Ausencia y desfinanciamiento: desde Formosa apuntaron contra el Gobierno nacional por los incendios en la Patagonia

Desde la provincia advirtieron que la catástrofe ambiental y social en el sur del país es consecuencia de la falta de reacción del Gobierno nacional y del desfinanciamiento de las políticas de prevención.

30 de enero, 2026 | 12.57

A raíz de la grave situación que se desarrolla en el sur de la Argentina con los incendios forestales, en el que miles de hectáreas fueron afectadas, desde Formosa expresaron fuertes críticas hacia la gestión nacional por la ausencia de una respuesta oportuna.

En diálogo con medios locales, el exsubsecretario de Recursos Naturales, Ordenamiento y Calidad Ambiental del Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa, Hugo Bay, calificó lo ocurrido como “un desastre ambiental y social” y recordó que los primeros focos se registraron el 9 de diciembre pasado. Según explicó, el incendio inicial se originó en el lago Menéndez, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, y desde allí se evidenció una reacción tardía por parte del Estado nacional.

Bay sostuvo que la falta de intervención temprana agravó una problemática que comenzó como ambiental y derivó rápidamente en una crisis social, con daños directos a cientos de familias que residen en las zonas afectadas. En ese sentido, remarcó que la situación requería la activación inmediata del Plan Nacional de Manejo del Fuego, cuyos recursos fueron reducidos tras la disolución del fondo fiduciario correspondiente durante la gestión del presidente Javier Milei.

El desfinanciamiento de los sistemas de asistencia 

El especialista señaló que el plan no fue puesto a disposición de las provincias alcanzadas por los incendios, que el problema fue minimizado y que esa actitud permitió que la emergencia se profundizara. A ello sumó el desfinanciamiento del sistema de Parques Nacionales y la negación del cambio climático, factores que, según indicó, debilitaron la capacidad de prevención y respuesta.

En esa línea, Bay afirmó que el escenario actual es el resultado directo de la indiferencia oficial y cuestionó que, mientras se desarrolla la tragedia, el presidente Javier Milei participe de actividades recreativas y eventos políticos lejos de las zonas afectadas. También subrayó que la Nación no solo debe asistir económicamente, sino acompañar de manera concreta a las comunidades damnificadas.

El exfuncionario se refirió además a la reunión de urgencia que realizaron gobernadores patagónicos para exigir la declaración de la emergencia nacional por los incendios forestales, pedido que quedó bajo análisis del Ejecutivo nacional. Para Bay, la magnitud de los daños sobre la fauna, los bosques y las viviendas evidencia la gravedad de la situación.

El testimonio desde la zona afectada

La dimensión humana del desastre quedó reflejada en el relato de Julieta Graziosi, vecina de Villa Lago Rivadavia, en el departamento Cushamen, Chubut. La damnificada describió un contexto de angustia sostenida durante semanas, con poblaciones rodeadas por el fuego y pérdidas materiales significativas.

Graziosi relató que el incendio destruyó viviendas y campos productivos, afectando de manera directa a comunidades que dependen del ganado y del turismo. Según explicó, la destrucción total de los terrenos implica la imposibilidad de retomar la producción por un largo período.

La vecina recordó que la región atravesó el invierno más seco en más de tres décadas, sin nevadas, lo que derivó en una sequía extrema. A su entender, ese contexto hacía previsible el riesgo de incendios y habilitaba una estrategia de prevención que no se concretó. También cuestionó los recortes de fondos destinados al manejo del fuego y señaló que la población se siente abandonada por el Gobierno nacional.

Finalmente, Graziosi destacó el esfuerzo de brigadistas, bomberos y voluntarios de todo el país que combaten el fuego con recursos limitados y donaciones de la comunidad. En contraste, lamentó la ausencia de una presencia activa del Ejecutivo nacional en un momento que definió como “un verdadero infierno” para quienes viven en la región.