China es testigo del gran salto adelante del nuevo orden multipolar

En la cumbre de la OCS se aprobará la estrategia de desarrollo de ese bloque para los próximo 10 años lo que incluye empoderar el espacio euroasiático; cuidar la seguridad regional y, desde ya, multiplicar los ya muchos y muy exitosos proyectos de infraestructura.

31 de agosto, 2025 | 00.05

El nuevo orden internacional multipolar da un gran salto adelante. A partir de hoy, China y Rusia ofrecerán al planeta las pruebas palpables de esto.
A más de 20.000 kilómetros de Argentina y a dos días de avión de nuestro país, en la modernísima ciudad china de Tianjin, se iniciarán cuatro días históricos. La inauguración será este domingo 31 con la cumbre de la Organización para la Cooperación de Shangai (OCS) y la culminación, el 3 de septiembre, en Beijing, con un desfile militar imponente para conmemorar el 80 aniversario del triunfo de la “Resistencia china contra la agresión japonesa”. 

Pero ¿qué nos dicen estos encuentros sobre el nuevo sistema mundo y su impulso expansivo hacia el Sur Global? Más allá de los importantes objetivos de la cumbre (se detallan más abajo), la reunión de altos dignatarios de Eurasia –entre ellos el primer ministro de India, Narendra Modi, pero sobre todo el presidente ruso Vladimir Putin como invitado principal de su par chino Xi Jinping- tiene un peso simbólico sin igual.

En estos cuatro días, la alianza sino-rusa expresará al menos dos mensajes fundamentales:
1)    que estamos ante un nuevo paradigma donde el concepto de cooperación reemplaza a los de neocolonialismo y confrontación y que Moscú y Beijing lideran ese cambio;

2)    que toda mutación hacia un nuevo orden internacional conlleva necesariamente una relectura de la historia. La versión oficial del siglo XX, especialmente en relación a la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, debe cambiar para siempre. Vale destacar dos puntos: primero que la guerra no terminó en mayo, en Europa, con la derrota de Adolf Hitler (según la percepción histórica difundida por los medios occidentales) sino en Asia, el 2 de septiembre y, segundo, que el pueblo chino merece y pretende una verdadera ponderación de su valor y sacrificio en la victoria contra el fascismo.
Antes de su llegada hoy a China, Vladimir Putin concedió una entrevista exclusiva a la agencia china Xinhua donde puntualizó con precisión estos dos mensajes mencionados.

“La alianza sino-rusa es hoy el más importante factor de estabilidad en la escena global. Al ser las mayores potencias de Asia no podemos ignorar los desafíos y amenazas. En un frente unido nos oponemos a las sanciones discriminatorias en el comercio mundial que obstaculizan el desarrollo social y económico de los países de todo el planeta”. Putin aludía claramente a los aranceles dispuestos arbitrariamente por el presidente estadounidense Donald Trump.

“Usar la herramienta financiera con fines neocoloniales –continuó el ruso- contradice los intereses fundamentales de la mayoría global.  Por el contrario, lo que necesitamos en el mundo es progreso en beneficio de toda la humanidad”.

Sobre la memoria del pasado, Putin, en sintonía con Beijing, denunció que en “varios países se falsifica la verdad histórica sobre la Segunda Guerra Mundial” y concluyó que “detrás de esta tendencia peligrosa está la intención de no hacerse cargo de la culpa que tuvieron los predecesores de las actuales élites occidentales en la guerra mundial que desataron”.

Preservar la memoria

El 3 de septiembre, en Beijing, el presidente Xi, ante la presencia de más de 30 jefes de Estado, resignificará el papel de China y Rusia en la Segunda Guerra Mundial. 

“Los dos pueblos lucharon codo a codo y salvaguardaron el futuro de la humanidad contribuyendo decisivamente a la victoria de la Guerra Mundial Antifascista”, dijo hace dos días el vicecanciller Hong Lei, anticipando la perspectiva histórica china.

“Estamos dispuestos a trabajar con todos los pueblos amantes de la paz para defender firmemente una visión correcta de la historia, defender los logros de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de la posguerra, y salvaguardar la paz y la estabilidad mundiales”, sumó posteriormente Guo Jiakun, vocero de la cancillería.

Pero ¿por qué el gran festejo es el 3 de septiembre –llamado por China “Día de la Victoria”- si la guerra terminó el 2? Porque ese día Beijing rememora el enorme sacrificio nacional que significó no sólo la lucha contra el fascismo en su frente oriental sino la larga y cruenta guerra de agresión que el imperio japonés descargó sobre China incluso antes del inicio formal de la Segunda Guerra Mundial.

Sólo para dar una idea mínima de lo que fue esa catástrofe el investigador chino Zhang Lubo, en un artículo publicado en el sitio Tektónicos, aseguró que China perdió al menos 35 millones de personas en esa guerra, “cifras que corresponde solo a los documentados”.

“Desde el otoño de 1939, Japón implementó la ‘Política de los tres Todo’: matar todo, robar todo y quemar todo, una conducta inhumana en la que, además de militares, masacraron a gran escala civiles desarmados con una intención genocida”, escribió Zhang.

“Japón tiene que reflexionar profundamente sobre su culpa histórica y romper definitivamente con el militarismo”, afirmó la cancillería china. “Siempre ha existido una fuerza dentro de Japón que intenta negar la historia, encubrir la agresión, distorsionar los hechos históricos, e incluso reivindicar y glorificar a los criminales de guerra de aquella época. En los últimos años, Japón también ha ajustado significativamente sus políticas de seguridad, aumentado continuamente su presupuesto de defensa y buscado desarrollar capacidades militares innovadoras. Estas medidas inevitablemente generan serias preocupaciones entre sus vecinos asiáticos y la comunidad internacional”.

El otro mundo posible

En diálogo con Xinhua, Putin adelantó algunos de los temas de debate en la cumbre de la OCS: “Apoyaremos reformas profundas del FMI y el Banco Mundial. Nosotros creemos que los instrumentos financieros deben estar disponibles para todas las naciones del mundo. También trabajaremos para reformar algunos organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU con una mayor participación del Sur Global. Queremos impulsar el peso de los BRICS como uno de los pilares vitales de la arquitectura internacional.”

Hasta ahora el Consejo de Seguridad, único órgano con poder de veto en la ONU, está integrado por EEUU, China, Rusia, Francia y Reino Unido. El balance interno cambiaría significativamente si es ampliado con el ingreso de Brasil (país que ambiciona entrar a esa entidad desde hace décadas) y otros países de los BRICS como India.

En la cumbre de la OCS se aprobará la estrategia de desarrollo de ese bloque para los próximo 10 años lo que incluye empoderar el espacio euroasiático; cuidar la seguridad regional y, desde ya, multiplicar los ya muchos y muy exitosos proyectos de infraestructura.

La OCS se originó en 1996 con los “Cinco de Shanghai”, cuando China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, ante los cambios de la post Guerra Fría y el mundo unipolar dominado por Washington, decidieron unirse y cuidar su seguridad fronteriza. Ya en el siglo XXI se sumaron Uzbekistán, India, Pakistán, Irán y Bielorrusia. Ahora son diez miembros plenos, dos Estados observadores y 14 socios de diálogo.

Lo que nació como una agrupación de seguridad regional se convirtió en la mayor organización transregional del mundo. Hoy representa a casi la mitad de la población mundial, más el 25% de la superficie terrestre y una cuarta parte del PBI mundial. En los primeros 20 años del siglo XXI, la OCS multiplicó por 100 su participación en el comercio global: pasó de 5,4% en 2001 a 17,5% en 2020.

Una particularidad de la OCS es la concepción sobre las ciudades como claves en el fortalecimiento de los vínculos entre los países. En la reunión que comienza hoy y termina mañana lunes 1º de agosto se abordará el tema de la construcción de ciudades inteligentes, gestionadas mediante un “cerebro urbano”, macrodatos, tecnologías en la nube e inteligencia artificial.

Como se dijo el comienzo de esta nota, el invitado principal de estos megaacontecimientos es el presidente ruso a quien, para honrarlo -como dicta la tradición china-, se lo sentará a la derecha de Xi. 

Por si no está suficientemente claro que quedó obsoleto el sistema de “buenos y malos” determinado por Estados Unidos, Xi invitó también a Kim Jong-Un, secretario general del Partido de los Trabajadores de Corea. Asistirán también a la cumbre de la OCS en la ciudad de Tianjin el indio Narendra Modi, el presidente iraní Masoud Pezeshkian, el de Bielorrusia Alexander Lukashenko, el de Cuba Miguel Díaz-Canel y el premier eslovaco, Robert Fico entre muchísimos otros.

Se ha rumoreado que el 3 de septiembre, el mundo podría estremecerse con la sorpresa de que el estadounidense Donald Trump participa del Día de la Victoria. ¿Será? ¿Habrá nacido ya el mundo tripolar?