El Gobierno apeló la continuidad de la jueza del Correo luego de los 75 años

Se trata de Maria Lilia Gómez Alonso, pieza clave para la familia Macri en el caso Correo. Logró un fallo para quedarse más allá del límite constitucional. El Gobierno apeló y los antecedentes juegan a favor de la jubilación.

15 de noviembre, 2021 | 18.12

El Ministerio de Justicia apeló el fallo que habilitó a la jueza María Lilia Gómez Alonso, la titiritera de la causa Correo, a quedarse en el cargo luego de cumplir los 75 años, el límite que marca la Constitución. Esa jugada era a las claras una maniobra que beneficiaba a Mauricio Macri. Tal como adelantó El Destape, los últimos antecedentes juegan a favor de que finalmente deba jubilarse.

Gómez Alonso fue clave en el letargo judicial gracias al cuál el ex presidente y a su familia no pagan la multimillonaria deuda que tienen con el Estado y más de 700 acreedores hace más de 20 años. Si logra anclarse al cargo los Macri aún contarán con su firma; si no lo logra al menos habrán ganado tiempo, algo de lo que han hecho un arte.

Desde el Gobierno confían en que lograrán revertir la medida cautelar que Gómez Alonso obtuvo de parte de su colega Pablo Cayssials. El argumento de Gómez Alonso que compartió Cayssials es que se le aplique el fallo que logró Carlos Fayt, que se quedó en la Corte Suprema hasta los 98 años. Pero los últimos antecedentes le juegan en contra. El caso de Leopoldo Schiffrin, donde la propia Corte revirtió lo dicho en el caso Fayt y dijo que el límite que puso la reforma de 1994 es de plena aplicabilidad; y el de la jueza de la Cámara de Casación Liliana Catucci, que intentó el mismo camino, fracasó y tuvo que jubilarse hace poco.

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El juez Cayssials, a pesar de estos últimos antecedentes, se agarró del caso Fayt y le otorgó a Gómez Alonso una medida cautelar para quedarse en el cargo a partir de este miércoles 17 de noviembre, cuando cumple los 75 años. “Corresponde hacer lugar a la medida cautelar solicitada por la magistrada, ordenando al Estado Nacional que se abstenga de requerir un nuevo acuerdo en los términos de la cláusula constitucional impugnada en autos o disponer su cese, o realizar cualquier otro acto que importe la aplicación del artículo 99, inciso 4º, de la Constitución Nacional”, dice el escrito. Un juez le dice al Estado que no cumpla la Constitución.

En legal tiempo y forma, vengo a interponer recurso de apelación contra la resolución dictada por V.S. en fecha 11 de noviembre del 2021, que me fuera notificada el mismo día. La mencionada hace lugar a la medida cautelar peticionada por la Dra. María Lilia Gómez Alonso, causando ello gravamen irreparable a la parte que represento”, dice el escrito presentado por los abogados del ministerio de Justicia. El juez Cayssials ya aceptó la apelación y elevó el trámite a la Cámara Contencioso Administrativa, que deberá saldar la discusión. Eso sí: Cayssials concedió la apelación con efecto devolutivo, es decir, mantiene la cautelar a favor de Gómez Alonso hasta que el tema se resuelva. Ganan tiempo, otra vez.

La jueza María Lilia Gómez Alonso junto al procurador general interino, Eduardo Casal.

La actitud del juez Cayssials no sorprende. Es el mismo que anuló la adecuación de oficio del Grupo Clarín a la ley audiovisual, que tuvo a su vez una de las demandas de los Macri contra el Estado por el Correo y que fue clave para lograr en su momento el desplazamiento de Alejandra Gils Carbó.

La jueza cumple este miércoles los 75 años y coincide con que tiene que votar respecto de la situación de quiebra de Correo Argentino. La casualidad temporal no despeja la obvia razón que tiene para quedarse: mantener su favoritismo con los Macri. Gómez Alonso comparte la Sala B con Matilde Ballerini, que siempre siguió sus directivas, pero hace poco llegó Guadalupe Vázquez para completar el trío de camaristas y nada indica que se sume a ese dúo funcional a la familia Macri. Tanto Gómez Alonso como Ballerini están próximas a la jubilación y eso, por lo pronto, dejaría a la Sala B fuera de los activos judiciales de los Macri. Esto al menos por un tiempo, ya que el día que se integre de nuevo no hay garantías de que no logren otra mayoría cómplice.

Tal como informó El Destape, Gómez Alonso, que integra la Sala B de la Cámara Comercial, puso como abogados suyos al estudio Cassagne, pieza fundamental del armado jurídico de los negocios durante el macrismo.

No es un dato menor: los Cassagne fueron uno de los estudios de la city con mayor influencia durante el gobierno de Macri. En su edición de agosto de 2016 revista Apertura los describió así: “El ‘movedizo’ -al decir de un competidor- Ezequiel Cassagne gastó suela en los pasillos de la Casa Rosada, el Palacio de Hacienda y Cancillería, involucrado en la elaboración de la ley de Participación Público Privada (PPP). Sancionada en diciembre, se reglamentó en marzo. Hoy, Cassagne Abogados trabaja en 20 proyectos de inversiones privados, en fase de pre-factibilidad y factibilidad, dice. El estudio, también, asesora al Gobierno porteño y otros distritos en este tema”. O sea, le armaron el esquema al gobierno de Macri y luego tuvieron como clientes a las empresas que se beneficiaron de ese mismo esquema.

Máximo Fonrouge, uno de sus socios principales, presidió alternativamente el Colegio de Abogados de la calle Montevideo y la ONG Será Justicia -que usaban como sello de goma-, desde las cuales operativizaron buena parte de las presiones y jugarretas judiciales contra el kirchnerismo. Y el abogado que lleva el caso de Gómez Alonso es Pablo Sanabria, otro de los socios que además fue funcionario durante el gobierno de Macri en el PAMI y en la Unidad de Información Financiera (UIF).

Este medio reveló que Gómez Alonso visitó la Casa Rosada en plena ebullición del caso Correo. Fue el 12 de septiembre de 2018 y se reunió con Pablo Clusellas, el Secretario Legal y Técnico, integrante de la Mesa Judicial de Cambiemos, histórico gerente SOCMA y uno de los funcionarios más cercanos a Macri. No hay ninguna justificación para esa reunión. Por entonces, Gómez Alonso presidía la Asociación de Magistrados, una de las asociaciones civiles que reúne funcionarios judiciales. Sin embargo, no hay ningún nexo entre esa función y la Secretaría Legal y Técnica que comandaba por entonces Clusellas. El vínculo institucional entre la Asociación y el Gobierno era y es a través del Ministerio de Justicia.

Por esos días los Macri insistían con desplazar a la fiscala Gabriela Boquin, que frenó la condonación de más de 70.000 millones de pesos; la familia del presidente había hecho una nueva propuesta que en los hechos implicaba que les perdonen la deuda; y el propio Macri preparaba los decretos para dar por cerrada la investigación interna sobre los funcionarios que ejecutaron esa maniobra para beneficiar a su familia. La letra de esos decretos estaba en manos de Clusellas, quien se juntó con la jueza Gómez Alonso.

La hija de la jueza, Agustina, trabajaba con el ministro de Justicia Germán Garavano hasta que la premiaron con un cargo de jueza en un procedimiento plagado de irregularidades. El hoy fallecido esposo de la jueza era Héctor “Negro” Díaz Cordero, conocido operador judicial en materia comercial. Parecía un negocio familiar. Cuando falleció, la rutina García Lupo de leer los avisos fúnebres de La Nación reveló su arco de relaciones, incluidos buena parte del funcionariado macrista.

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