La crisis política en Reino Unido no para de crecer y el primer ministro Keir Starmer está completamente acorralado por el propio oficialismo. Este martes, cuatro miembros de su Gabinete renunciaron citando diferencias con el jefe del Ejecutivo y se sumaron a los más de 70 laboristas que piden públicamente que renuncie. Por ahora, se niega a hacerlo y promete seguir en el cargo.
Aunque los cuatro funcionarios salientes calificaron en sus cartas de renuncia al premier como "un hombre bueno y honesto", también afirmaron que "con eso no alcanza" para estar al frente del país. Además le pidieron "escuchar" a la sociedad británica tras la masiva derrota electoral del Partido Laborista en las elecciones de la semana pasada.
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Los funcionarios que renunciaron este martes fueron las viceministras Alex Davies-Jones, del Ministerio de Justicia; Miatta Fahnbulleh, de Vivienda y Comunidades; y Jess Phillips, de la cartera de Salvaguardia y Violencia contra las Mujeres y Niñas. Lo hicieron después de participar de una reunión de Gabinete, en la que el premier dejó bien claro que no dará un paso al costado y seguirá al frente del Gobierno. Horas más tarde, el viceministro de Sanidad, Zubir Ahmed, sumó también su renuncia.
Los cuatro viceministros presentaron sus dimisiones a través de cartas de renuncia que le hicieron llegar a Starmer y que compartieron en sus redes sociales. La primera fue Fahnbulleh, quien instó al premier a "hacer lo correcto para el país y el partido" además de establecer "un calendario para una transición ordenada".
"Aunque se han logrado avances, no hemos actuado con la visión, la rapidez y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista claro en sus valores y firme en sus convicciones", se lamentó la ex vice de Vivienda y Comunidades. También le advirtió a Starmer que cometió "grandes errores" como recortes a servicios sociales.
Por su parte Davies-Jones indicó en su carta de renuncia que le enorgullece "haber impulsado cambios trascendentales que ayudarán a salvar vidas y a cambiar el rumbo del debate", pero alegó que "era necesario hacer más" y que, por lo tanto, siente que no tiene "más remedio que dimitir". "La magnitud de las derrotas electorales en el Senedd Cymru y en todo Reino Unido ha sido catastrófica. El país ha hablado y debemos escuchar", agregó en su nota, que compartió además en sus redes sociales.
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Además le exigió a Starmer "tomar medidas audaces y radicales", y le dijo que espera que actúe "en interés del país" y que establezca "un calendario para su dimisión". "Sé que es un hombre bueno y honesto", le advirtió al final de la carta.
En tanto, Phillips le reclamó a Starmer haberse fijado en otras prioridades antes que las propuestas que ella le acercó. "Podríamos detener estos abusos. Me ha costado un año lograr que aceptaras siquiera amenazar con legislar en este ámbito. El anuncio debía ser en marzo, sigo con la promesa de que esto sucederá en junio; pero he dejado de creer", le escribió la ahora ex vice ministra al jefe del Gobierno. "¿Cuántos niños se han quedado sin una red de seguridad mientras nos entreteníamos y nos preocupábamos por los directivos de empresas tecnológicas?", agregó.
El último en presentar su dimisión fue el vice ministro para la Innovación y la Seguridad en la Salud, Zubir Ahmed, quien en su carta de renuncia si bien repasó los logros conseguidos durante su mandato, le imploró a Starmer que se "haga a un lado" por una cuestión de "deber nacional".
"Cualquiera que sea la magnitud de los logros y el progreso individuales, ahora se ven eclipsados y socavados por la falta de un liderazgo basado en valores. Es evidente, por los últimos días, que la población de todo Reino Unido ha perdido irremediablemente la confianza en usted como primer ministro", le advirtió.
El gobierno laborista pende de un hilo y sigue sumando enojos
El gobierno de Starmer permanece inestable desde que a finales de 2025 se conociera que su embajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, mantuvo una amistad con el delincuente sexual fallecido Jeffrey Epstein. Desde entonces no paró de sumar críticas por haberlo nombrado como funcionario, las cuales calaron tan hondo que impactaron fuertemente en el resultado electoral del domingo pasado, donde el Partido Laborista perdió más de la mitad de los consejos locales que había obtenido en 2022.
Hasta el momento, según indicaron la BBC y The Guardian, más de 70 diputados laboristas ya le pidieron a Starmer que renuncie. Según The Guardian dos ministras de alto rango del gabinete, aunque sin especificar quiénes, le habrían pedido al ministro que supervise una "transición de poder ordenada" después de la última derrota electoral. También hubo diputados que, en declaraciones a la prensa, le pidieron a Starmer que dé un paso al costado del Gobierno.
Mary Kelly Foy, diputada laborista por Durham, pidió su renuncia al considerar que llevó adelante una "táctica desacertada" por "concentrarse solamente" en derrotar al partido de Nigel Farage, titular de Reform UK, la opción de ultraderecha que se erigió como el principal triunfador en los comicios. "Me duele el corazón al ver el estado actual del partido al que he considerado mi hogar político durante toda mi vida, y me avergüenzan las interminables declaraciones de los ministros del gabinete que dicen que no escuchan las quejas sobre el liderazgo cuando la gente se acerca a sus casas", afirmó Kelly Foy a The Guardian el lunes.
Otro de los legisladores críticos con el oficialismo laborista fue Ben Goldsborough, diputado por South Norfolk, quien se refirió al tema en sus redes sociales: "Creo que nuestro movimiento aún puede lograr el cambio que la gente desea y merece desesperadamente. Pero ya no creo que el primer ministro pueda liderar ese cambio".
