La cotización del oro al contado bajó un 9,5% y se ubicó en 4.883,62 dólares por onza. La corrección se produjo luego de haber alcanzado el jueves un récord de 5.594,82 dólares y de llegar a perder hasta un 12% durante la rueda.
En el mercado de futuros, el oro estadounidense con entrega en febrero cayó un 11,4%, hasta los 4.745,10 dólares. De acuerdo con los registros históricos, una baja de magnitud similar no se observaba desde el 28 de febrero de 1983, cuando el metal había retrocedido un 12,1%.
La plata también sufrió un golpe duro
La fuerte liquidación también impactó sobre otros metales preciosos, en un contexto que analistas definieron como una toma de ganancias acelerada. Suki Cooper, responsable global de investigación de materias primas en Standard Chartered Bank, explicó que la corrección respondió a una combinación de factores, entre ellos el anuncio sobre la conducción de la Fed y variables macroeconómicas más amplias. Según señaló, el comportamiento del dólar y las expectativas sobre los rendimientos reales fueron determinantes para disparar la venta masiva.
La plata fue uno de los activos más golpeados: se desplomó un 28% y cerró en 83,99 dólares por onza, luego de tocar un mínimo intradiario de 77,72 dólares. El día previo había alcanzado un récord de 121,64 dólares, y la caída del viernes se convirtió en la mayor baja diaria registrada para este metal. El platino retrocedió un 19,2% hasta los 2.125 dólares la onza, mientras que el paladio perdió un 15,7% y finalizó en 1.682 dólares.
A pesar del derrumbe de la última rueda, el oro acumuló en enero una suba superior al 13%, completando su sexto mes consecutivo en alza. La plata, en tanto, mostraba un avance de más del 17% en el mismo período.
En el mercado cambiario, el dólar se fortaleció con fuerza. El índice Bloomberg Dollar Spot avanzó hasta un 0,9%, marcando su mayor suba diaria desde julio y apreciándose frente a todas las principales monedas. El repunte del billete estadounidense estuvo vinculado tanto al desplome de los metales como al anuncio de Trump de que propondrá a Kevin Warsh, exgobernador de la Fed, como sucesor de Jerome Powell a partir de mayo. Los operadores interpretan a Warsh como más proclive a una política orientada a contener la inflación, lo que favorecería al dólar.
La apreciación de la moneda estadounidense golpeó especialmente a las divisas asociadas a los metales, como el dólar australiano, el franco suizo y la corona sueca, que encabezaron las pérdidas dentro del grupo de las principales monedas. Según Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, “los mercados muestran nerviosismo” y, si bien la tendencia bajista del dólar se frenó, eso no implica necesariamente un cambio definitivo de rumbo.
