Quién es Alí Jamenei, el ayatolá y líder supremo de Irán

Alí Jomenei es el líder supremo de Irán desde 1989. Participó de la Revolución islámica que derrocó a la monarquía y desde entonces lidera el gobierno revolucionario, con un currículum extenso en materia militar y espiritual. 

08 de enero, 2026 | 22.03

En el marco de las protestas en Irán, el nombre del ayatolá Ali Jamenei volvió a tomar fuerza en los medios internacionales tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de intervenir en la situación interna iraní, en caso de que el Gobierno reprimiera a los manifestantes. Jamenei es el líder supremo de Irán desde 1989, cuando sucedió a Ruhollah Jomeini, jefe de la Revolución iraní de 1979. Es el jefe de Estado y el comandante en jefe del Ejército, que incluye al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Iran (CGRI), por lo que su posición lo convierte en una figura con poder absoluto en el país persa.

Jamenei nació en 1939 en la ciudad de Mashhad, la segunda ciudad más grande de Irán. Su padre fue un clérigo de rango medio de la facción chiita del islam, el grupo religioso dominante en el país, y fue el segundo de ocho hermanos. Por las raíces religiosas de su familia, su formación siempre giró en torno al estudio del Corán y llegó a ser clérigo a los 11 años. 

Desde temprano mostró interés por la política. Estudió derecho islámico y aprendió varios idiomas, entre ellos el árabe. En sus clases de derecho islámico conoció a Jomeini, quien desde ahí se convirtió en su mentor y uno de sus referentes políticos y espirituales.

A principios de la década de 1960 se sumó a oposición de Mohammad Reza Pahleví, el rey o sha de Irán, y llegó a ser detenido seis veces por el régimen monárquico. Finalmente fue apresado bajo régimen de aislamiento y exiliado en 1975 hasta 1978, cuando fue liberado por un breve tiempo hasta que fue nuevamente apresado en enero de ese año y llevado a Iranshahr, al sur de Irán, hasta el otoño. Cuando recuperó la libertad se integró al Consejo de la Revolución Islámica, donde asumió mayores responsabilidades en el proceso revolucionario. 

Tras el triunfo de la revolución, Jamenei ocupó distintos cargos dentro de la estructura del gobierno iraní. En 1979 fue viceministro de Defensa, haciéndose cargo de la jefatura de los recién formados Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, además de asumir como director de la plegaria de viernes en Teherán, uno de los cargos religiosos más importantes de la comunidad chiíta en Irán. En 1980 fue electo representante del pueblo de Teherán en la Asamblea Consultiva Islámica, y se convirtió en delegado de Jomeini en el Consejo Superior de Defensa. Tuvo un lugar central en la defensa de Irán durante la guerra con Irak entre 1980 y 1988. También, en 1981, asumió como presidente y gobernó junto a Jomeini hasta su muerte en 1989.

Alí Jamenei tras la muerte de Jomeini y el desafío de asumir el poder iraní

Con la muerte de Jomeini, mediante una combinación de acuerdos políticos internos y una reinterpretación del rol del liderazgo religioso, la Asamblea de Expertos lo designó como sucesor. Poco después, el sistema fue adaptado para reforzar su autoridad, consolidándolo como Líder Supremo por encima de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Durante las décadas siguientes, Jamenei construyó su poder de forma progresiva, apoyándose especialmente en los Guardianes de la Revolución, el aparato de seguridad y el control del sistema judicial y mediático. Aunque Irán mantuvo presidentes con perfiles distintos, el eje real del poder siempre permaneció en manos del Jamenei. Se convirtió en el árbitro final de la política interna y externa, avalando o rechazando reformas profundas y sosteniendo una política exterior confrontativa con Occidente, especialmente con Estados Unidos e Israel.