año por varios puntos, colocando a los hogares en un escenario de presión constante sobre sus ingresos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Total (CBT), que define el umbral de indigencia y pobreza, finalizaron el año con un aumento de 4,1% en diciembre. La inflación del último mes del año fue de 2,8%, según el INDEC. En el año, la canasta básica alimentaria subió 31,2% y 27,7% en el caso de la total. 

Si bien a lo largo del año hubo meses en que la CBA y la CBT aumentaron por debajo de la inflación general, la aceleración registrada desde noviembre llevó a que ambas superarán el ritmo de los precios promedio, con incrementos mensuales de 4,1% y 3,6% respectivamente, frente a un IPC general de 2,5%. En diciembre, la inflación fue de 2,5%, mientras que la las canastas aumentaron 4,1%.

El costo de estas canastas para una familia tipo de cuatro miembros (dos adultos y dos menores) alcanzó, según el INDEC, los $ 1.308.713 para la CBA y $ 589.510 para la CBT en diciembre último. Estos valores no solo marcan los umbrales de indigencia y pobreza, sino que además sirven como termómetro del deterioro del poder adquisitivo, de la capacidad de consumo y de la presión sobre el presupuesto de los hogares que dependen de ingresos fijos.

La evolución en el año 

A lo largo del año, la evolución mensual de las canastas reflejó patrones distintos. Entre marzo y julio, los incrementos fueron relativamente moderados: por ejemplo, la CBA creció un 1,3% en abril y apenas un 1,9% en julio, mientras la CBT mostró aumentos similares en esos meses. Sin embargo, la tendencia se invirtió hacia fines de año, lo que dejó en evidencia la cierta fragilidad de la estabilidad de precios de los alimentos y los bienes esenciales frente a la inflación acumulada y las variaciones estacionales en la oferta de productos.

La diferencia entre los salarios promedio y el costo de las canastas determina quién entra en situación de pobreza o indigencia, y cada salto en el precio de los alimentos y servicios básicos golpea primero a quienes menos capacidad de ahorro tienen. La acumulación de aumentos en la CBA y la CBT genera un efecto que se extiende a otros indicadores económicos, como la demanda interna, la inflación futura y la presión sobre los subsidios sociales y planes de asistencia.

En el Gran Buenos Aires, que sirve de referencia para los datos oficiales, esta tensión es visible en los barrios donde los ingresos permanecen estancados y los incrementos salariales no alcanzan a cubrir ni la mitad del costo de la CBT. La disparidad entre la evolución de los ingresos y el aumento del costo de la vida confirma que, aunque los incrementos mensuales de precios puedan parecer moderados en algunos meses, el resultado acumulado sigue ubicando a una proporción significativa de la población por debajo de la línea de pobreza.

Los datos del INDEC también muestran que el ajuste de precios de la canasta alimentaria no siempre acompaña a la inflación general, lo que sugiere que los hogares están absorbiendo los efectos de los incrementos en otros sectores de la economía, desde transporte y energía hasta educación y salud. El retraso en la actualización de los ingresos frente al aumento de los costos esenciales genera un círculo donde la capacidad de consumo se ve cada vez más limitada y las decisiones de gasto familiar se vuelven más restrictivas.