La caída de la actividad económica nacional bajo la gestión de Javier Milei recortó, en términos reales, $200.297 millones la coparticipación que recibió la provincia de Formosa respecto de 2023. A esto se suma el incumplimiento de transferencias no automáticas, lo que derivó en obras paralizadas, falta de mantenimiento en rutas y escuelas, y menos fondos para salud y otros servicios esenciales.
Las transferencias por coparticipación hacia Formosa muestran hoy una caída del 10,6% en comparación con hace dos años, lo que refleja un marcado retroceso en los recursos que recibe la provincia. Este descenso está ligado a las políticas económicas restrictivas del Gobierno nacional y a la caída del consumo, que redujo la recaudación del IVA, el impuesto coparticipable más importante.
Cabe destacar que ese deterioro no es nuevo: desde 2023 los envíos de fondos nacionales vienen cayendo en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación. En el caso del financiamiento per cápita, solo en octubre de este año hubo una baja del 6,35% en comparación con octubre de 2023. Y si se comparan las transferencias acumuladas entre enero y octubre de 2023 con las del mismo período de 2025, el ingreso per cápita registra una caída del 11,82%.
De acuerdo con datos elaborados en base a información del INDEC y del Ministerio de Economía de la Nación, en octubre de 2025 las transferencias automáticas que recibió Formosa se redujeron un 5,06% en términos reales frente al mismo mes de 2023. Tomando los primeros diez meses de este año respecto de igual período de hace dos años, la coparticipación acumulada muestra una baja del 10,6%, lo que equivale a $200.297 millones menos para las arcas provinciales.
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Con fondos provinciales
A la caída de la coparticipación se suman los recortes en transferencias no automáticas y la paralización de programas nacionales. El gobierno de Javier Milei frenó el mantenimiento de las rutas nacionales en la provincia, incumpliendo incluso una orden judicial que obligaba a repararlas. Esto no solo pone en riesgo la vida de los conductores, sino que también encarece y dificulta la actividad económica diaria, que depende de caminos en buen estado para trasladar personas, bienes y servicios.
Si se suman las transferencias automáticas, la coparticipación y las transferencias no automáticas, la pérdida para Formosa supera los $450.000 millones. Dentro de ese monto se encuentra la deuda que Nación mantiene con la Caja de Previsión Social, que ya acumula más de $210.000 millones por aportes no girados.
Frente a este escenario de ajuste, la provincia debió redoblar el uso de recursos propios para sostener su esquema de protección social y salarial. Con fondos formoseños no solo se pagan los sueldos de los pasivos, sino que además los comedores escolares continúan funcionando durante todo el año, pese a que el Gobierno nacional dejó de enviar fondos específicos para ese fin.
A pesar del contexto adverso, la gestión de Gildo Insfrán inauguró más de 130 obras en lo que va del año. Muchas de ellas son proyectos que habían sido paralizados por la Nación y que están vinculados a servicios esenciales, como el acceso al agua potable, la infraestructura para la primera infancia y la construcción y refacción de escuelas. Otras corresponden a obras históricamente financiadas por el Tesoro provincial, que ahora deben cubrir además el vacío que deja el Gobierno nacional al retirarse del financiamiento.
