El diplomático argentino Rafael Grossi, el candidato impulsado por el gobierno de Javier Milei para la secretaría general de las Naciones Unidas, salió tercero en la primera votación preliminar del organismo entre los países no permanentes del Consejo de Seguridad. Quedó detrás de la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, y de la canciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, que salió segunda.
El respaldo de la administración de Milei a Grossi fue una de las principales apuestas diplomáticas de Argentina durante este año. De hecho, el Gobierno considera que el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reúne la experiencia y el perfil internacional necesarios para suceder al portugués António Guterres cuando finalice su mandato.
Desde el equipo de Grossi relativizaron el resultado. "Es una votación preliminar. Todos se estudian para ver qué hace el otro", señalaron fuentes cercanas al funcionario, quienes aseguran que las negociaciones recién comienzan y que los apoyos pueden modificarse en las próximas semanas.
Cabe aclarar que este primer test se hizo entre los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad del organismo. Si bien la candidatura de Grossi cuenta con el respaldo del Gobierno argentino, desde la Casa Rosada confían en un que terminará triunfador en la votación final.
Cómo quedó la votación en general
La votación preliminar arrojó un panorama favorable para Rebeca Grynspan, que consiguió diez apoyos, apenas un rechazo y cuatro países que optaron por no expresar posición. Muy cerca quedó Carolyn Rodrigues-Birkett, con nueve votos favorables, dos negativos y cuatro abstenciones de opinión. Grossi obtuvo siete respaldos, dos rechazos y seis países decidieron mantenerse sin pronunciarse.
En lo general, Grossi consiguió mejores resultados que la expresidenta chilena Michelle Bachelet, que apenas fue respaldada por Brasil y México. La exmandataria obtuvo seis votos positivos, cinco negativos y cuatro países sin posición, mientras que otros candidatos como Macky Sall, María Fernanda Espinosa y Olara Otunnu quedaron todavía más relegados.
En el entorno de Grossi remarcaron que esos siete votos positivos "representan una base competitiva" para las siguientes rondas. En las votaciones decisivas, alcanzar nueve apoyos suele ser el objetivo para llegar con chances reales a la instancia final, por lo que todavía existiría margen para negociar adhesiones.
Cuándo será la próxima votación preliminar
La próxima instancia será el 21 de agosto, cuando vuelva a reunirse el Consejo de Seguridad para una nueva ronda informal. Allí comenzará a verse con mayor claridad cuáles candidaturas logran consolidarse y cuáles empiezan a perder fuerza antes de la definición prevista para fines de este año.
El verdadero desafío para Grossi llegará cuando entren en juego los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia. Esos países tendrán la última palabra sobre el reemplazante de Guterres y cualquiera de ellos podrá bloquear una candidatura mediante el uso del derecho a veto, una herramienta que históricamente definió este tipo de elecciones.
Uno de los principales activos que exhibe Grossi es su trayectoria al frente del OIEA. Desde ese cargo se mantuvo en el centro de algunas de las principales tensiones internacionales de los últimos meses, vinculadas con la energía nuclear y la seguridad global, como sucede en la guerra en Irán desde febrero.
Justamente este perfil internacional fue uno de los argumentos utilizados por el Gobierno argentino para impulsar su candidatura. Además, en abril fue distinguido por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo, un reconocimiento que sintió como un fortalecimiento en su proyección general para la campaña por la secretaría general.
