La crisis en los yerbales de Misiones se ve en un nuevo desarraigo de trabajadores

La desregulación del mercado de la yerba mate con el desmantelamiento del INYM dejó al desamparo tanto a los colonos productores como los trabajadores y trabajadoras de la yerba. Los que imponen ahora las reglas de juego son los actores concentrados. 

29 de noviembre, 2025 | 19.45

A las seis de la mañana, las once o siete de la tarde, el mate aparece siempre. “Tan argentino como el asado o el fútbol”, dirán algunos. Apenas un fotograma de todo lo que condensa la producción de esta infusión nacional, universo cuyo primer eslabón son los permanentemente explotados tareferos, seguido por los productores o colonos, los secaderos, las grandes industrializadoras concentradas, el circuito de comercialización y, por último, la pava y el mate.

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), creado en 2002 tras una larga crisis sectorial durante toda la década de 1990, tenía por mandato regular – ordenar y laudar- entre los productores y las grandes marcas para fijar un precio acorde para la cosecha de la hoja verde a partir del cual los colonos pudieran captar una renta justa y pagar salarios dignos (una situación siempre compleja).

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La administración Milei rompió todo y delegó la regulación a las grandes industrias, como Las Marías (de la familia Navajas Artaza) quienes hoy pagan lo que quieren, siempre para abajo. El último decreto (812/2025) quebró el espíritu del organismo de manera taxativa.

“El INYM no podrá dictar normas o establecer intervenciones que provoquen distorsiones en los precios de mercado, generen barreras de entrada, impidan la libre iniciativa privada y/o interfieran en la libre interacción de la oferta y la demanda en la producción y comercialización de la yerba mate y derivados”, puede leerse en el decreto.

A raíz de este nuevo esquema regulatorio, sumado a la apertura de las importaciones de yerba, la industria está pagando alrededor de los 200 pesos por kilo de hoja verde cuando el precio debería rondar los 750 pesos. Los afectados son los colonos y los tareferos, el eslabón más débil de la cadena.

“Con estos valores no puede comenzar la zafra. La desprotección es absoluta. No podemos tener un campo vaciado, rematado, endeudado. Todas las economías regionales, y en especial en la yerba mate, están chequeadas, nos están pagando con cheques a cobrar el año que viene. Este modelo de exclusión nos está desarraigando nuevamente, como en la década de los ´90”, enfatiza Ana Cubilla, secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) de Misiones, en diálogo con El Destape.

Un Guernica para los tareferos de la yerba mate

Ana Cubilla tiene 55 años, cuatro hijos, tres nietos y es la secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) de Misiones. Desde hace varios no solo lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadores asalariados del sector yerbatero, los tareferos, sino que se lanzó a la tarea titánica de unir eslabones, generar un puente de trabajo político y comunitario con los pequeños productores yerbateros, quienes a su vez enfrentan el proceso de desregulación (re regulación) de la Libertad Avanza donde quedaron a merced de una industria totalmente concentrada y carterizada.

Cubilla sabe que si lo productores –que en su mayoría son pequeños colonos de Misiones- recibiesen un precio justo por el kilo de la hoja verde que cosechan los tareferos, tanto los dueños de los pequeños campos y los trabajadores recibirían una mejor distribución de esa renta. No es el escenario ideal (porque a los tareferos siempre los explotaron como el eslabón más débil de esa cadena), pero la regulación del mercado llevada adelante por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) permitía una distribución del juego un tanto más equitativa que la actual regulación delegada en los grandes grupos del sector, como Las Marías, Colonia Liebig (cooperativa con 121 productores) o Santa Ana (CBSé).

La desregulación del sector está transformando la morfología de los pueblos de Misiones dedicados al cultivo de la yerba mate; también están afectadas otras economías regionales, como la de la manzana en Río Negro o el limón en Tucumán. Los trabajadores ahora están migrando hacia Brasil. Los pueblos como Andrecito o Wanda empiezan a lucir desiertos.

Ante el abandono del Estado en todas sus dimensiones, con su decisión de no enviar alimentos a los centros de cuidados para los hijos e hijas de los tareferos, las infancias vuelven a las tarefas como hasta no hace mucho tiempo. El cuadro: un Guernica para los trabajadores de la yerba mate.

La concentración del mercado

El procesamiento de hoja verde se da en las provincias de Misiones y Corrientes. Ambas se dividen en regiones, con distintos niveles de importancia en la producción. Según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), durante el período enero-junio de 2025 Misiones tuvo la participación más baja en los últimos 5 años en el ingreso de hoja verde, con el 82,6%, mientras que en 2022 había sido del 90,6% de representación.

La cuenca de producción cuenta con 228 establecimientos que operan como secaderos registrados a nivel nacional y 105 industrias molineras y fraccionadoras. La diferencia relevante entre ambas jurisdicciones ocurre en la etapa de industrialización; en Misiones se registran 86 operadores (pymes, cooperativas, empresas familares), mientras que en la provincia de Corrientes se concentra en solamente 6 empresas.

Los 10 primeros del ranking de producción industrial acumulan 75% del mercado. “Los tres primeros (Las Marías, Liebig y Santa Ana) explican el 47% de la producción salida del molino, a través de más de media docena de marcas y presentaciones de las más diversas”, detallaron desde el CEPA.

Como si esto fuera poco, la apertura importadora también atenta contra los productores y trabajadores del sector.

Durante el primer semestre de este año, la importación de yerba llegó a los 6,5 millones de kilos frente a los 1,7 millones de kilos para el mismo período del 2023, un alza del 276%. Las Marías y La Cachuera explicaron el 70% de lo que ingresó desde Paraguay y Brasil.

Los productores amenazan con frenar la zafra de yerba

“Esta regulación hace que directamente no se pueda cosechar, no hay manera que se puede llevar adelante una labor de una producción tan extensa y tantos miles de kilos con estos precios que reciben los productores por parte de la industria. Por estos días, los colonos reciben cerca de 200 pesos el kilo de hoja verde. Para que al productor le quede algo de rentabilidad y pueda pagarles bien a los tareferos, mínimamente, debería recibir 750 pesos por kilo de hoja verde. Con estos valores, no habrá zafra”, afirma Cubilla.

En diciembre suele arrancar la zafra de verano, hasta que llega marzo cuando arranca la cosecha gruesa de la hoja de yerba mate. “Veremos qué pasa”, pone una pausa Cubilla ante la desazón de productores y trabajadores.

“Todo este conflicto arrancó con el DNU 70/2023, a partir de ahí hubo movilizaciones, tractorazos, cortes de ruta. Pero falta una unificación entre los trabajadores y los tareferos. Los peones de la tarefa siempre lucharon por el precio de la hoja verde pero cuando había una recomposición para los productores, nunca recibían una mejora de su sueldo. Desde nuestro sindicato queremos unificar los diferentes eslabones de la cadena”, agrega.

La semana pasada, Cubilla participó del “Encuentro Soberanista”, realizado en conjunto con la CTA Autónoma, la Federación de Trabajadores Agrarios (Ernesto Ojeda), Bases Federadas (Omar Príncipe) y Pedro Peretti (Círculos de Resistencia), en el Auditorio UNNOBA “Atahualpa Yupanqui” Pergamino.

“Nos reunimos para pensar qué vamos a hacer con el campo, con nuestra comida. Tenemos que tener una alternativa porque la crueldad no puede ser para siempre. Este modelo de exclusión nos está desarraigando nuevamente, como en la década de los ´90”, reflexionó Ana.

 El desarraigo

La crueldad no es un eufemismo para La Libertad Avanza. La reescritura de su mantra “liberal” es despoblar para entregar las riquezas del país a los sectores concentrados del poder económico. El programa ideológico de este Gobierno requiere de la desterritorialización. Pueblos sin familias. Una continuidad de los ´90 pero con otra crueldad.

“El desarraigo es total y absoluto. Nuestros trabajadores temporarios solían recorrer el país desde la zafra de la yerba en Misiones hasta la producción de manzanas en Río Negro o limones en Tucumán. El ataque a las economías regionales es tan fuerte que muchas familias ya no pueden moverse dentro del país para conseguir trabajo sino que ahora la migración es hacia Brasil”, explica.  

“Las familias están rotas en el medio. Los hombres se van afuera, vuelven cada dos o tres meses o mandan la plata pero lo que empieza a verse es que muchas familias también están migrando todos juntos para no romper el lazo social de su familia. Hay barrios enteros deshabitados”. Cubilla nació en Mado, Colonia Delicia, en el Alto Paraná misionero. Ahora habla desde Andrecito, otra localidad:

“Esto lo vemos nosotros en nuestros espacios de cuidado, que son lugares para que vengan los hijos e hijas de los tareferos para el apoyo escolar, o simplemente para comer algo. El 80% de los padres de esos chicos ahora están Brasil”.

Los espacios de cuidado de los que habla Ana se encuentran en Andrecito y otro en la localidad de Wanda, donde están los hijos de los mineros que trabajan extrayendo “piedras preciosas”.

“La desintegración la vemos todos los días. También vemos cómo desde el Estado nacional nos dejaron de enviar leche, desde el ministerio de Desarrollo (Capital Humano) no te mandan nada. Esta deshumanización te rompe todo. El entramado social que servía para erradicar el trabajo infantil en los yerbales, chicos que podían venir a estos espacios de cuidado, ahora nuevamente los vemos trabajando, sin escolarizarse. Si a los productores se les paga menos por la hoja verde, los tareferos no tienen ni para comprarle a sus chicos una hoja de cuaderno”.

¿Existe otro destino como país, como Nación, como clase trabajadora organizada? Si la historia la escriben (con decretos) quienes ganas, hay que reescribir esa Historia.