La carrera presidencial en Brasil comienza a perfilarse con una fuerte polarización. Una nueva encuesta de Datafolha muestra que el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene el liderazgo en intención de voto, pero el senador Flávio Bolsonaro acorta la distancia y logra un empate técnico en una eventual segunda vuelta.
El sondeo, realizado a comienzos de marzo, refleja que el escenario electoral empieza a consolidarse con una disputa directa entre el mandatario del Partido de los Trabajadores y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue impulsado recientemente como candidato.
La encuesta de Datafolha entrevistó a 2.004 votantes en 137 municipios entre el 3 y el 5 de marzo y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales. En los escenarios de primera vuelta, Lula aparece al frente con alrededor de 38% o 39% de intención de voto, mientras que Flávio Bolsonaro se ubica entre 32% y 34% según la simulación.
En el escenario considerado más probable por el instituto, el presidente obtiene 38%, frente a 32% del senador. Más atrás aparecen:
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Ratinho Júnior, gobernador de Paraná, con 7%
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Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais, con 4%
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Renan Santos, con 3%
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Aldo Rebelo, con 2%
Además, 11% de los encuestados afirma que rechaza a todos los candidatos y 3% dice que todavía no sabe a quién votará.
Empate técnico en segunda vuelta
El dato más llamativo del sondeo aparece en el balotaje. Allí, Lula registra 46% de intención de voto frente a 43% de Flávio Bolsonaro, una diferencia que queda dentro del margen de error y configura un empate técnico.
El cambio resulta significativo si se compara con el relevamiento anterior de diciembre, cuando el presidente aventajaba al senador por 15 puntos. En otros escenarios de segunda vuelta, el mandatario también aparece al frente. Por ejemplo, frente a Ratinho Júnior, Lula obtendría 45% contra 41% del gobernador.
El peso de la polarización
El estudio también confirma que la disputa electoral en Brasil vuelve a organizarse alrededor de la fuerte polarización política que domina el escenario desde las elecciones de 2018. El perfil del electorado muestra patrones similares a los de los últimos años.
Lula mantiene mayor respaldo entre votantes del nordeste del país, personas con menor nivel educativo, sectores de ingresos más bajos y electores católicos. Entre quienes ganan hasta dos salarios mínimos, el presidente alcanza un 42% de intención de voto.
Por su parte, Flávio Bolsonaro obtiene sus mejores resultados entre los votantes evangélicos, donde llega al 48%, así como entre electores del sur de Brasil y habitantes de las regiones norte y centro-oeste. Se trata, en gran medida, de territorios y segmentos sociales que ya habían respaldado con fuerza a su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, durante su paso por el poder.
