La semana que viene se dará a conocer el controvertido índice de inflación del INDEC, luego de la renuncia del ahora ex titular del organismo, Marco Lavagna, como consecuencia de la decisión oficial de obturar la implementación de una nueva metodología de medición. Ya sea con el nuevo índice o con la arcaica encuesta de consumos de 2004, el tiempo actual para la administración Milei marca una inercia inflacionaria al alza y con dificultades en la implementación de las anclas fiscal, monetaria, y salarial.
¿Qué le depara a la Libertad Avanza? Para el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), Milei seguirá aplicando un torniquete sobre los salarios públicos, como elemento disciplindor hacia el sector privado sumado al ajuste del gasto público en rubros específicos.
“El Gobierno enfrenta un régimen de tipo de cambio volátil dentro de bandas, leve y disparejo crecimiento del gasto fiscal primario, ancla salarial concentrada principalmente en el sector público y una apertura importadora sostenida”, puede leerse en un reciente trabajo del CESO titulado “Anclas agotadas, inercia, y un nuevo equilibrio inflacionario”.
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Para el CESO, el espejo de la inercia inflacionaria de Milei es la dictadura de Pinochet con su política de control de precios que logró reducir una variación de tres dígitos en un primer momento pero que derivó en un fuerte proceso de endeudamiento externo y un sostenido piso del 3% de inflación.
Una inercia con acento chileno
La inflación registra una tendencia levemente creciente que se mantiene en niveles similares a los de un año atrás, en torno al 2 - 3% mensual. La desaceleración inicial respondió al uso transitorio de cuatro anclas nominales que se fueron agotando.
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“Entre abril de 2024 y abril de 2025 la inflación dejó de caer y desde mediados de 2025 volvió a acelerarse, en simultáneo con el abandono del ancla cambiaria y su sustitución por el sistema de bandas. Este escenario dio lugar a un nuevo equilibrio inflacionario frágil y persistente”, puede leerse en el informe del CESO titulado –justamente- “Anclas agotadas, inercia, y un nuevo equilibrio inflacionario”.
Lo más curioso de todo y sintomático de las fallas del actual modelo económico es que “la inflación se sostiene pese al ancla fiscal y salarial, junto con la apreciación cambiaria y la apertura importadora, sin capacidad de perforar el piso inflacionario actual. Es decir, la variación general de precios tenderá a estabilizarse en los elevados niveles actuales durante un período prolongado tal como ocurrió con el caso chileno durante la década de los ochenta del siglo pasado.
Para el CESO, la experiencia de Chile durante la dictadura de Pinochet ofrece algunas similitudes relevantes para evaluar la política de anclas llevadas adelante por Milei.
Al inicio del régimen autoritario, Chile enfrentaba una inflación anual de tres dígitos. Las políticas implementadas —fuerte ajuste fiscal, contención monetaria y salarial, y apertura importadora— no lograron reducirla de manera significativa, manteniéndose niveles elevados hasta 1978. Recién entonces se introdujo un esquema de microdevaluaciones que derivó posteriormente en un tipo de cambio fijo sostenido mediante endeudamiento externo.
“Este régimen permitió alcanzar tasas de inflación mensual de un dígito hacia 1980, pero colapsó al no poder sostener el ingreso de divisas requerido. Como resultado, a mediados de la década del ´80, la inflación volvió a ubicarse en torno al 25 % anual. Fue recién a fines de los años ochenta, con la independencia del Banco Central y la adopción de un régimen de metas de inflación con fuerte apreciación cambiaria, que Chile logró una reducción sostenida del aumento de precios, alcanzando niveles cercanos al 3 % anual hacia fines de los años noventa. La experiencia chilena muestra que el éxito inicial para salir de tasas de inflación de 3 dígitos puede continuar con una situación prolongada de tasas de inflación de dos dígitos”, puede leerse en el informe del CESO.
En el caso local, dada la ausencia de una política antiinflacionaria clara y sostenida en el tiempo (Milei y Caputo fueron y vinieron en el manejo de la tasa de interés, continúa el ancla sobre salario y el gasto público primario tuvo un alza durante 2025 -partidas sociales en año electoral- con ajustes específicos en ciertos rubros como obra pública y transferencias a las provincias), la inflación se estabilizará en torno al 2-3% mensual.
“Tal como ocurrió en Chile, la evidencia sugiere que reducir la inflación desde niveles muy altos a intermedios resulta considerablemente más sencillo que eliminarla de forma plena, especialmente cuando el programa de estabilidad basado en el ancla cambiaria se debe discontinuar al engendrar presiones cambiarias persistentes”, agregó el informe del CESO.
Las anclas que persisten
El ancla fiscal se explica por el ajuste en la obra pública, instrumento de política pública que funciona como un dinamizador de distintos sectores de la economía a través de su efecto multiplicador, por lo que su paralización no tiene impacto únicamente sobre el empleo y los salarios del sector, sino también sobre los sectores asociados.
La administración Milei profundizó su ataque hacia el sector público durante 2025 y nada indica que este año no vaya a ser igual. El gasto en personal arrojó una caída acumulada del 9,4% como resultado de paritarias por debajo de la inflación y de la disminución en la cantidad de cargos ocupados en la planta permanente y transitoria, y en la cantidad de personal contratado, mayormente en el Poder Ejecutivo. Es decir, mayores despidos.
“Se verifica una baja de 4,1% respecto a noviembre de 2024 en los cargos de planta permanente y transitoria del PEN, y una disminución de 6,9% en la cantidad de personal contratado”, aseveraron desde la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).
Las paritarias del sector fueron a la baja, con un incremento acumulado del 14,8% cuando la inflación interanual fue del 31,5%. La pérdida del poder adquisitivo fue de 16,7 puntos porcentuales.
“En el caso de los trabajadores del sector público registrado, se observó una caída inicial muy marcada, superior al 20%, coincidente con el fuerte descenso inicial de la inflación. Esta pérdida comenzó a revertirse a partir de abril de 2024, en línea con una desaceleración menos pronunciada de la inflación, para luego volver a caer desde agosto de 2025, de manera simultánea con una inflación nuevamente en alza, alcanzando una caída acumulada del 15%. Mientras tanto, el salario de los trabajadores del sector privado registrado mostró un comportamiento similar en términos de dirección al del sector público”, manifestaron desde el CESO.
¿Entonces?
“El proceso de desinflación se encuentra estancado como resultado del paulatino abandono y/o la reformulación de las anclas que habían permitido la desaceleración inicial. Sin anclas nominales firmes y coordinadas, la inflación dejó de descender y tiende a estabilizarse en niveles elevados, incluso superiores a los registrados en los últimos años del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esto confirma que resulta más sencillo reducir la inflación desde niveles muy altos a intermedios que erradicarla por completo”, concluyó el trabajo del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).
