La crisis energética en Pakistán entró en una fase crítica en las últimas horas, luego de que el gobierno confirmara fuertes dificultades para sostener el suministro eléctrico por la caída en las importaciones de gas natural licuado (GNL), en medio de la guerra con Irán. Con cortes de luz extendidos y una brecha de generación creciente, las autoridades activaron medidas de emergencia para evitar un colapso del sistema.
Pakistán enfrenta un escenario complejo en su sistema eléctrico debido a interrupciones en el suministro de GNL, clave para su matriz energética. El problema se agravó tras la activación de cláusulas de fuerza mayor por parte de proveedores vinculados al conflicto con Irán, lo que impactó directamente en las importaciones.
Como consecuencia, distintas regiones del país registraron cortes programados de electricidad que llegaron a extenderse entre seis y siete horas en algunas zonas. La situación obligó al gobierno a reorganizar la distribución de energía para priorizar el abastecimiento.
Según datos oficiales, el país atraviesa un faltante de aproximadamente 3.400 megavatios. Este desbalance se explica por una combinación de factores que afectan simultáneamente la generación:
- Una fuerte caída en la producción hidroeléctrica, debido a menores lluvias y menor liberación de agua de los embalses.
- Una reducción drástica en la generación a partir de GNL, que opera muy por debajo de su capacidad instalada.
Las centrales que funcionan con gas, con un potencial cercano a los 6.000 MW, actualmente generan apenas unos 500 MW por la escasez de combustible. En paralelo, la energía hidroeléctrica cayó a cerca de 1.600 MW, aproximadamente la mitad de lo producido en el mismo período del año pasado.
Medidas de emergencia: combustibles caros y retrasos nucleares
Para compensar el déficit, el gobierno pakistaní implementó una serie de decisiones extraordinarias. Entre ellas, se destaca el uso intensivo de plantas que funcionan con fuel oil, una alternativa más costosa pero disponible en el corto plazo.
Además, las autoridades decidieron postergar tareas de mantenimiento en centrales nucleares con el objetivo de mantener la mayor capacidad de generación posible durante la crisis. En paralelo, el país busca asegurar nuevos suministros de GNL mediante acuerdos directos entre gobiernos, incluyendo negociaciones con empresas estatales extranjeras.
