La crisis financiera se gesta en Wall Street y ya le cerró las puertas a Argentina

El principal gestor de fondos de inversión, Black Rock, soporta una fuerte corrida de depósitos por el temor a quiebras masivas generadas por la Inteligencia Artificial, que se superpone a un proceso de estanflación latente por la disparada del precio del petróleo que provocó la guerra que inició Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. El gobierno de Milei perdió toda oportunidad de acceder al financiamiento internacional.

06 de marzo, 2026 | 21.31

El mercado internacional le cerró las puertas a la administración de Javier Milei y a las provincias para cualquier posibilidad de acceder a financiamiento, mientras se gesta una crisis financiera global que combina los temores a quiebras de empresas por la irrupción de la Inteligencia Artificial con las señales de estanflación a partir de la disparada del precio del petróleo.

Los mercados están este fin de semana pendientes de las noticias, especialmente sobre la evolución de la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y que dispararon el precio del petróleo a más de 90 dólares el barril este viernes.

El desplome de 8% en el valor de las acciones del mayor fondo de inversión global, BlackRock, empezó a reflejar el contagio en el mercado financiero al temor de que la irrupción de la Inteligencia Artificial provoque el cierre de empresas y la pérdida de empleo calificado en sectores que prestan servicios como asesorías legales, administrativas y contables.

BlackRock limitó a 5% la posibilidad de los accionistas de salir del fondo HPS Corporate Lending, frente al pedido de rescatar 9,3% de sus participaciones.

La agencia Bloomberg Line advirtió que se trató “del caso más claro de bloqueo de las retiradas de fondos entre los principales fondos de crédito privado” desde que los “inversores se mostraron cada vez más recelosos con respecto a esta clase de activos después de que los colapsos de alto perfil suscitan inquietud sobre las normas de concesión de préstamos”.

Con el petróleo amenazando los 100 dólares el barril y BlackRock con dificultades para frenar una corrida contra uno de sus fondos, el mercado financiero potenciará el “vuelo a la calidad” que implica el refugio en activos seguros, históricamente los bonos del Tesoro de EE.UU., pero también el oro y metales preciosos, complicando especialmente el acceso al financiamiento a países emergentes como Argentina.

El Bono Global GD35 debería subir 20% para tener una Tasa Interna de Retorno de 7% y permitir una salida al mercado internacional para refinanciar los vencimientos de deuda de julio, del orden de los 4.400 millones de dólares.

La provincia de Entre Ríos salió a buscar 500 millones de dólares y solo pudo obtener 300 millones a una tasa superior a 9% hace apenas unas semanas, mostrando que las dificultades para acceder al financiamiento se extienden también a las provincias y complicando los planes de Buenos Aires, Neuquén y Córdoba, entre otras.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró esta semana que no tenían intención de salir a los mercados internacionales y que buscarán el financiamiento en el mercado local, a través de la colocación de un bono AO27 para captar el flujo de fondos generados en actividades no declaradas.

El mercado considera que ese bono no despeja las dudas sobre la capacidad del Gobierno de afrontar los vencimientos de deuda de este año y el próximo y mantiene la mirada puesta en la capacidad que muestre el Banco Central de cumplir con el plan de acumulación de reservas, netas de las que deberá vender al Tesoro.

El BCRA logró comprar 3004 millones de dólares este año, alimentados por la colocación de deuda empresaria en el mercado de capitales y por los créditos en divisas en el sistema financiero, que luego las empresas venden en el mercado oficial.

En la medida que la crisis financiera que se gesta en Wall Street le cierre la posibilidad de colocar deuda a provincias y empresas y se traslade al mercado local con el mismo efecto, la capacidad de acumular reservas se resentirá y dependerá exclusivamente del flujo comercial.

La crisis generada por la deuda hizo subir el precio del petróleo y otros commodities, como la soja, que debería mejorar el valor de las exportaciones locales pero en el caso de los chacareros les presenta la dicotomía de vender aprovechando el precio actual aunque el tipo de cambio este bajo o esperar a ver el impacto del conflicto en Medio Oriente tanto en precios como en el tipo de cambio local.

La primera reacción en el mercado local es a subir la presión por la dolarización de carteras, que el BCRA viene controlando administrando la suba del tipo de cambio aunque con un grado de volatilidad que dificulta la estabilización macroeconómica complicando la decisión de fijar precios de las empresas.

En la primera semana de marzo los precios se dispararon 1,7% según la consultora Equilibria, la mayor variación semanal del año marcando un proceso de aceleración de la inflación que puede incrementarse si las petroleras locales, sin control del Gobierno, deciden trasladar al consumidor los precios internacionales.