Desde la comitiva que acompañó al gobernador bonaerense Axel Kicillof en su visita a España aseguraban que las expectativas se habían superado, tanto por el trato como por la atención que recibió en cada una de sus intervenciones. En ese marco, destacaban el nivel de información que manejaban en Europa sobre Javier Milei y los efectos de sus políticas. “A nuestros pueblos debemos mostrarles que hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”, sostuvo Kicillof en una de sus exposiciones durante la Movilización Global Progresista, la cumbre impulsada por los presidentes Pedro Sánchez y Lula da Silva. Entre encuentros bilaterales con líderes europeos y latinoamericanos e intercambios con referentes progresistas y de centroizquierda, el gobernador bonaerense quedó posicionado como un actor relevante en la tarea de frenar a una ultraderecha que empieza a dar señales de desgaste.
De manera involuntaria, Milei también contribuyó a la buena recepción de Kicillof. En sus pasos por España, el presidente argentino mostró de forma reiterada su perfil más violento, con mensajes cargados de insultos y descalificaciones. “Nos sorprendió el nivel de conocimiento que tenían sobre Axel y sobre la realidad argentina. Comprobamos que Milei es una de las caras de la ultraderecha a nivel internacional, a la que aquí buscan derrotar definitivamente”, explicaban desde la comitiva. El gobernador inició su agenda el jueves en Madrid con una reunión con la vicepresidenta y líder de Sumar, Yolanda Díaz, luego mantuvo un encuentro con empresarios con inversiones en Argentina y cerró la jornada con la presentación de su libro De Smith a Keynes en la librería El Ateneo.
“Se siente, se siente, Axel presidente”, lo recibió un grupo de simpatizantes en esa primera aparición pública. Con todo, Kicillof esquivó cualquier definición prematura sobre una eventual postulación -“no voy a forzar una candidatura y provocar una ruptura total del peronismo”, le dijo a Clarín-, aunque la idea sobrevolaba el ambiente. De hecho, en el entorno del gobernador presentaban este viaje como el cierre de una seguidilla de actividades que contribuyeron a su rápido posicionamiento como principal referente de la oposición: su participación en el acto del 24 de marzo, el fallo de la justicia de Estados Unidos a favor de la nacionalización de YPF y la vigilia por el aniversario de la guerra de Malvinas en Tierra del Fuego. A eso se sumó la encuesta de la consultora brasileña Atlas Intel, que ubicó a Kicillof como el dirigente de mejor imagen, en un contexto de sondeos que muestran un apoyo al Gobierno en caída.
Incluso, empezó a notarse un incipiente marketing en la utilización del mate y el termo como compañeros inseparables. Tanto que el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, lo esperó con un mate listo para recibirlo y él le dejó uno de regalo con el sello de la Provincia. “No estaba preparado, pero es verdad que Axel no va a ningún lado sin su mate. Lo usa también como si fuera un vaso de agua cuando da una charla y, en otros momentos, le sirve para concentrarse”, explicaban desde la comitiva, que integraron el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, la secretaria de Comunicación, Jésica Rey. y -como novedad- la diputada del Parlasur Cecilia Nicolini, quien hace un tiempo se incorporó a la gestión bonaerense como asesora en temas internacionales. Desde allí siguieron con sorna los “informes” de medios de derecha argentinos que buscaban alertar sobre el gasto que implicaba una comitiva de cuatro personas en un viaje oficial de la provincia de Buenos Aires, un intento de distracción en medio de los escándalos de corrupción que rodean a Milei.
El viernes y el sábado se desarrollaron en Barcelona las actividades de la Movilización Global Progresista, donde Kicillof participó de tres mesas de debate y mantuvo encuentros con referentes, principalmente europeos y latinoamericanos. “Desde que uno de los líderes más extremos de la ultraderecha, como Javier Milei, gobierna la Argentina, se intentó instalar que sus políticas han generado estabilidad económica, inversiones e inserción internacional, pero la realidad demuestra todo lo contrario”, sostuvo en sus intervenciones. “Las políticas de Milei no están funcionando: son un fracaso y están destruyendo nuestro aparato productivo, los salarios, la educación y la salud”, agregó. Uno de los objetivos del evento, que reunió a dirigentes de más de 40 países, fue presentar a la ultraderecha que encarnan Donald Trump y Milei como una corriente en retroceso, y reivindicar valores despectivamente calificados como “woke”. “Se acabó, termina hoy. La vergüenza cambia de bando. A partir de ahora, la vergüenza es para ellos”, sostuvo Pedro Sánchez.
“Le dieron un trato casi presidencial. Obviamente no lo pedimos, pero eligieron hacerlo así”, sostenían en la comitiva de Kicillof. Tal vez en eso se mezcle el deseo con una posibilidad abierta de cara a los comicios del año próximo. “Posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso. La unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo”, señaló el presidente de Colombia, Gustavo Petro, tras su encuentro con el gobernador bonaerense. Petro es uno de los tantos referentes de la izquierda de la región que supo recibir insultos de parte de Milei.
“La derecha no lidera, la derecha languidece”, afirmó Sánchez en su enérgico discurso de cierre de las jornadas, en las que también buscó consolidarse como una referencia internacional opositora al orden que impulsa Trump y que genera crecientes rechazos. En ese esquema -marcado por una lógica de confrontación y conflictos- se inscribe Milei que, mientras Kicillof regresaba de la cumbre progresista y pacifista en Barcelona, volaba hacia Israel para recibir una distinción por su apoyo a un gobierno cuestionado en gran parte del mundo. Dos caminos en direcciones opuestas.
