Colombiana deportada de EEUU al Congo dice se ve presionada para volver a su país pese al peligro

22 de abril, 2026 | 13.13

Una mujer ​colombiana deportada de Estados Unidos a la República Democrática del Congo en virtud de un nuevo acuerdo con el Gobierno de Donald Trump dice que se ha visto presionada para regresar a Colombia a ‌pesar de los peligros a los que se ‌enfrentaría allí.

La mujer, de 29 años, que pidió no ser identificada por temor a represalias de las autoridades congoleñas y colombianas, forma parte de un grupo inicial de 15 migrantes de Sudamérica que fueron trasladados en avión a la nación centroafricana la semana pasada.

El Gobierno estadounidense ha firmado varios acuerdos de deportación a terceros países con naciones africanas para reforzar la campaña del presidente Trump contra la inmigración. El Congo es uno de los países más inestables, con más de siete millones de personas desplazadas internamente por el conflicto y más de un millón de refugiados en ​el extranjero.

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La mujer y otras dos ⁠personas del grupo, procedentes de Colombia, Perú y Ecuador, dijeron a Reuters que, desde su llegada al país, ‌no se les había ofrecido ninguna opción creíble aparte de regresar a casa.

"Nos sentimos presionadas ⁠para aceptar volver a nuestro país, independientemente de los riesgos", afirmó.

DEPORTADOS ⁠DICEN QUE JUECES EEUU LES DIERON PROTECCIÓN LEGAL

Ella huyó de Colombia en enero de 2024 porque fue secuestrada y torturada por el grupo rebelde de las FARC y sufrió graves abusos por parte de su exmarido, que es ⁠policía, escribió en su solicitud de asilo en Estados Unidos, a la que tuvo acceso Reuters.

Un juez ​de inmigración estadounidense dictaminó en mayo de 2025 que era más probable que fuera ‌torturada de nuevo si se la obligaba a regresar ‌a su país, muestran los registros judiciales estadounidenses revisados por Reuters.

Los otros dos migrantes dijeron que también ⁠se les concedió protección legal por parte de jueces estadounidenses, versiones que Reuters no ha podido confirmar de forma independiente.

Al ser preguntado por estos testimonios y por el acuerdo con el Congo, que no se ha hecho público, un portavoz del Departamento de Estado dijo que la aplicación de las políticas de inmigración del Gobierno de Trump era una ​prioridad máxima.

"Nos mantenemos firmes ‌en nuestro compromiso de poner fin a la inmigración ilegal y masiva y reforzar la seguridad fronteriza de Estados Unidos", dijo el portavoz, añadiendo que no se comunicaban los detalles de sus comunicaciones diplomáticas con otros gobiernos.

El Gobierno congoleño ha afirmado que el acuerdo con Washington es "estrictamente transitorio, temporal y de duración limitada". Ni este, ni el Ministerio de Asuntos Exteriores colombiano, respondieron de inmediato a ⁠las solicitudes de comentarios.

Alma David, una abogada con sede en Estados Unidos que representa a uno de los migrantes en el Congo, dijo que el proceso pone en peligro a los deportados a pesar de las protecciones que se les habían concedido anteriormente en Estados Unidos, y añadió que varios fueron deportados sin sus pasaportes.

"El objetivo es claro: llevar a las personas a un lugar tan desconocido que se rindan y acepten volver a casa, a pesar del inmenso riesgo al que se enfrentan allí", dijo.

LOS DETALLES DEL ACUERDO ENTRE EEUU Y CONGO NO SON PÚBLICOS

Las autoridades estadounidenses y congoleñas no han revelado cuántos ‌migrantes serán enviados al Congo, ni qué obtiene el Congo del acuerdo, que se negoció mientras Washington intentaba implementar un pacto de paz regional y asegurar el acceso a minerales críticos.

A un periodista de Reuters que intentaba reunirse con los migrantes en el interior del hotel de la capital congoleña, Kinshasa, donde están alojados, se le impidió el acceso, y a los migrantes se les ha impedido salir.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas ofrece asistencia para ‌la repatriación. Un portavoz afirmó que solo lo hace si alguien lo decide.

Dos de los tres deportados entrevistados por Reuters afirmaron que el personal de la OIM y los funcionarios congoleños les dijeron que corrían el riesgo de perder el alojamiento y ‌la ayuda tras siete días ⁠si se negaban a la repatriación.

Uno de ellos dijo que el personal de la OIM le recomendó que no solicitara asilo en el Congo porque era peligroso. Otro afirmó que las ​autoridades congoleñas no le dijeron que el asilo local fuera una opción.

La OIM dijo que no desalentaba las solicitudes de asilo y que no lo había hecho con estas personas recién llegadas, señalando que utilizaba traductores y transmitía las inquietudes a las autoridades pertinentes.

Con información de Reuters