En el marco de una audiencia pública ante el Senado de los Estados Unidos, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio aseguró este miércoles que el presidente Donald Trump "no tiene planes" de repetir una acción militar en el país, aunque aclaró que "no descartan ninguna opción" en caso de que la presidenta encargada Delcy Rodríguez "no coopere" con los intereses estadounidenses. La exposición de Rubio tuvo como eje presentar la estrategia de la Casa Blanca para con Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro.
Después de la intervención militar que Trump ordenó en la madrugada del 3 de enero en Venezuela, que incluyó el bombardeo aéreo y el secuestro de Maduro y su esposa Cilia Flores, el gobierno de Venezuela fue asumido por la vicepresidenta Rodríguez, luego proclamada presidenta encargada. Ella junto al canciller Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, son quienes encabezan el Ejecutivo venezolano y quienes están a cargo de las negociaciones con Estados Unidos. Desde principios de mes impulsaron una serie de reformas, como fue el caso de la Ley de Hidrocarburos, que abrió la participación de actores privados estadounidenses en el país caribeño, principalmente de las empresas petroleras como Chevron.
"Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento", afirmó Rubio en la audiencia. En ese sentido, precisó que la única presencia militar de Estados Unidos en territorio venezolano es de infantes de Marina asignados en la custodia de la embajada norteamericana en Caracas.
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Sin embargo, Rubio subrayó que Trump, en su rol de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas "nunca descarta sus opciones" para proteger la seguridad nacional. Como ejemplo, mencionó la eventual aparición de una fábrica de drones iraníes que pudiera amenazar a fuerzas estadounidenses en la región, escenario que el presidente podría usar como argumento para llevar adelante un ataque directo.
Consultado sobre una presunta investigación de la agencia antidrogas estadounidense (DEA) contra Rodríguez por vínculos con el narcotráfico, Rubio aclaró que, a diferencia de Maduro, la presidenta interina no enfrenta imputaciones formales ante la Justicia de Estados Unidos.
El proyecto de transición en Venezuela
Según Rubio, el objetivo central de la Casa Blanca es avanzar hacia una transición. "Queremos una Venezuela amiga, estable, próspera y democrática, en la que todos los sectores de la sociedad estén representados en elecciones libres y justas", sostuvo. Al mismo tiempo, advirtió que no puede hablarse de comicios legítimos si la oposición no tiene acceso a los medios de comunicación ni condiciones reales para competir.
Rubio explicó que, tras la salida de Maduro, la prioridad inmediata fue "evitar un escenario de caos interno, una eventual guerra civil o un nuevo éxodo masivo hacia Colombia". Para ello, Estados Unidos inició "conversaciones directas y respetuosas" con las autoridades interinas venezolanas.
Dentro de esa estrategia, Washington habilitó un mecanismo excepcional que permite a Venezuela vender petróleo sancionado a precio de mercado bajo supervisión estadounidense. El objetivo, explicó el funcionario, es financiar el funcionamiento del Estado y de las fuerzas de seguridad, garantizando que los recursos se usen "en beneficio del pueblo venezolano".
En una segunda etapa, el plan apunta a la recuperación económica y a la normalización de la industria petrolera, que cuenta con las mayores reservas probadas del mundo. En ese marco, Rubio celebró que el Parlamento venezolano haya reformado la ley de hidrocarburos para "facilitar la participación de empresas privadas estadounidenses en el sector".
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El rol de Corina Machado en la transición venezolana
Respecto al papel de la líder opositora venezolana María Corina Machado, el secretario de Estado explicó que ella "puede formar parte" del proceso de transición, aunque admitió que el control institucional sigue estando en manos del chavismo y eso puede perjudicar su representatividad.
"Lo que intentamos desencadenar aquí es un proceso de estabilización, recuperación y transición hacia una situación en la que María Corina y otras personas puedan formar parte", indicó Rubio.
Respecto a eso, Rubio insistió en la "necesidad" de abrir espacios políticos y de "acelerar la liberación" de los cerca de 2.000 presos que denunció aún siguen detenidos en Venezuela.
