Preocupación sí, acciones no tanto: el mundo responde con tibieza al ataque de EE.UU. a Venezuela

El Consejo de Seguridad de la ONU ni siquiera intentó votar una resolución de condena a Trump. En la región, la Celac se reunió por Zoom pero los nuevos aliados de Washington frenaron cualquier consenso, aún el más moderado. China y Rusia repudiaron el secuestro de Maduro, pero no avanzaron en una respuesta multilateral.

05 de enero, 2026 | 20.45

A tres días de que Estados Unidos invadiera y secuestrara al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ni los organismos internacionales como la Naciones Unidas ni lo países con mayor o menor afinidad histórica con el chavismo articularon una respuesta que al menos incomode la sensación de omnipotencia de Washington. El domingo, la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) terminó sin un comunicado conjunto que condene el secuestro de Maduro debido a la oposición de un grupo de diez países, entre los que está Argentina. Un día después, el Consejo de Seguridad de la ONU tampoco alcanzó acuerdos para tomar acciones concretas. 

En la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, Estados Unidos se mostró ajeno a las críticas y justificó el ataque al país caribeño al considerarlo una "acción necesaria y legítima", en base a la falta de transparencia de las últimas elecciones presdenciales. Mike Waltz, representante de Estados Unidos ante la ONU, descartó estar en guerra con Venezuela y desmintió estar "ocupando" ese país, pese a que el domingo Donald Trump afirmó que él está "a cargo".

La posición más dura fue la de Rusia que denunció el accionar de Estados Unidos como "criminal" y pidió la liberación inmediata de Maduro y su esposa y diputada Cilia Flores. Su embajador ante la ONU, Vasili Nebenzia,  sostuvo que con este ataque Trump busca hacerse de recursos naturales estratégicos como el petróleo, algo que el propio presidente de Estados Unidos no se preocupó por disimular. Incluso el secretario de Guerra Pete Hegseth se burló del débil apoyo ruso a Venezuela y en una conferencia chicaneó: "Parece que esas defensas aéreas rusas no funcionaron tan bien, ¿verdad?"

Cada uno atiende su juego 

Otra de las voces más esperadas en el Consejo de Seguridad fue la de China, uno de los cinco países con asiento permanente en el organismo y con poder de veto. Allí denunció que Estados Unidos "pisoteó" la soberanía venezolana y pidió, como Rusia, la liberación inmediata de Maduro y Flores. El representante adjunto de China ante la ONU, Sun Lei, calificó la acción estadounidense como un acto unilateral que "conmociona" porque "viola los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas" y "representa un riesgo para la paz y la estabilidad regional en América Latina y el Caribe".

China es el principal comprador de petróleo venezolano por lo que si Estados Unidos pasa a dominar ese mercado sufrirá un nuevo golpe, además de las sanciones económicas que lanzó Trump como parte de su guerra comercial. La potencia asiática también es miembro fundante de los BRICS+, un grupo de economías emergentes al que en el último tiempo se incorporaron Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos. El grupo tuvo su pico más fuerte de actividad este año cuando Trump lanzó su guerra comercial que afectó especialmente a los países miembro de este bloque pero no manifestó ninguna posición conjunta sobre el caso venezolano. 

Si bien Venezuela tiene el visto bueno de China y Rusia para formar parte del bloque económico, su ingreso fue vetado por Brasil por desacuerdos políticos luego de que Luiz Inacio Lula da Silva le exigiera sin éxito que hiciera pública las actas electorales que demostraran su reelección al cargo presidencial. 

El nuevo mapa regional 

Los instrumentos de acción y coordinación latinoamericana tampoco tienen la eficacia que supieron tener tiempo atrás. Si bien la CELAC solo emite declaraciones por unanimidad, ayer estuvo lejos de acercar posiciones. La discusión en el grupo que integran los 33 países de la región, a excepción de Estados Unidos y Canadá, fue una muestra de la reconfiguración que atraviesa el continente. A las expresiones de rechazo de Brasil, México y Colombia, se opusieron Argentina, Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago. A ese grupo en cuestión de meses se van a sumar Honduras con la asunción del candidato apoyado por Trump, Tito Asfura, y del chileno José Antonio Kast. Ante la parálisis de la CELAC, Colombia, Brasil, Chile, México, España y Uruguay salieron con un rechazo conjunto en el que expresaron su "preocupación" e hicieron un llamado al diálogo y a la resolución de la crisis mediante vías pacíficas. 

Pero cada que vez que algún país levantó la cabeza para esgrimir críticas a la avanzada norteamericana, Trump redobló la apuesta para cada uno de ellos. Además de las amenazas explícitas a México y Colombia, el fin de semana volvió a insistir con anexar Groenlandia, isla que depende de Dinamarca, y obligó a así a la Unión Europea a ocuparse de su frente doméstico. Lo mismo sucede con Rusia y China. Moscú tiene un diálogo abierto con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania y sumar el territorio ganado en los últimos casi tres años de enfretamiento bélico, mientras que China sabe que una intervención deWashington en un eventual conlifcto cobn Taiwán podría traerle un dolor de cabeza, a la par que también sortea las consecuencias de la guerra comerical.