El presidente interino de Perú, José Jerí, quedó envuelto en una polémica tras la revelación de al menos dos reuniones clandestinas con un empresario chino en escenarios tan insólitos como fuera de protocolo: un restaurante de comida chino-peruana de madrugada y un mercado clausurado horas antes por autoridades municipales.
La controversia estalló luego de que medios locales difundieran imágenes y detalles de encuentros que nunca fueron incluidos en la agenda oficial de la Presidencia. Según revelaciones periodísticas, Jerí se reunió a finales de diciembre y comienzos de enero con Zhihua “Johnny” Yang, un empresario chino con intereses en sectores estratégicos.
Los encuentros
Las citas no solo se realizaron fuera de los canales institucionales, sino que además tuvieron características que las volvieron particularmente llamativas para la opinión pública.
El primer episodio ocurrió el 26 de diciembre, cerca de la medianoche, cuando Jerí llegó encapuchado a un chifa (restaurante de comida tusán) propiedad de Yang. El detalle no pasó inadvertido: el mandatario arribó en un vehículo oficial y con escoltas, pero cubriéndose para no ser reconocido. Inicialmente, Jerí aseguró que había sido invitado para conversar sobre los preparativos del Día de la Amistad entre China y Perú. Más tarde, reconoció que también estuvo presente su ministro del Interior, Vicente Tiburcio, lo que elevó el perfil político del encuentro.
El segundo encuentro fue todavía más llamativo. El 6 de enero, Jerí llegó al atardecer, con lentes de sol, a una tienda de productos chinos ubicada en una zona concurrida del centro de Lima, cerca del barrio chino. El dato que terminó de encender las alarmas: el local había sido clausurado ese mismo día por autoridades municipales. Las cámaras de seguridad muestran al presidente interactuando por teléfono con gesto ofuscado, bajo la mirada y sonrisa cómplice del empresario. En esta ocasión, Jerí vestía una campera de aviador de la Fuerza Aérea del Perú, con su apellido bordado en el pecho, una imagen que rápidamente se viralizó.
Sospechas por posibles contratos sin licitación
Según el semanario Hildebrandt en sus trece, la reunión en el restaurante habría tenido como objetivo tratar un posible contrato para instalar cámaras de vigilancia en autobuses de transporte urbano, que se adjudicaría sin concurso público, aprovechando el contexto de emergencia por la inseguridad y el avance del crimen organizado.
