El accidente de trenes en España dejó hasta el momento 40 muertos, entre ellos el maquinista de uno de los trenes implicados, así como 152 heridos, de los cuales 73 permanecen hospitalizados, incluidos 24 en estado grave, según informaron las autoridades.
Se trata de uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años en Europa. El accidente se dio cuando una formación que viajaba desde Málaga a Madrid descarriló, cruzó a la vía contraria y colisionó con otro tren que se dirigía hacia Huelva. En total, 484 personas se vieron involucradas en el episodio.
Las primeras evaluaciones técnicas son fundamentales para descartar la responsabilidad del maquinista. “En la línea Madrid-Sevilla funciona el sistema LZB, un sistema alemán de altísima confiabilidad que elimina el error humano”, sostuvo Guillermo Robino, especialista en transporte ferroviario en diálogo con LN+.
El mecanismo alemán controla de manera permanente la conducción, sin señales laterales, e interviene automáticamente ante cualquier anomalía. Robino aseguró que el conductor tuvo apenas "20 segundos" desde que el sistema emitió la alerta hasta que se dio el impacto.
“En ese lapso no hay margen para avisos ni maniobras adicionales. El sistema activa el freno de emergencia y da aviso al puesto de mando, pero a más de 200 kilómetros por hora se necesitan unos 1800 metros para detener el tren”, explicó. En ese contexto, según el especialista, el choque resultó "inevitable".
Al detectar una situación crítica, el LZB bloquea automáticamente la circulación en todo el tramo afectado. Sin embargo, la combinación de velocidad y distancia hizo imposible evitar la colisión. “El maquinista vio la fatalidad. No hubo tiempo real de reacción”, resaltó.
Por qué chocaron los trenes en España
Sobre las hipótesis del descarrilamiento, para Robino la principal causa es una falla técnica, como una posible rotura en la soldadura de rieles. “Si una soldadura falla, se genera una deformación que puede provocar que el tren se salga de la vía. Es un proceso complejo y cualquier error humano previo puede tener consecuencias graves”, indicó.
Otra de las líneas de investigación evalúa una falla en el material rodante, vinculada al rozamiento entre la rueda y el riel. En ese sentido, el especialista aclaró que el material ferroviario puede presentar desperfectos de un día para el otro. “Maquinistas que pasaron por ese tramo dos días antes no habían detectado vibraciones. Eso no descarta una falla repentina”, concluyó.
Cómo fue el accidente
El accidente sucedió este domingo 18 de enero, cuando el tren de Iryo, que cubría la ruta entre Málaga y Madrid-Puerta de Atocha, descarriló a la altura de Adamuz, en Córdoba. Al salirse de su vía invadió el carril paralelo y chocó con otro tren que circulaba en sentido contrario, desde la capital española hacia Huelva. El impacto provocó que también este segundo tren se saliera de la vía y dos de sus vagones salieran disparados, dificultando aún más la salida de personas atrapadas en el interior.
Según EuroNews, el accidente se produjo alrededor de las 19:45 de España y la agencia de noticias española EFE confirmó que un total de 317 personas viajaban en el tren de Iryo. Los dos últimos vagones del tren fueron los que descarrilaron, y el último de ellos quedó volcado sobre uno de sus lados, según relató el periodista de Radio Nacional de España (RNE) Salvador Jiménez, que viajaba en ese tren en el momento del accidente.
Mediante un comunicado, la empresa Iryo lamentó "profundamente lo ocurrido" y activó "todos los protocolos de emergencia, colaborando estrechamente con las autoridades competentes para la gestión de la situación". Por su parte, el servicio de emergencias de la región de Andalucía (sur) reportó que numerosas unidades de bomberos, ambulancias y de policía se desplazaron al lugar del accidente. Adif también informó de que el servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía había sido interrumpido.
