Reforma laboral: pymes y economistas advierten que sin crecimiento no habrá más empleo

Incluso quienes apoyan al proyecto de ley del gobierno de Milei alertan que deben cambiar las condiciones macroeconómicas para que aumente el trabajo registrado. La falacia del discurso oficial y la falta de un plan de reactivación.

23 de febrero, 2026 | 00.05

Aunque es dudoso que la reforma laboral sea un instrumento que permita la creación de más empleo formal, pymes y economistas advierten que hay un problema incluso anterior: con o sin ley, no habrá más puestos de trabajo registrado si previamente no crece la economía.

Todo indica que el proyecto de Ley de Modernización Laboral será finalmente sancionado el próximo viernes y que lo que seguirá a su entrada en vigencia es una ola de judicializaciones, tanto por casos particulares como por los amparos anticipados por la CGT y la CTA que podrían llevar su suspensión temporal total.

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La idea de que el texto de la reforma laboral sea propicio para la creación de mayor empleo formal es ya de por sí cuestionable. Por ejemplo, desalienta que los monotributistas puedan alegar una relación de dependencia encubierta y excluye a los trabajadores de plataforma de la Ley de Contrato de Trabajo.

Las dudas de los economistas

Pero, más allá de eso, dirigentes empresariales y consultoras del establishment señalan que, en el actual contexto de estancamiento de la actividad, la reforma laboral no permitirá per se crear más trabajo registrado incluso suponiendo que generará las condiciones para hacerlo.

Esta idea se repite entre los economistas. "Quedará ver si los resultados buscados -mayor formalización de empleo- terminan dándose. En la medida que la actividad no empiece a traccionar y lo haga de una manera más homogénea entre sectores, somos bastante escépticos al respecto", alertó la consultora LCG en relación a la reforma laboral.

“No habrá creación de empleo sin crecimiento económico, por más reforma laboral que haya”, coincidió en ese sentido el economista Santiago Bulat, director de la consultora Invecq, en diálogo con Infobae.

Para la consultora Outlier, dirigida por Gabriel Caamaño Gómez, "resulta relevante no sobreponderar los efectos (de la reforma laboral) de corto plazo. La reforma es una condición necesaria, no suficiente, que viene a aportar flexibilidad y reducir costos laborales no salariales (tributarios y contingentes)".

Esto, agregó Outlier, se da "en un mercado laboral que debe lidiar con un proceso de estabilización macroeconómica y apertura que necesariamente implica un abaratamiento relativo del factor capital en sentido amplio (frente al trabajo). Amortiguado en parte porque los salarios reales aún siguen en niveles relativamente bajos para los últimos años, pero con productividades laborales que también están en línea con eso". 

"Más aún cuando a nivel global tenemos una nueva revolución tecnológica que apunta a una mayor sustituibilidad de la mano de obra calificada por capital", cerró la misma consultora. Se trata de otra crítica que se multiplica: la ausencia total de contenido sobre la inteligencia artificial en una ley que viene a "modernizar" las relaciones laborales.

La advertencia de las pymes

Pero la idea de que primero es necesario que la economía crezca para que la reforma pueda, eventualmente, generar más empleo formal también alcanza al mundo productivo. "La reforma laboral no va a traer trabajo. Acá lo que necesitamos es que vuelva la demanda. Después se genera trabajo si hay demanda, pero si no hay demanda, por más que vos facilites todo, va a ser imposible", lo advirtió a El Destape Marcelo Fernández, titular de CGERA.

Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA), alertó, a su vez, que "si realmente no hay un plan estratégico para reactivar la producción, el consumo, la situación va a empeorar", según dijo al ser consultado sobre la posibilidad de que la reforma laboral cree más empleo.

"No hay ninguna política que se lleve adelante para reducir los costos en dólares, bajar la presión impositiva, bajar los costos energéticos y todo lo que implica que la industria pueda producir.  Va a ser muy difícil que esto mejore, y va a repercutir en mayor caída de empresas y mayor desempleo", agregó Rosato.

El mismo tono alcanza a sectores productivos del círculo rojo que apoyaron más claramente la reforma laboral. "La legislación debe ser complementada por una macroeconomía sana", resaltó Mario Grinman, titular de la CAC.

"Para que los beneficios de la modernización laboral se materialicen plenamente debemos consolidar ese ordenamiento fiscal y monetario que ha efectuado el gobierno del Presidente Milei", agregó Grinman, incluso habiéndose reconciliado con el proyecto de ley luego de que lograse quitar el fin de la obligatoriedad de los aportes patronales a las cámaras en el texto final.

La propia UIA, que junto a todo el G6 apoyó la media sanción en Diputados, admitió el panorama sombrío en el sector industrial con motivo del cierre de Fate. "A noviembre de 2025 (último dato), la industria lleva perdidos casi 65 mil trabajadores (-5,4%) en los últimos dos años, precisó en un comunicado, y añadió que "el cierre de Fate no puede analizarse como un episodio aislado, sino como parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada".

Incluso, la UIA pidió al Gobierno medidas macroeconómicas que van mucho más allá de la reforma laboral, entre ellas un impulso al crédito productivo, y alertó por la apertura comercial: "La industria argentina pide igualdad de condiciones para competir, con un esquema impositivo razonable, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y un marco laboral moderno. Cuando esas condiciones no existen, la apertura sin convergencia competitiva termina destruyendo capacidades productivas, empleo y conocimiento acumulado durante décadas".

Los números no mienten. La industria se desplomó un 8,2% interanual en el último EMAE del Indec, de noviembre pasado, mientras que el IPI manufacturero del organismo estadístico cayó un 3,9% interanual en diciembre. En cifras totales, hay en Argentina 21.938 empresas menos respecto a noviembre de 2023, según datos de Fundar a partir de la SRT. Solo en el último mes, su cantidad cayó en 892. Es decir, casi unas 30 menos por día.