Delcy Rodríguez busca asegurar controlar el poder en medio de divisiones internas en Venezuela

17 de enero, 2026 | 08.24

En los 12 días transcurridos desde el derrocamiento de ‍Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez ha trabajado para consolidar su poder, colocando a leales en puestos clave para protegerse de las amenazas internas, mientras que cumple con las demandas de Estados Unidos de impulsar la producción petrolera de Venezuela.

Rodríguez, de 56 años, una tecnócrata discreta pero rigurosa que fue vicepresidenta y ministra de Petróleo, ha nombrado a un expresidente del ‍banco central para ayudar a gestionar la economía, a un jefe de gabinete ⁠y, crucialmente, a un nuevo líder de la temida DGCIM, la agencia de contrainteligencia militar construida durante décadas con la ayuda de Cuba.

El mayor general Gustavo González, de 65 años, dirigirá ahora la agencia. 

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Tres fuentes con conocimiento del gobierno describieron la decisión como una maniobra de la presidenta encargada para contrarrestar lo que muchos en Venezuela consideran la mayor amenaza a su liderazgo: Diosdado Cabello, ministro del Interior de línea dura con estrechos vínculos con los servicios de seguridad y las temidas bandas de motociclistas "colectivos". 

"Tiene muy claro que no tiene la capacidad de sobrevivir sin el consentimiento de los estadounidenses", dijo una fuente cercana al gobierno. "Ya está reformando las fuerzas armadas, destituyendo personal y nombrando nuevos funcionarios".

Entrevistas con siete fuentes en Venezuela, entre ellas diplomáticos, empresarios y políticos, revelan detalles no divulgados hasta ahora de los riesgos que enfrenta Rodríguez en su intento de consolidar el control interno mientras cumple con los dictados de Washington sobre las ventas de petróleo.

Las fuentes hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

La ambigüedad que Rodríguez intenta sortear quedó en evidencia en su primer discurso importante desde que asumió el cargo. En el mensaje anual ante el parlamento el jueves, hizo un llamado a la unidad, recalcó su buena fe como leal ‌vicepresidenta de Maduro y prometió forjar un nuevo capítulo en la política venezolana con una mayor inversión petrolera.

El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela, que gestiona todas ⁠las consultas de prensa del gobierno y de funcionarios individuales, no respondió a una solicitud de comentarios para este ⁠artículo. 

La Casa Blanca respondió a las preguntas por correo electrónico, remitiendo a Reuters a los recientes comentarios de Trump. 

En una entrevista con Reuters el miércoles, Trump dijo que ha sido muy agradable tratar con Rodríguez y que espera que visitara Washington en algún momento.

Rodríguez, apodada "la zarina" por sus conexiones empresariales, tiene amplia influencia sobre las esferas del poder civil del país, incluyendo la industria petrolera, y ahora ‍también cuenta con el respaldo de Estados Unidos. Ese apoyo pareció reafirmarse el jueves cuando se reunió con el director de la CIA, John Ratcliffe, en Caracas.

La otra facción principal del Gobierno está liderada por Cabello. El ministro, quien también lidera el partido socialista gobernante, el PSUV, es un exmilitar con un ⁠programa semanal de cuatro horas en la TV estatal que lleva 12 años en el ‌aire.

Su primer acto público tras la captura de Maduro fue aparecer en pantalla vestido con un chaleco antibalas y rodeado de guardias armados, mientras encabezaba un cántico que decía: "Dudar es traicionar". 

Funcionarios estadounidenses estuvieron en contacto con Cabello meses antes de la operación contra Maduro y han estado en comunicación con él desde entonces, informaron a Reuters cuatro fuentes, advirtiéndole que no utilizara los servicios de seguridad ni a los colectivos para atacar a la oposición.

Cabello, quien fue encarcelado en Venezuela por respaldar al eventual presidente socialista Hugo Chávez en un fallido golpe de Estado en 1992, está acusado en Estados Unidos, que ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por su captura.

Hasta ahora Cabello se ha mostrado conciliador con Rodríguez, afirmando que están "muy unidos". Llegó al discurso nacional del jueves ‌junto a la presidenta encargada y ‌su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional. Pero fuentes con conocimiento de su relación dijeron a Reuters sigue siendo la mayor amenaza para la capacidad de gobernar de "la zarina".

En Caracas, las fuerzas de seguridad están inquietas. Unas horas después de la juramentación de Rodríguez se produjo una breve ráfaga de fuego antiaéreo frente al palacio presidencial, que algunos temieron pudiera ser otro ataque estadounidense. 

Sin embargo, los informes sugieren que se trató de un malentendido entre la policía y la guardia presidencial, que derribó drones policiales. El gobierno afirmó que se trataba de drones espía, sin explicar a quién pertenecían.

En todo el país, la gente está conmocionada por la captura de Maduro y no sabe ​si tener esperanza o miedo. En algunos lugares, las filiales locales del PSUV han pedido a sus miembros que espíen a sus vecinos y denuncien a cualquiera que celebre la caída de Maduro, según tres miembros del partido que hablaron bajo condición de anonimato.

En este tenso ambiente, Rodríguez debe convencer a los leales al partido de que no es una marioneta de Estados Unidos que traicionó a Maduro. 

También debe estabilizar una economía que vio dispararse los precios de los productos básicos en los días posteriores al ataque estadounidense, así como luchar por cierto control sobre las extensas redes clientelares vinculadas al ejército que se han desarrollado durante décadas de dominio chavista.

Venezuela tiene hasta 2.000 generales y almirantes, más del doble que en Estados Unidos. Oficiales de alto rango y retirados controlan la distribución de alimentos, las materias primas y la petrolera estatal PDVSA, mientras que decenas de generales forman parte de las juntas directivas de empresas privadas.

Muchos funcionarios pueden gestionar sus feudos regionales como les parezca, ordenando patrullajes o puestos de control a soldados bajo su mando, sostienen ‍fuentes, y en algunas zonas del país y en la capital se ha observado un aumento de la actividad de los servicios de seguridad desde la captura de Maduro.

LA REPRESIÓN "YA TIENE NOMBRE"

González, el nuevo jefe de la DGCIM, ha trabajado estrechamente con Cabello a lo largo de su dilatada carrera en el gobierno, en particular durante dos periodos al frente de la agencia de espionaje civil independiente.

Sin embargo, es a la presidenta encargada a quien González debe sus puestos más recientes. En 2024 Rodríguez lo nombró para un alto cargo en PDVSA, la empresa más importante de Venezuela y el motor de la economía del país. Aún persisten dudas sobre el grado de control que González podrá ejercer sobre la DGCIM.

Los aliados de Cabello dentro de la agencia podrían debilitarlo, según tres fuentes. Una fuente con conocimiento del funcionamiento ​interno de los servicios de seguridad dijo que el predecesor de González en la DGCIM, el general Javier Marcano, tuvo dificultades para controlar la agencia. "El rol de jefe de la represión ya tiene nombre (...) Diosdado", agregó.

"Marcano se coordinaba con las milicias (civiles) y con los colectivos, pero tuvo serias dificultades para controlar la DGCIM porque su designación era nominal".

Reuters no pudo contactar directamente con Marcano. 

Los colectivos, estrechamente vinculados a Cabello, también podrían volver al ​país ingobernable al implementar una estrategia de "anarquismo", diseñada inicialmente para defenderse de la intervención estadounidense pero que podría estar dirigida contra Rodríguez, dijo a Reuters la fuente cercana al gobierno.

Esa estrategia, de acuerdo a la fuente, podría movilizar a los servicios de inteligencia y a los colectivos para sumir a Caracas en el caos. 

Cabello también podría ralentizar el ritmo de las liberaciones ⁠de presos exigido por Trump.

Las excarcelaciones han avanzado mucho más despacio de lo que exigen las familias y los grupos de derechos humanos, lo que podría presionar a Rodríguez.

Fuera de Venezuela, en tanto, la presión sobre Cabello sigue aumentando.

"Para que el gobierno de Trump logre una verdadera transición en Venezuela, tarde o temprano Diosdado Cabello debe comparecer ante la justicia estadounidense", declaró la representante estadounidense María Elvira Salazar en X este mes.

"Cuando Diosdado sea llevado ante la justicia, será un paso decisivo hacia una transición democrática en Venezuela y la liberación de todos los rehenes políticos".

(Redacción Reuters. Editado en español por Javier Leira)