McEwen busca cerrar financiamiento por u$s4.000 millones para explotar cobre en San Juan

La minera canadiense negocia créditos internacionales, nuevos socios e incluso una eventual cotización en la Bolsa porteña para desarrollar uno de los principales proyectos de cobre del país.

12 de mayo, 2026 | 12.45

El proyecto cuprífero Los Azules, ubicado en San Juan y controlado por la canadiense McEwen Copper, ingresó en una etapa decisiva. La compañía busca cerrar antes de fin de año un esquema de financiamiento por unos 4.000 millones de dólares para iniciar la construcción de la mina a comienzos de 2027, en un contexto en el que el Gobierno nacional intenta mostrar al sector minero como uno de los motores de ingreso de divisas de la próxima década.

La iniciativa quedó incorporada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), herramienta impulsada por la administración de Javier Milei para otorgar beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios a proyectos considerados estratégicos. En el caso de Los Azules, el respaldo estatal aparece como un elemento central para intentar reducir el riesgo país que todavía observan bancos, fondos y empresas interesadas en financiar desarrollos de gran escala en Argentina.

Según explicó Michael Meding, director general de McEwen Copper, en una entrevista a la agencia Bloomberg Línea, el esquema previsto combina deuda y capital accionario. La empresa proyecta cubrir cerca del 60% del desembolso con préstamos internacionales y el 40% restante mediante aportes de accionistas actuales o nuevos inversores. “Los montos grandes de financiación tenemos que cerrarlo antes del fin de este año para arrancar con la construcción a inicio de 2027”, sostuvo el ejecutivo.

El monto total incluye 3.200 millones de dólares destinados a la construcción de la mina, otros 350 millones de capital de trabajo y fondos para afrontar intereses hasta el inicio de producción. El cronograma previsto por la empresa apunta a comenzar a producir entre 2029 y 2030.

La búsqueda de financiamiento refleja la escala de los proyectos de cobre que se encuentran en carpeta en el país y, al mismo tiempo, las dificultades estructurales para conseguir fondos en una economía atravesada por antecedentes de crisis cambiarias, restricciones al giro de utilidades y modificaciones recurrentes en las reglas de juego. En ese escenario, el RIGI se convirtió en la principal carta del Gobierno para seducir capitales externos.

McEwen ya cuenta entre sus socios con la automotriz Stellantis, que posee alrededor del 18% de la compañía, y con Nuton, una firma vinculada a Rio Tinto que controla otro 17%. La participación de estas empresas no sólo aporta capital sino también una señal hacia el mercado financiero internacional, en momentos en que el cobre gana relevancia por la expansión de la electromovilidad, los centros de datos y la transición energética global

La agencia Reuters reveló esta semana que Rio Tinto analiza ampliar su participación en Los Azules mientras continúa evaluando la viabilidad económica del yacimiento y la aplicación de tecnología de lixiviación desarrollada por Nuton. Ese sistema permitiría extender la vida útil del proyecto durante varias décadas más. En paralelo, McEwen negocia con entidades financieras internacionales y agencias de crédito a la exportación. Entre los organismos mencionados aparece el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, además de otras instituciones que suelen participar en grandes desarrollos vinculados a infraestructura y recursos naturales.

La empresa también evalúa avanzar con una oferta pública inicial de acciones por unos 300 millones de dólares. Esa operación podría concretarse en mercados de Estados Unidos o Canadá, aunque la compañía no descarta una cotización adicional en la Bolsa de Buenos Aires. La posibilidad de listar acciones en el mercado local aparece alineada con la estrategia oficial de mostrar una reapertura financiera del país y una mayor integración con los mercados internacionales.

El proyecto Los Azules forma parte de una nueva generación de emprendimientos mineros que el sector empresario presenta como la oportunidad para reposicionar a Argentina dentro del mercado mundial del cobre. Desde el cierre de Bajo la Alumbrera en 2018, el país dejó de producir cobre a escala industrial, mientras Chile y Perú consolidaron su lugar entre los principales exportadores globales.