Cada vez más jóvenes y mujeres mueren por drogas en América Latina y el Caribe

Si bien América del Norte continúa siendo el epicentro mundial de la mortalidad por drogas, América Latina comienza a mostrar señales de alarma ante el crecimiento del mercado de cocaína, la expansión de nuevas sustancias sintéticas y una cobertura de tratamiento insuficiente.

10 de julio, 2026 | 19.09

América del Norte continúa siendo el epicentro mundial de la mortalidad por drogas, pero América Latina comienza a mostrar serias señales de alarma. Según datos de la Universidad de Harvard y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la región ingresó en una fase de mayor riesgo sanitario debido al crecimiento récord del mercado de cocaína, la expansión de sustancias sintéticas y una cobertura de tratamiento insuficiente.

El escenario en los Estados Unidos y Canadá sigue registrando los índices de letalidad más altos del planeta, impulsados de forma casi exclusiva por los opioides sintéticos como el fentanilo. Durante 2024, las autoridades estadounidenses contabilizaron 48.422 muertes relacionadas con estas sustancias, mientras que el gobierno canadiense reportó una cifra superior a los 10.000 fallecimientos asociados en su último informe anual. A pesar de la gravedad de estas cifras, la ONU identificó una tendencia positiva: las muertes por sobredosis de opioides sintéticos cayeron un 36% en los Estados Unidos entre 2023 y 2024, lo que podría marcar los primeros indicios de una estabilización de la crisis.

En el contexto latinoamericano, aunque las tasas de mortalidad general todavía se mantienen lejos de los niveles norteamericanos, la preocupación de los expertos se concentra en los cambios rápidos en los patrones de consumo. Un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ubicó a Brasil como el principal foco de alerta en la región, registrando uno de los aumentos más veloces en la mortalidad por adicciones y reportando la aparición de nitacenos, unos opioides sintéticos de alta potencia. En paralelo, México enfrenta una creciente presión sanitaria por el uso de metanfetaminas, mientras que países del Cono Sur como Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay muestran incrementos relevantes en la carga de salud pública ligada a la cocaína y otros estimulantes.

El informe de la OPS advierte además que los trastornos por adicciones se convirtieron en una de las causas de discapacidad que más rápido crecen en el continente, afectando de manera desproporcionada a la población joven. En América Latina, los nuevos casos alcanzan su punto máximo entre los adolescentes de 15 a 19 años, y la mayor prevalencia de consumo se observa en el rango que va de los 20 a los 24 años, con un fuerte impacto en los hombres pero con un incremento cada vez más visible entre las mujeres.

Frente a este panorama, las Naciones Unidas enfatizaron que estos daños a la salud pública no son inevitables y pueden prevenirse mediante políticas públicas que dejen de enfocarse únicamente en la persecución policial del narcotráfico. Los especialistas recomiendan implementar de forma urgente programas de reducción de daños que incluyan el acceso universal a tratamientos médicos basados en evidencia, la distribución comunitaria de insumos estériles y de naloxona para revertir sobredosis en la vía pública, y un refuerzo en los sistemas estadísticos locales para vigilar y frenar el ingreso de los opioides sintéticos antes de que la crisis del norte se replique en la región.

 

Con información de la Agencia Deutsche Welle.