La mora de los créditos al sector privado registró un impasse en junio, después de 19 meses consecutivos de aumentos, y el presidente Javier Milei decidió destacar en sus redes sociales como una señal favorable para la economía. El indicador, sin embargo, continúa en niveles elevados: la irregularidad de los préstamos a las familias se mantiene cerca de sus máximos de las últimas dos décadas y refleja el deterioro que atravesó la capacidad de pago de los hogares desde fines de 2024.
El dato surge de un informe especial elaborado por la consultora 1816 a partir del procesamiento de la base de datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), que permite anticipar los registros oficiales que el organismo publicará en el Informe de Bancos hacia fines de agosto. Según el relevamiento, la mora total del sector privado no financiero bajó de 7,7 por ciento en mayo a 7,6 por ciento en junio, mientras que la correspondiente a las familias pasó de 12,8 a 12,7 por ciento. En tanto, la irregularidad de las empresas permaneció estable en torno al 3,5 por ciento.
La interrupción de la tendencia ascendente fue presentada por Milei como un dato positivo luego de que el mandatario compartiera en sus redes sociales el informe de la consultora. El freno a la suba, no obstante, ocurre después de un fuerte salto en los niveles de incumplimiento. En octubre de 2024, antes del inicio de la escalada, la mora total del sector privado se ubicaba en 1,5 por ciento, la de las familias en 2,5 por ciento y la de las empresas en 0,7 por ciento.
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La consultora 1816 señaló que, aunque la base de datos puede registrar modificaciones técnicas antes de la publicación definitiva del Banco Central, las diferencias suelen ser acotadas. "A lo largo de 2026 en ninguna ocasión el ratio de mora agregado se modificó respecto a la primera versión de la base de datos", indicaron en el informe. En el caso específico de las familias, agregaron que la diferencia entre el dato preliminar y el definitivo "nunca superó el 0,1 por ciento".
El dato más relevante del informe es que, pese a la mejora marginal de junio, la morosidad continúa en niveles históricamente altos. Con el último registro disponible, la irregularidad del crédito bancario llegó a ubicarse en 7,6 por ciento, un máximo que supera los valores observados en las últimas dos décadas. La suba acumulada desde fines de 2024 muestra un cambio significativo en el comportamiento de los deudores privados.
El deterioro fue especialmente marcado entre los hogares. Mientras la mora de las empresas avanzó de 0,7 por ciento a comienzos de octubre de 2024 hasta alrededor de 3 por ciento en mayo de 2026, en las familias el salto fue mucho más pronunciado: pasó de 2,5 por ciento a 12,3 por ciento en ese mismo período, según un relevamiento realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El incremento de los incumplimientos familiares estuvo concentrado principalmente en dos instrumentos de financiamiento utilizados por los hogares: los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Según el informe, ambos segmentos explicaron el 73 por ciento del saldo irregular total de las familias en abril de 2026, último dato desagregado disponible.
En los préstamos personales, la tasa de mora pasó de 3,3 por ciento en octubre de 2024 a 14,9 por ciento en abril de 2026. En términos nominales, la cartera irregular alcanzó los 3,2 billones de pesos. En paralelo, el financiamiento con tarjetas de crédito en situación de incumplimiento llegó a 2,8 billones de pesos, con una tasa de mora que subió de 1,6 por ciento a 12,5 por ciento durante el mismo período. La evolución del crédito refleja una combinación de factores vinculados con la pérdida de capacidad de pago de los hogares, el encarecimiento del financiamiento y el uso creciente de herramientas crediticias para sostener el consumo en un contexto de ajuste. La interrupción de la tendencia negativa en junio representa una señal de estabilización, pero todavía lejos de revertir el deterioro acumulado.
El Gobierno viene señalando que la desaceleración inflacionaria y la recuperación de algunas variables financieras permitieron mejorar las condiciones económicas. En ese marco, la baja mensual de la mora fue interpretada como una confirmación de esa recuperación. Sin embargo, los datos de la propia consultora muestran que el nivel actual de incumplimiento permanece varias veces por encima del registrado antes del inicio de la escalada. El sistema financiero, por ahora, mantiene indicadores de solvencia que permiten absorber el aumento de la irregularidad, pero el comportamiento de los créditos familiares continúa siendo uno de los puntos de tensión. La reducción de una décima en junio marca un cambio respecto de los 19 meses previos, aunque no modifica todavía el escenario de un endeudamiento de los hogares en niveles elevados.
